Un nuevo Código Penal

mayo 21, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Las controversias que han surgido alrededor del nuevo Código Penal son parte de la naturaleza de los hondureños, que somos muy dados a hablar hasta por los codos cada vez que se busca hacer algo nuevo, nada más que tratándose de un nuevo estamento legal tan complejo como es el Código Penal, cabe que la mesura se imponga porque este no es cualquier código. El Código Penal es la serie orgánica de preceptos que conciernen a los delitos, a los delincuentes, y a las penas de carácter general, aplicable a las causas y a los procesados que son enjuiciados en la jurisdicción penal, es decir, todos los casos y sujetos que no caen en la esfera de algún fuero especial.



La historia del Código Penal en el mundo se remonta a los tiempos de la edad media, cuando las personas que se consideraban ofendidas en su honor por otra persona, buscaba restañar su dignidad a través de un duelo con armas de fuego. Se impuso la razón del derecho en los países civilizados y así nació la codificación penal, para que las personas defendieran su integridad moral ante un juez y no matándose a balazos. De ahí que, resulta improcedente pedir que se despenalicen los delitos atentatorios como son la injuria, la difamación y la calumnia. El Código Penal es por excelencia un estamento creado para combatir la criminalidad, y no tanto para ocuparse de otras materias que están bajo la jurisdicción de otros ramos del derecho.

El tratadista español, Eugenio Cuello Calón, especialista en Derecho Penal, establece que esta disciplina jurídica se hizo para castigar a los delincuentes, por lo cual determina los delitos y las penas, pero sobre todo los delitos de orden criminal, por lo que para muchos tratadistas es indiferente decir derecho penal o derecho criminal, aunque esta última resulta poco usada actualmente. Honduras requiere tener un estamento penal acorde a los tiempos que vivimos, cuando todo ha evolucionado, incluso los delitos, no se diga los delincuentes. Aunque el Código Penal fue sometido a consideración de muchos sectores, en el último momento ha surgido mucha disconformidad, lo cual hace necesario, que el Congreso Nacional proceda a atender las revisiones solicitadas, entre las cuales hay algunas que están justificadas en la razón.

Para el caso, el COHEP sostiene que en el código hay penalizaciones que atentan contra la economía hondureña y contra el interés nacional. El sistema financiero hondureño, que es pieza toral para garantizar el desarrollo del país, es uno de los que están en la mira del código, existiendo ya varias regulaciones legales que rigen las entidades bancarias, entre las cuales está el Código de Comercio, la Ley del Banco Central de Honduras y una ley específica para las instituciones financieras. Otra descarga legal contra las entidades financieras desde el Código Penal, es como hablar de albarda sobre aparejo, por que se agrega a los estamentos que ya regulan el sistema financiero.

Cuando un país se excede en descargas legales contra un sector se provoca una alarma que resulta inconveniente, especialmente si se trata de un sector altamente sensible como es el financiero, que es alma, vida y corazón de la economía. Un exceso en este sentido desmotiva la inversión nacional, y sacude los ánimos en el exterior, pudiendo provocar un desánimo entre los posibles inversionistas en muchos países, que estuvieran pensando hacer negocios en Honduras. Hay que tener cuidado con esta parte, porque un solo artículo del Código Penal puede crear un efecto negativo contra la economía del país. Estamos viviendo épocas contradictorias, varios grupos comerciales e industriales hondureños están invirtiendo más en El Salvador, en Guatemala, en Nicaragua y hasta en Colombia, y por algo será. Se ha dicho hasta la saciedad que en Honduras hay ciertas leyes que desmotivan al inversionista nacional y ahuyentan al extranjero, por lo cual sería una quimera hablar de generación de empleo y crecimiento económico. Podría suceder que grupos regionales que ya están operando en Honduras, al ver una codificación que resulta atentatoria, empiecen a planear su retiro de nuestro país.

Resultaría un contrasentido que mientras el gobernante hondureño despliega una serie de esfuerzos en España para atraer inversionistas en el campo de la agricultura y otros rubros, en Honduras se discutan artículos de un nuevo código penal, que hablan de cancelar empresas dedicadas a giros que están bajo la jurisdicción de leyes específicas. Hay que pensarlo bien, porque si no hay capacidad para motivar a los grupos nacionales a que inviertan en el país, y se les está apuntando desde el Código Penal a empresas regionales que generan empleo y contribuyen con la economía nacional, estaríamos haciendo el papel de ser el país más tonto del mundo, y cuando menos, esforzándonos en parecerlo.

Necesitamos un nuevo Código Penal, que sea ante todo, coherente, en primer lugar con el interés nacional. Por lo cual el Presidente del Congreso Nacional, Mauricio Oliva, que ha demostrado un gran sentido de responsabilidad, debe poner toda su sabiduría y su sensatez para tomarse el tiempo que sea necesario para legarnos un Código Penal que haga verdadera justicia y no justicia justiciera, mucho menos justicia chapucera.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 21 de mayo de 2019.

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