Un guión para la segunda ola

octubre 6, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Por todos los vientos que soplan, tanto desde Europa como desde EEUU, el mundo se está preparando para una segunda ola del COVID-19, que llegará sin tener la vacuna, por lo que a los hondureños solo nos queda para defendernos por nuestra cuenta apegándonos a las medidas sanitarias que ya conocemos muy bien, y que si no hacemos uso de ellas es por pura indisciplina. El problema de los hondureños es que vemos en esas medidas las restricciones que nos amargan la vida porque nos limitan los excesos a los que estamos acostumbrados. Y debemos tener conciencia que ya no podremos vivir en el marco de una existencia libertina, haciendo lo que nuestra santa gana nos manda, porque con el COVID-19 por todos lados, la libertad está restringida por el cuidado que debemos tener para no contagiarnos con el virus. Si los hondureños nos descuidamos tendremos un confinamiento más severo que nos dejará mayores daños a la economía, ya sabemos que es estar bajo 6 meses de encierro y si no nos preparamos con anticipación para la segunda ola de la pandemia, que está confirmada por los diferentes organismos y gobiernos, la vamos a pasar muy mal.



El gobierno, la Secretaría de Salud y el SINAGER han anunciado este día un guión para responder a la segunda ola de la pandemia. La primera ola nos tomó por asalto, más sin embargo tanto el gobierno como el sector empresarial trabajaron de la mano y pusieron en funcionamiento los triajes que han sido un modelo defensivo que ha coadyuvado de una manera efectiva para rechazar la propagación del COVID-19. Tenemos una carta a nuestro favor que son los triajes, gracias a ellos los hospitales no colapsaron, pero no hay una bola mágica para ver con que fuerza vendrá la segunda ola, solo podemos deducir por lo que ocurre en Europa y EEUU. Europa ha reaccionado mejor, mientras que EEUU una vez más demostró que tiene el mejor y el peor sistema de salud del mundo como lo describe José María Carrascal del ABC de Madrid. Pero lo que más ha confundido al sistema de salud de EEUU y a la población de ese país es la friolera de disparates del presidente Trump, que es un furibundo abanderado de la desinformación, hecho confirmado cuando al salir del hospital ha lanzado el peor consejo a los ciudadanos norteamericanos pidiéndoles que no le tengan miedo al coronavirus.

Trump está en el extremo opuesto del cuidado, como a él toda la fuerza le sale por la boca y pocas veces usa la cabeza, parece ignorar que miles de estadounidenses por seguir su discurso se contagiaron y muchos murieron, y quien sabe cuántas consecuencias más dejará este nuevo llamado lleno de temeridad entre las personas que al ver como Trump ha salido victorioso del contagio, ellos podrían hacer lo mismo, nada más que Trump tiene el privilegio de ser tratado en uno de los mejores hospitales del mundo, al que no tiene acceso el común de los norteamericanos.

Lo mejor que pueden hacer las personas cuando vean venir a Trump es rehuirle, porque abandonó el hospital teniendo aun la condición de paciente, al que no hace ni una semana le detectaron estar contagiado por el COVID-19. Trump es la incitación en persona para no repetir las barbaridades que hace, porque a estas alturas tiene el virus en su organismo según la opinión que manejan los expertos virólogos que están más que sorprendidos por la temeridad abusiva del presidente de EEUU que no se sabe  que retos personales está enfrentando.

La suerte está echada, el coronavirus seguirá creciendo mientras avanzamos en la reapertura de la economía, porque ningún país, por muy grave que sea la pandemia, se puede acorralar a si mismo manteniendo inactiva la economía. Pero podemos frenar al coronavirus si observamos con cuidado las medidas básicas que no nos cansamos de repetir: use la mascarilla, mantenga la distancia física de dos metros de otras personas, evite las aglomeraciones y lávese las manos con jabón o desinféctelas con alcohol gel.

Si todos caminamos guardando el cuidado, podremos evitar el contagio. Nuestra salud va a depender más de nosotros mismos, porque tendremos muchos triajes, hospitales bien dotados, pero en la medida que nos cuidemos no necesitaremos acudir a ninguno de estos centros, los triajes y los hospitales estarán allí por si nos contagiamos, la clave  es evitar la hospitalización, Hay muchas actividades en el país que son proclives al contagio, no solo por salir a los quehaceres diarios, hay una actividad que es necesaria para la vida democrática del país, que es la actividad política, de la que depende la sobrevivencia del sistema democrático que nos garantiza el régimen de libertades del cual estamos orgullosos. Los políticos están obligados a mantener el cumplimiento de las reglas sanitarias en las concentraciones, de lo contrario pueden arriesgar la celebración de las elecciones.

No tenemos el mejor sistema sanitario del mundo, pero el que tenemos ha respondido y por lo visto no está de brazos cruzados, hoy le hemos escuchado anunciar a la ministra de Salud que a manera de guión están trabajando en un plan para un rebrote del coronavirus que es la segunda ola que se anuncia desde Europa y EEUU. Según las autoridades de Salud, el gobierno dispuso de un presupuesto para equipar los hospitales y los centros regionales con el respetivo personal. Si esto funciona como lo anuncia la Secretaria de Salud, el país tendrá capacidad para responder a la segunda ola del COVID-19.

Pero es preciso que todos los hondureños estemos conscientes que, si todos cumplimos las medidas sanitarias, la segunda ola del COVID-19 tendrá poco impacto en nuestro país. La clave es apegarnos a las medidas sanitarias, que es la mejor arma para combatir al virus. Entonces la norma de los hondureños debe ser: evitar el contagio para no llegar a una nueva paralización de la economía, que sería la ruina de Honduras y de todos los hondureños.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 6 de octubre de 2020.

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