Un salvavidas para hundirse

agosto 18, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Cuando se anunció que una empresa colombiana, con vasta experiencia en el ramo de la distribución de la corriente eléctrica, venía a reparar el talón de Aquiles de nuestro sistema de energía eléctrica, alentamos muchas esperanzas, porque al ver las referencias de la compañía le antecedían trabajos muy superiores efectuados en Colombia y Brasil. Subsanar los graves errores en esa parte del sistema eléctrico nos pareció un acierto en ese momento y los primeros pasos que dio EEH fueron conducentes en ese sentido, quizás porque el primer nivel gerencial que envió EEH estaba conformado por profesionales de gran experiencia.



Desafortunadamente, EEH fue bajando su nivel de ejecución eficiente y poco a poco la empresa se convirtió en una recolectora de dinero que caminaba a paso lento en el cumplimiento del objetivo. Suponiendo, que no es mucho suponer, que los cambios que tuvo esa compañía en Colombia, también afectaron su nivel de operatividad en los diferentes ámbitos donde trabajaba, no cuesta imaginar que sus objetivos cambiaron por completo y que se dedicó más a recolectar dinero que a trabajar por mejorar el sistema de distribución de la corriente eléctrica para reducir las pérdidas.

Al paso de los años, EEH de Colombia entra en un nuevo conflicto de su historial, que está lleno de conflictos, en donde, sin exagerar, EEH tiene una experiencia inigualable, por lo que trabar un pleito con esa empresa no es como bailar un trompo, ni comida de trompudo, porque como dijimos el otro día, EEH sabe tanto más de lidiar conflictos que reparar los daños de los sistemas eléctricos.

Por eso creímos necesario la semana pasada poner en el tapete de la discusión pública el grave problema que se nos avecina, porque en medio de una pandemia que nos complica más cada día por la testarudez de muchos compatriotas, mezclada con la campaña política electoral, el problema entre la ENEE, EEH y el gobierno, podía quedar soterrada por el cúmulo de todas esas emociones, hasta que llegara el momento que reventara como una mina extraviada por la indiferencia con que los hondureños acostumbramos a tratar los problemas ingentes que ameritan de una urgente solución.

Reparar en forma tardía en la inefectividad de EEH es otra irresponsabilidad, entre las tantas que ha acumulado la Empresa Nacional de Energía Eléctrica, que ha sido puesta en las peores manos por los dos partidos tradicionales, desde el 2006 hasta el día de hoy. El pecado más ominoso ha sido delegar en manos de elementos políticos la conducción de la ENEE, que empezó a venir en picada cuando Mel Zelaya puso a Rixi Moncada en la gerencia, y como si esa metida de pata fuera poca cosa, el propio Mel Zelaya, siendo Presidente de la República, se autonombró gerente de la más importante empresa estatal hondureña, que eso es la ENEE. Es decir, si el primer desacierto que fue el nombramiento de Rixi Moncada, fue una gran metida de pata, la de ponerse Mel Zelaya al frente de la empresa, resultó una patada en la barriga de la ENEE, una pésima acrobacia administrativa que terminó por dejar moribunda a esta empresa, golpe del que no se pudo reponer, agravada por los gobiernos nacionalistas que continuaron en la senda del error poniendo a políticos en la gerencia de esta empresa vital. Hubo un momento en que un sujeto infeliz ocupaba dos cargos vitales, el de la ENEE y HONDUTEL, en forma simultánea, como si la intención fuera echar a pique a esas dos empresas de un solo tiro.

Estos pasos desacertados no pueden quedar desapercibidos porque con la inminente quiebra de la ENEE, que es la perspectiva más visible en el futuro inmediato del catastrófico sistema eléctrico hondureño, los funcionarios que son designados para intentar el salvamento de la empresa, en lo único que piensan es en seguir espoleando  al ya bastante espoleado pueblo consumidor. De allí que, la salida propuesta para que otra empresa asuma lo que EEH no ha podido resolver, por ahora no pareciera ser la solución mejor pensada, porque lo que está por venir es un conflicto de tipo legal, que pondrá a Honduras contra las cuerdas, dada la naturaleza del contrato que fue aceptado por funcionarios hondureños que no midieron bien los alcances llegado al momento al que hemos llegado. EEH no ha cumplido, eso es verdad, pero tiene un contrato que le favorece y tiene toda la capacidad económica, legal y una experiencia en enfrentar conflictos que  es mayor que la propia experiencia para resolver los problemas para los que se le contrató.

Si lo que se busca es una salida emergente para evitar el descalabro total de la ENEE lo razonable no es agravar la situación calamitosa de la más importante empresa estatal hondureña. Pero los actuales funcionarios que se llenan la boca sin pensar que sus acciones no son como poner a EEH fuera de combate, ni siquiera contra las cuerdas, parecieran no imaginarse el lío de padre y señor mío que están armando, que será peor que una pesadilla. Porque eso será el dejar a Honduras sin suministro eléctrico. ¿Se imaginan lo que eso significará?

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 18 de agosto 2021.

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