Un nuevo modelo agrícola

noviembre 6, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Honduras no ha podido desarrollar un modelo agrícola exitoso, no obstante los numerosos intentos por crear las condiciones para aprovechar los diversos territorios y los cuantiosos recursos hídricos que dispone el país, gracias a tener dos vertientes hidrográficas que nos hacen un país privilegiado por la naturaleza. Los gobiernos han usado la agricultura como bandera y los campesinos y agricultores han sido beneficiados por las distintas políticas de Estado anunciadas por los gobiernos, desde Villeda Morales hasta el actual. En honor a la verdad, en Honduras no hemos podido establecer un modelo que nos permita desarrollar una agricultura floreciente, lo cual es inaudito para un país como el nuestro, donde más de la mitad del territorio tiene una superficie apta para la explotación en diversas formas.



Hay una agricultura desarrollada pero muy selectiva, como el melón, pero aún no hemos podido alcanzar una producción diversificada que aparte de suplir las necesidades alimenticias de la población, y a la vez genere excedentes para la exportación. La agricultura hondureña sigue siendo deficitaria al extremo que granos de primera necesidad como el maíz y los frijoles, deben ser importados en grandes cantidades cuando la producción nacional es mermada por los fenómenos naturales.

La forma en que se ha venido haciendo la agricultura ha sido un fracaso si nos atenemos a la incapacidad del sector productivo para atender por lo menos las necesidades alimenticias de la nación. Y no se puede decir que el fracaso del modelo agrícola hondureño es por la falta de créditos, porque los distintos gobiernos han puesto recursos en cantidades extraordinarias a la disposición del sector productivo, que han sido desaprovechados y mal empleados, en ocasiones despilfarrados y en ciertos casos el dinero fue desviado para atender otros menesteres.

¿Cuánto dinero puso el gobierno en manos del sector cooperativo agrícola? ¿Cuántos millones fueron desbaratados por las cooperativas agrícolas del Aguán, que al final no produjeron para pagar los créditos que les fueron perdonados en detrimento de la economía nacional? Ha habido un aprovechamiento impúdico de los fondos manejados por BANADESA, que no fueron cancelados, entre ellos grandes agricultores que a la vez eran personajes políticos.

La agricultura manejada como se ha venido haciendo hasta ahora en Honduras, poniendo créditos a la orden de personas que dicen ser productores y agricultores, que usan la bandera de la agricultura para obtener préstamos que después no pagan, será siempre una actividad no rentable para la nación, solo utilizada como un perfecto drenaje financiero por algunas personas, agrupaciones y organizaciones que han usado el argumento del campo para obtener préstamos que después no pagan con una diversidad de excusas.

Ha llegado el momento de crear el modelo agrícola que necesita Honduras, pero no a la usanza del aprovechamiento descarado de los recursos para seguir bajo un sistema improductivo que obliga al país a importar los diversos productos que se pueden producir en el suelo hondureño. El modelo agrícola israelita es el más convincente para replicar en Honduras. Israel, un país forjado en el desierto, con escasa agua, con un único río que cualquiera puede cruzar dando un paso alargado, y sin embargo hoy es un modelo agrícola que compite, por sus abundantes cultivos, con los países europeos.

Israel, desde que surgió como nación establecida en su actual territorio, apeló a la disciplina militar para desarrollar la agricultura, las cooperativas agrícolas israelitas, por esa necesidad defensiva que tienen las personas en ese país, fundamentalmente son unidades militares que siembran y cultivan, con el ojo puesto en las armas para defenderse en cualquier momento.

No es descabellado pensar que las FFAA pueden jugar un papel importante en el desarrollo agrícola hondureño; hace poco dirigentes del Partido LIBRE decían que los militares deben trabajar en el campo para no estar haraganeando en los cuarteles. No creemos que por hacer que los militares participen en el desarrollo agrícola estemos ante la militarización del Estado. Las FFAA forman parte del contexto nacional y como tal no son una isla, hay que ver el aspecto positivo que es la disciplina y el rigor que mantienen como institución y lo mucho que podría contribuir en un nuevo modelo agrícola.

Un modelo agrícola ejecutado por las FFAA, acompañado por la veeduría de la sociedad civil, quizás sea la solución que necesita Honduras para obtener las cosechas suficientes de granos básicos, verduras, frutas y vegetales y todos los demás comestibles que el campo produce. Lo que no es consecuente es seguir entregando cada año millonadas de lempiras a agricultores privados, cooperativas y organizaciones campesinas que obtienen los créditos y que al final no pagan con las mejores excusas que les permiten no quedar mal.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 6 de noviembre de 2019.