Un gran hombre en la historia

septiembre 16, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Fue en la Antigua Grecia donde la historia empezó a configurar una galería especial que registraba la vida de hombres que por sus dotes y cualidades que ponían al servicio de la Patria eran merecedores de la calificación de grandes personajes de la historia; eran personas con muchas cualidades y atributos, que en forma denodada y con todo el compromiso personal entregaban su vida al servicio de su país. En su respectivo tiempo Sócrates, Alejandro Magno, Arístides, Aristóteles, Arquímedes, Euclides, Eurípides, Filipo de Macedonia, Hipócrates, Homero, Platón, Pitágoras, Sófocles, Solón, Temístocles, Demóstenes, Pericles, Leónidas, Licurgo y tantos personajes más, fueron los hombres más grandes que por siempre estuvieron ligados a su siglo por sus determinaciones, por sus acciones que estuvieron alejados de la flaqueza que caracteriza a los hombres de carácter común.



En estos tiempos, en que las sociedades clasifican a los hombres más que todo por sus acciones políticas o por la acumulación de riqueza, Bob Marley, famoso artista jamaiquino, creador del famoso ritmo llamado reggae que popularizó en los años 60 y 70, dio una de las más interesantes definiciones acerca de un gran hombre. Dijo Bob Marley que “la grandeza de un hombre no se mide por las riquezas que adquiere, sino por la habilidad de afectar positivamente a aquellos que lo rodean”. Un pensamiento muy ajustado al personaje al que nos referimos hoy, don Jorge Bueso Arias, prominente empresario de la banca, humanista en todo el sentido de la palabra y gran ciudadano de la Patria, que la semana pasada cumplió cien años de existencia, una edad a la que no muchos aspiran, porque viviendo en medio de las tribulaciones y vicios propios de su época, terminan acortando sus posibilidades de vida, merced a que, no han sabido vivir conforme las reglas naturales.

Don Jorge Bueso Arias, antropológicamente hablando, es poseedor de una serie de cualidades que, en una sociedad como la nuestra que casi nunca sabe apreciar las condiciones excepcionales de quien puede ejercer una influencia positiva, por lo general se deja guiar por la teoría de los contrarios, en que los que tienen menos capacidad resultan ser los más apreciados por sus posesiones materiales o por el don del artificio y del engaño. En cambio, Don Jorge pertenece a la estirpe de hombres cabales, que andan siempre por la ruta de lo correcto, que por desgracia no abundan en estos tiempos.

Su trayectoria pudo haber acabado en medio de la política, cuando en 1972 perdió la elección presidencial frente a Monchito Cruz, pero más que por la fortaleza del candidato nacionalista, fue por la fuerza del egoísmo interno de su propio partido liberal, donde la poderosa convocatoria de Modesto Rodas Alvarado, con su elocuente oratoria, en una sola entrevista que le concediera al reportero José Ochoa y Martínez por HRN, pidió a los liberales no votar por Bueso Arias. Quizás fue el golpe más artero que don Jorge Bueso recibió en su vida política, pero a la vez fue el más grande favor que jamás alguien pudo haberle hecho, porque don Jorge en su condición de hombre excepcional, renunciando a los rencores que otros pudieron haber anidado por el resto de su vida, se dedicó a trabajar y a servir a los hondureños.

Desde el Banco de Occidente, del que ha sido su presidente y uno de los principales accionistas, se dedicó a expandir una filosofía muy propia de su carácter con una mística de servicio para favorecer a los hondureños que necesitan el soporte financiero de un banco para convertirse en empresarios. Por los primeros años de los 80, don Jorge empezó una prédica bienhechora, llena de benevolencia, que es la base que le ha dado una inmensa popularidad al Banco de Occidente: “apoyando al pequeño de hoy, hacemos al grande del mañana”. Al calor del apoyo ingeniado por don Jorge Bueso Arias, hoy son miles de empresarios que testimonian su agradecimiento al banco de don Jorge.

Fuera del contexto político, pero sin haber renunciado nunca a su militancia liberal, don Jorge sigue manteniendo una especial influencia dentro de la sociedad hondureña, sin expresar su capacidad para imponer su voluntad. Porque su especial carácter lo hizo siempre una persona respetuosa, que sabe mantener su posición gracias a su capacidad de persuasión y a su sabiduría.

El antropólogo Douglas Oliver descubrió que los grandes hombres no se imponían por coacción, sino por su capacidad de convencimiento y persuasión. Pero igual que los grandes hombres, Jorge Bueso Arias, también tiene sus imperfecciones, si es que la aspiración de ver a Honduras fuera del fango de la corrupción es una debilidad, especialmente en un país donde hay muchos que piensan que llegar a un cargo público y no sacar provecho es una tontería. Y esta fue la gran amenaza que en su vida tuvo don Jorge: vivir luchando contra los gobernantes de turno, en un constante proceso de reciprocidad y redistribución de los recursos políticos y materiales en beneficio de la nación. Esta mística es lo que le llevó a impulsar su filosofía de servicio a través de su Banco de Occidente: “apoyando al pequeño de hoy, hacemos al grande del mañana”. ¡Dios siga acompañando a don Jorge!

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 16 de septiembre de 2019.

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