Un giro de 180 grados

noviembre 29, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Honduras da un giro de 180 grados con la victoria de Xiomara Castro del Partido LIBRE, que asumirá la Presidencia de la República, presidiendo un gobierno socialista, abiertamente identificado con el chavismo-bolivariano, al que los expertos europeos en Geopolítica califican como el Post-comunismo latinoamericano. Esta es la primera vez que los hondureños viviremos en un régimen de corte eminentemente ideológico, porque el período de Mel Zelaya desde el 2006 estuvo enmarcado en el liberalismo hasta finales del 2008 cuando abrazó el Socialismo del Siglo XXI. El gobierno de Xiomara Castro es producto del pequeño milagro de la democracia que permite que, candidatos que militan en partidos que no están en la línea democrática, alcancen el poder por la vía de las urnas, una debilidad que a la vez es una fortaleza de nuestro sistema de vida que permite que todas las personas, sin excepción, se conviertan en gobernantes con el respaldo del voto de los ciudadanos.



Habrá que ver si este será el gobierno presidido por Xiomara Castro, con su sello personal, o será el gobierno de Xiomara Castro con Mel Zelaya dirigiendo como un verdadero factótum todos los pasos y tomando las grandes decisiones, actuando como el verdadero poder real del gobierno.

En su primer discurso como presidenta electa, Xiomara Castro se ha mostrado prudente, afirmando que su gobierno será de reconciliación, que es el estribillo que prefieren los gobierno socialistas para parecer bondadosos con todos los sectores que no son afines a sus ideas. Estará por verse si la reconciliación que predica Xiomara Castro es un objetivo de gobierno para trabajar en función de atender y resolver los asuntos de Estado, o nada más es la clásica expresión para disfrazar la verdadera plataforma en la que funcionará el gobierno socialista que regirá los destinos de Honduras por los próximos cuatro años. Para comenzar hay que decir que la reconciliación nacional es una acción que lleva a cabo un gobierno en un país que sale de episodios violentos producto de conflictos intestinos que por dicha, en Honduras no hemos tenido una guerra civil en los últimos 80 años. Una cosa distinta es que a raíz del evento político del 2009 la sociedad hondureña quedó fragmentada hasta caer en los niveles de polarización, muy común en muchos países.

Un primer signo donde los hondureños podrán ver si el propósito de reconciliación que anuncia Xiomara Castro es real o solo es un barniz para cubrir el verdadero color de su gobierno, será cuando veamos la conformación de su gabinete con el que deberá administrar el país. Y después, la reconciliación debe reflejarse en el comportamiento respecto a los demás sectores que mantienen sus posiciones políticas, que como es natural, las defenderán al quedar convertidos en la oposición, que en democracia es indispensable para mantener el contrapeso que se necesita para evitar los excesos gubernamentales.

Por la tranquilidad que demanda nuestro país para alcanzar los estadios de progreso y desarrollo en beneficio de la nación, se impone que todos los hondureños hagamos un esfuerzo para contribuir con los programas de Estado que se proponga el nuevo gobierno, siempre y cuando respondan a los objetivos que favorezcan al bienestar del pueblo hondureño. Para ello, el gobierno de Xiomara Castro deberá apartarse de la ceguera que produce la ideología, para continuar importantes proyectos de Estado que quedan encaminados para poner a nuestro país en una posición ventajosa en el istmo centroamericano.

La unión de Amapala a tierra firme, no debe verse simplemente desde la óptica del turismo, es la obra más trascendental por el enorme valor que representa al constituir la cabeza del Canal Seco, que se convertirá en la segunda salida del Pacífico al Atlántico, alterno al Canal de Panamá. Por ser tan cortos de visión, la mayoría de la clase política como los sectores profesionales de la economía, que por padecer de migraña no pueden atisbar el enorme valor de esta obra para el futuro de Honduras, demuestran su incapacidad al ver con indiferencia esta obra que al ser concluida será una mina de riqueza para los hondureños, si la nueva gobernante adopta esta obra para convencer a los países asiáticos que utilicen el Canal Seco hondureño para transportar sus mercaderías a las ciudades de la costa este de EEUU.

Honduras tiene un grave problema con la mayoría de nuestros gobernantes, que con un par de honrosas excepciones, han mostrado desconocer lo básico de la utilización de nuestros recursos para usarlos y explotarlos en la generación de riqueza para alimentar la economía nacional. A eso se debe que por muchos años la clase política ha visto con total indiferencia el enorme valor que tenemos en el contexto de las rutas comerciales para convertirnos en la segunda salida comercial del Pacífico al Atlántico, gracias a tener una joya en el puerto de Amapala en el Golfo de Fonseca.

Una realidad es que los marxistas desprecian el verdadero valor de la economía, especialmente porque se resisten a reconocer la libertad y el bienestar que de ella se desprenden, lo que para ellos es irrelevante frente a lo que realmente les interesa que es el control del Estado y la permanencia en el poder por toda la vida. Los hondureños comprenderán esta intención, en el momento que Xiomara Castro y Mel Zelaya inicien el camino a la convocatoria de la constituyente para reformar la Constitución, lo cual dependerá de cómo reaccione el Congreso Nacional, que será el contrapeso con capacidad para mantenernos en el sistema democrático.

Nos toca la nueva experiencia de vivir bajo un gobierno cuya presidenta se ha declarado partidaria del Socialismo del Siglo XXI, pero ojalá que adoptara las prácticas políticas civilizadas del socialismo europeo y no se guiara por la línea del totalitarismo neomarxista cavernario del chavismo bolivariano. Mañana veremos el tema educativo en el gobierno de Xiomara Castro.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 29 de noviembre de 2021.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.