Un regreso al orden

septiembre 11, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La elección y posterior juramentación de los funcionarios de los nuevos estamentos electorales, CNE, TJE y la confirmación de los comisionados del RNP, representa un regreso al orden en el aspecto político, y una satisfacción para la ciudadanía, por el hecho de que los partidos por la vía de los acuerdos, han logrado integrar de una manera representativa los cargos dentro de los tres organismos. Como nación nos cuesta aprender que la política no es para desatar confrontaciones como creen algunas personas que más parecieran ser jefes de tribus primitivas.



El escenario político hondureño se ha inundado de seudo-líderes, que no tienen noción de los asuntos políticos, por lo que sus actuaciones están teñidas del color oscuro de la iracundia y la necedad, desconociendo que participar en política requiere despojarse de cualquier indicio de pendencia, porque los desencuentros, que son muy comunes por la disparidad de criterios, solo tienen salida cuando hay líderes con mentes lúcidas, que trabajan por lograr puntos de aproximación.

Haber electo a los miembros de tres organismos vitales en la vida institucional de Honduras, de una forma simultánea, requirió de la sensatez y la sabiduría de la alta dirigencia del Congreso Nacional y de los representantes de los partidos políticos, que esta vez dieron una demostración de madurez cívica y comprensión de los momentos que vivimos, en que Honduras demanda que los líderes y dirigentes actúen con la mayor cordura posible, para evitar que los hondureños siguiéramos en la nada, viendo como los dirigentes de los partidos exhibían todas sus habilidades para moverse en las aguas de la hostilidad.

La política es la ciencia para buscar el poder en pro del bienestar de los ciudadanos, objetivo que resulta un imposible si los políticos, tanto los que están en el poder como los que actúan desde la oposición, no se ponen de acuerdo para resolver las distintas situaciones en las que solo hay salida si los dirigentes logran ponerse de acuerdo. Siendo que las reformas electorales, que implicaba la modificación de los órganos electorales existentes, era el nudo gordiano que solo era posible desatar con el consenso de las fuerzas políticas legalmente reconocidas, una vez electos y juramentados los nuevos funcionarios, la nación tiene pavimentado el camino para transcurrir estos próximos dos años, enfilada hacia un nuevo proceso electoral que nos permitirá elegir un nuevo gobierno, y demás representantes municipales y departamentales para el período 2022-2025.

Por lo tanto, este acontecimiento revestido de los colores alegres del civismo, nos permite a los hondureños tener un regreso al orden, donde deberán reinar la paz y la  tranquilidad, factores fundamentales no solo para la vida política, sino para la vida en general del país, especialmente para el desarrollo económico y social que son determinantes para lograr el crecimiento necesario de nuestro país. Porque, el hecho de estar bajo el bombardeo de los desórdenes que agitan el clima social, en que los reyes de las reyertas callejeras se erigen como los amos y dueños de las calles y carreteras, ha agravado la crisis económica cuando las principales ciudades son paralizadas por grupúsculos que no representan a nadie, pero que se adueñan e impiden la movilización y circulación de los pequeños sectores de la pequeña y mediana economía del país.

Los dirigentes de LIBRE, que no han ocultado ser los líderes de las fregaderas, ahora tienen sus representantes, por igual, en los estamentos electorales, ya no tienen excusas para seguir pervirtiendo el orden público, y su deber ahora debe enfilarse a aceptar que las decisiones que deberán tomarse en un clima democrático en cada uno de los organismos, deben ser acatadas y no desafiadas. Es ahora cuando este partido, que ha demostrado ser eminentemente antidemocrático, deberá apegarse a las leyes y reglamentos de cada organismo, aceptando las decisiones por mayoría.

En la realidad política de Honduras, el haberse logrado la elección simultánea de los miembros de los tres organismos, CNE, TJE y RNP, es un verdadero acontecimiento histórico, porque Honduras como país ha dado un paso trascendental que está siendo admirado en los circuitos internacionales, lo cual debe ser un motivo de legítimo orgullo para todos los hondureños.

Con este hecho, no es que la tranquilidad y la paz social estén del todo amortizadas, porque cuando a los demócratas les toca convivir con los sectores antidemocráticos, deben saber que estos últimos buscan la mínima excusa para romper hasta sus propias treguas. Pero, por hoy la suerte está echada, LIBRE ha pasado a formar parte por primera vez de la vida democrática. La interrogante obligada es: ¿HASTA CUÁNDO LIBRE SOPORTARÁ VIVIR EN DEMOCRACIA?

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 11 de septiembre de 2019.