Un momento para pensar en Honduras

abril 30, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Tras el retiro del decreto para transformar los sistema de Salud y Educación, el presidente del Congreso Nacional, Mauricio Oliva convocó a los representantes de las organizaciones magisteriales, Colegio Médico, organizaciones sindicales y otros sectores, para buscar estructurar una nueva hoja de ruta que conlleve a crearles mejores condiciones a los dos sistemas de bienestar de la población, como son los ramos de Salud y Educación. Lamentablemente lo que en un principio fue convocado como una manifestación para oponerse a la aprobación del decreto, acabó convertida en una desastrosa ola de pillaje y vandalismo, que desnaturalizó la protesta, especialmente cuando el Partido LIBRE se apropió de la convocatoria, incitando a sus partidarios a llegar a la violencia extrema para causar daños a varios bienes públicos y a instalaciones de empresas comerciales ubicadas en el centro de la capital y en otras ciudades del país.



Cuando en la escena de un país hay agrupaciones políticas que tienen en la violencia su boleto adquirido para recuperar la connotación que han perdido, organizar protestas por cualquier motivo resulta para quien las monta una iniciativa de alto riesgo, existiendo partidos políticos cuyos dirigentes son confesos de ser partidarios de promover el caos. LIBRE ha demostrado con creces su compromiso con mantener la crispación y con la mínima excusa convierte cualquier motivo en causa para provocar el desorden público.

Sin embargo, pese a este norte que marca el rumbo de la dirigencia de LIBRE, también para ellos se impone la obligación de hacer un paréntesis para pensar en Honduras, partiendo de que son hondureños y como tal, su interés no debería ser la de promover el desorden agresivo y el pillaje vandálico, sino más bien concitar a buscar rutas para trabajar por la solución de los problemas del país. La preocupación por la superficie política hondureña, debe hacernos reflexionar que trabajar por Honduras está en nuestras manos y que esto es incompatible con el deseo de provocar daño a los bienes públicos y privados.

En estos momentos no es el Estado el que está en juego, porque el Estado hondureño es lo suficiente fuerte para enfrentar a aquellas personas que no comulgan con muchas situaciones del actual orden de cosas, está en juego la nación hondureña que suficientes agobios tiene ya como para soportar la embestida de grupos antisociales que se mezclan con las protestas, no para ayudar a aumentar la presión, sino para hacer vandalismo y pillaje, y sacar beneficio de la revuelta.

Una cosa queda claro, cuando las autoridades tienen la gallardía de reconocer que una medida para transformar los ramos de Salud y Educación, sufre el rechazo de ciertos sectores, y deciden retirarla sin quedar en silencio, sino que reconvocan a los sectores que se sienten afectados con la medida, para replantear y estructurar una decisión que conlleve a transformar los ramos de Salud y Educación, que requieren una cirugía urgente, habría que esperar que los líderes de la protesta modifiquen su posición agresiva y acudan al diálogo propuesto por el presidente del Congreso Nacional. Puesto que, una vez reabierto el espacio de diálogo, las organizaciones gremiales y sindicales deben mostrar que su idea no es destruir el clima social, ni partirle la nariz a la nación, sino aprovechar el espacio que abre el Congreso, llevando las propuestas que ellos consideran es la que debe servir de base para crear mejores condiciones en Salud y Educación.

Cuando las instituciones disponen hacer modificaciones o transformaciones en áreas que son ejes fundamentales del bienestar de los hondureños, como Salud y Educación, no creemos que la idea sea para obtener resultados y beneficios para un sector determinado, porque cualquier modificación que se haga en estos ramos, directa e indirectamente favorece a todos los hondureños que necesitan usar los servicios de la sanidad pública y los centros educativos del Estado.

Honduras no es solo de las personas de izquierda, ni de gente que se ubica en la derecha, o la que asume una posición centrista, es el país de todos los hondureños, donde la mayoría decide que partido queremos que nos gobierne, sin que este crea que tiene la razón absoluta al tomar las decisiones en todos los asuntos de Estado, porque un partido hecho gobierno, que asume posiciones intolerables ante los gobernados, es aquel que se da a morir en sus equivocaciones y cuando los sectores disconformes discrepan, solo responde con la violencia.

Para satisfacción, ni el Ejecutivo ni el Legislativo se han “encunetado” en la intransigencia, ni han descendido a una posición de intolerancia; como corresponde a los políticos responsables, respondieron a la inconformidad convocando a todos los sectores para estructurar una ruta para transformar los dos ramos vitales. Y si esto es lo que los gremios quieren, el resto de los hondureños pedimos a los gremios médico, magisterial, sindicatos y demás sectores, que hagan lo que corresponde a los buenos hondureños: que se tomen un momento para pensar en Honduras.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 30 de abril de 2019.