Un retorno con cuidado

junio 8, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Este regreso a la normalidad, salir de la inactividad a la vida activa en tiempos de pandemia, debe hacerse guardando todo el mayor cuidado posible; no cabe aquí el término inteligente, porque hay personas que creyéndose muy inteligentes son los más descuidados a la hora de hacer algo. ¿Quién en la vida fue más inteligente que Albert Einstein? Y cuando se montaba a los autobuses en Los Ángeles, California, era tan descuidado que a veces se montaba sin darse cuenta que no tenía las monedas para el pasaje.



La profunda crisis que ha creado la pandemia en casi todo el mundo exige nuevos comportamientos, nuevas maneras de proceder de las personas, en síntesis un cambio de hábitos que deben observarse como una nueva agenda moral. En esta agenda está contemplado con mayor énfasis un hábito que debemos observar por encima de todo: el cuidado.

Todo debemos hacerlo con cuidado, y en este retorno a la vida activa de la economía, aunque se ha comenzado en forma gradual, debemos actuar con el mayor cuidado posible. El andar con cuidado, el tener cuidado, es algo fundamental, porque si esta primera reapertura parcial sirviera más para reactivar la pandemia que para rescatar la economía, nos corremos el riesgo de que las autoridades se vean obligadas a imponer de nuevo una cuarentena más extensa que todas las que hemos tenido. El tener cuidado, hacer las cosas con cuidado, andar con cuidado, requiere primero pensar antes de dar el paso para hacer las cosas. Todos tenemos la obligación de guardar el mayor cuidado o todo el cuidado para evitar descuidos que puedan propiciar el contagio de una forma masiva.

Reabrir la economía es una necesidad para recuperar empleos, para garantizar la vida activa del país, pero en este tiempo el cuidado debe ser una virtud que al no ser observado o practicado nos puede llevar a circunstancias complicadas. La ciudad de Panamá reabrió la economía con tan mal suceso que al dispararse los contagios este lunes debió someterse a una nueva cuarentena. Como la reapertura se está trabajando por ciudades, que es una medida correcta, debe tenerse el cuidado que las ciudades donde ha habido menos contagio no se abran de par en par para recibir el intercambio comercial con otras ciudades, porque corren el riesgo de pasarse al grupo de las ciudades más contagiadas. La reapertura debe hacerse con el máximo de cuidado.

Hay que tomar definitivamente en serio esto de andar con cuidado y de tener cuidado, no es cuestión de inteligencia, porque hay inteligentes más descuidados que el hijo de Lindbergh, que viven divorciados de la mística del cuidado, y no debe confundirse el cuidado con el miedo, porque ahora ha surgido una corriente intelectual que apedrea al miedo, martirizándolo como si el miedo fuera un enemigo mortal, cuando el miedo es algo saludable, porque al tener miedo de contagiarnos nos arrimamos al cuidado, actuamos con cuidado. Yo prefiero que me pasen por miedoso, si así me consideran  mis colegas y mis amigos, por guardar el cuidado que debo tener a mi edad, en que mejor me mantengo a buen recaudo trabajando en mi casa antes que salir a hacer el papel del tonto a ciegas a la calle donde está el virus.

Como la calle ahora está tan incierta al haberse propagado el virus en forma extensa en muchos barrios y colonias, desde mi casa que la he convertido en un búnker de trabajo, en la que mi esposa y una pequeña nieta me asisten, y por supuesto mi equipo técnico que me da soporte desde la sede central que está en Torrelibertad y el Centro SERCANO, he tenido el cuidado de engendrar una nueva responsabilidad en base al cuidado. Desde aquí articulo mi trabajo en relación con las diferentes empresas e instituciones con las cuales nos relacionamos y desde hace tres meses los diálogos, discernimientos y deliberaciones que debo mantener sobre cuestiones de mi trabajo los hago usando la tecnología, de manera que por la cuarentena no he perdido la capacidad de relación social ni me considero un confinado. Ni vivo echado en el sofá o en la cama, duermo las mismas horas de siempre y trabajo las 13 o 14 horas diarias, que es mi régimen normal desde hace 40 años.

No es que esté haciendo alarde de gran trabajador, solo digo que la ética que siempre me impuse desde que fui director-gerente de Radio América por muchos años, y el mismo cargo desde hace 32 años en Abriendo Brecha y Canal 10, es la ética del cuidado. Ahora estamos en una prueba de fuego, abrir la economía en estos momentos olvidando ese factor fundamental que es el cuidado nos puede costar la factura de un nuevo cierre por varias semanas o meses.

Reitero, esta reapertura no es cuestión de inteligencia, elementalmente es un asunto de cuidado, mucho cuidado. Hoy vimos personas en los mercados de nuevo en las andadas, no usaban mascarillas, estaban mezclados en grupos de personas que no guardaban la distancia de los dos metros, era una mezcolanza humana, y con esa mala actitud que es producto de una ignorancia ingrata las buenas intenciones de los diferentes sectores que se han quemado las pestañas desvelándose por cranear un plan de retorno a la normalidad van rumbo al fracaso. Es una lástima, porque todos deseamos volver a la normalidad, queremos salir de la crisis económica pero sin descuidar la crisis sanitaria que es esencial, pero con gente que no guarda el mínimo de cuidado como lo hemos estado viendo en los mercados y en otros lugares, será difícil mantener el optimismo por mucho tiempo.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 8 de junio de 2020.

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