Un paso decisorio

marzo 31, 2017

Tegucigalpa, Honduras

Que Honduras sea citada como un país ejemplar por el cambio de actitud en materia del combate a la corrupción y la impunidad, es un gran paso que debemos asimilar especialmente porque es la calificación que se le dio a nuestro país en un evento importante  en el que se conmemoraron los 20 años de la Convención Interamericana contra la corrupción, una instancia creada en el seno de la OEA,  que está jugando en los últimos años un papel intenso en el combate a la corrupción entre los países miembros. El hecho de que, a petición del gobierno de Honduras,  la OEA haya enviado una misión de apoyo en la lucha contra la corrupción y la impunidad, ha sido bien vista por gobiernos extranjeros y organismos internacionales.

La Maccih tiene unos seis meses de estar trabajando en nuestro país, bajo el marco de un convenio celebrado entre la OEA y el gobierno, en que la misión debe estar concentrada en potenciar nuestras instituciones para que,  en el cumplimiento de nuestras leyes, hagan su papel de luchar contra dos flagelos que le han hecho tanto daño a nuestro país, como son la corrupción y la impunidad. Ante las críticas mal intencionadas que se enfilan a querer que la Maccih asuma un papel protagónico, el coordinador de la misión Juan Jiménez Mayor de manera ponderada ha respondido que ellos están actuando en función del mandato del secretario general de la OEA don Luis Almagro, funcionario internacional que está cumpliendo una misión histórica al frente del máximo foro continental.



La Maccih no es una misión de papel, está acompañando al Ministerio Público y al Poder Judicial en una serie de acciones dirigidas a perseguir a los transgresores de la Ley, sin asumir un rol político, que es lo que la hace un organismo respetable, porque viene a cumplir un mandato sin el ánimo de convertirse en un ente con protagonismo político, que es lo que la diferencia de la comisión que trabaja en Guatemala, que ha llegado a la osadía de exagerar su presencia al convertirse en una instancia con poder real, que la hace ver como un órgano sustitutivo de las instituciones y autoridades de aquel país.

Los funcionarios de la Maccih hasta ahora han demostrado un altísimo grado de respeto hacia las instituciones de nuestro país, sus miembros coordinados por el peruano Juan Jiménez Mayor, están trabajando más del tiempo normal, en plan de apoyo al Ministerio Público, especialmente, con lo cual se convierte en una plataforma confiable en la que los fiscales pueden encontrar el apoyo que necesitan para concretar sus tareas en el área de la investigación. De esta forma es como Honduras está mirando al futuro, librando una lucha que antes no se había propuesto en el país porque  nadie demostraba interés en fijar un punto de partida en el combate a la corrupción y la impunidad. Pero ese momento llegó cuando Honduras acogió los reclamos de la sociedad y acudió a la OEA en procura de apoyo, que es la génesis de la Maccih.

Honduras da un paso ejemplar porque en lugar de rehuirle a la observación y acompañamiento de la OEA, la pidió de manera directa, sin temores, todo lo contrario que ha ocurrido en Venezuela y Nicaragua, donde los gobiernos rechazan la presencia de la OEA calificándola de ser un órgano al servicio del imperialismo, que es el argumento predilecto de los socialistas para ocultarse en sus abusos y manoseos del poder. Esta es la diferencia que las personas de izquierda se niegan a reconocer, que mientras las autoridades hondureñas aceptan caminar bajo una supervisión de la misión de la OEA, para combatir la corrupción y la impunidad, en Nicaragua y Venezuela hay una concentración de poder de una forma brutalmente autoritaria, que no admite ninguna observación o supervisión.

La democracia de Honduras crece y se fortalece ante la mirada internacional que hoy nos juzga de manera respetable, porque las autoridades hondureñas  han decidido abrir las puertas a un organismo de la OEA , que en forma respetuosa está acompañando a nuestras instituciones en una lucha frontal que propende el adecentamiento del país. De esta manera nuestras instituciones se potencian sin renunciar a sus funciones,  porque como  lo establece nuestra Constitución, nuestras autoridades no pueden ser sustituidas por organismos internacionales, pero si pueden ser susceptibles de recibir la colaboración que necesitan para fortalecerse  y ser más efectivas en el establecimiento de políticas que garanticen la transparencia para luchar contra la corrupción y la impunidad.

Este hecho hace que hoy se vea a Honduras como una nación precursora en estrategias contra la corrupción y la impunidad, un calificativo honroso, pero que no nos debe llevar a creernos que todo está hecho en esta materia, sino más bien que sirva para motivarnos para no bajar la guardia en el combate a la corrupción. Y para aprovechar el compromiso de la OEA por los próximos tres años y medio,   a través de la Maccih de  fortalecer nuestras instituciones, que es lo que le dará a Honduras una nueva imagen,  que nos llevará a gozar de una respetabilidad como país, para  salir de las tradicionales  listas oprobiosas que a manera de resumideros albergan a las naciones que viven felices encharcadas en sus lodazales. Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 31 de marzo de 2017.

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