Un galimatías de 18 mil dólares

noviembre 30, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Para comenzar, un galimatías es una expresión desordenada por la confusión de ideas producto de un desorden mental típico en las personas liosas. La semana pasada el ex presidente Manuel Zelaya armó un galimatías de padre y señor mío que le costó 18 mil dólares al enredarse en las oficinas de aduanas de Toncontín, donde fue requerido por llevar en una mochila 18 mil dólares, suma que debió haber declarado antes de pasar a la antesala de abordaje, por tratarse de una cantidad que por ley no puede llevar consigo una persona.



No se necesita ser Sherlock Holmes para descubrir dónde estaba la mentira innecesaria del ex presidente Zelaya. Aun las personas que no han sido Presidente de la República, saben que desde hace algún tiempo en los aeropuertos por razones de seguridad hay rayos X y rayos gamma, que penetran al interior de las maletas, valijas y maletines, para que los agentes de aduana puedan escudriñar que objetos llevan los pasajeros, de manera que ni siquiera un alfiler escapa de la vista escrutadora de los potentes rayos, ni los pasajeros se libran que los agentes de aduana les vean sus interioridades sin necesidad de desvestirlos, por lo que si una dama no lleva ropa interior los agentes se enteran, y si el hombre no es amigo de usar calzoncillos sino que prefiere prendas femeninas, a través de los rayos x o rayos gamma se confiesa sin hablar antes los agentes de aduana. Esta invasión para ver el interior de la persona, más allá de su indumentaria, está permitido por las leyes internacionales por estrictas razones de seguridad.

Fue por esto que, desde que la mochila de Mel Zelaya pasó por el pequeño túnel donde están los benditos rayos X penetrando en el interior de las maletas, los agentes de aduanas de Toncontín se percataron que en el interior del equipaje del ex presidente había una cantidad de dinero que por su tamaño reflejaba que era una suma que debía ser declarada. Por el video que fue visto por todas las personas que tienen un teléfono conectado a las redes, todos se enteraron que Mel Zelaya cayó en su propio enredo, cuando la agente de aduana le dijo que iban a revisar el equipaje. Al saber que le habían descubierto la plata Mel Zelaya se adelantó diciéndole a la agente que llevaba unos 12 mil dólares. La agente le preguntó que si llevaba 12 mil dólares iba a contar el dinero, pero otro agente, quizás con más experiencia, lo impidió sabiendo que esa acción ameritaba la presencia de un fiscal del Ministerio Público.

Sabiéndose descubierto el ex presidente Zelaya se apresuró a denunciar en un twitter que estaba retenido injustamente en la aduana del aeropuerto porque le habían encontrado en una mochila 18 mil dólares, que no le pertenecían y hasta con la presencia de un fiscal. Minutos después dijo a sus medios que alguien había puesto ese dinero en su mochila. Y aquí es donde comienza el galimatías del ex presidente, enredo innecesario que él mismo armó sin necesidad.

Vamos a desenredar el galimatías. En cuestión de segundos vimos como Zelaya se autodelató. Cuando le dijo a la agente que creía que llevaba unos doce mil dólares, él mismo abrió la mochila y extrajo el dinero que no se contó sino hasta que llegó un fiscal. Zelaya terminó de rematarse cuando en el twitter dijo que estaba retenido por llevar 18 mil dólares que no eran  suyos, lo que a lo mejor era cierto, pero sin embargo confesó que los llevaba.

Bastaba que, una vez frente a los agentes de aduanas hubiera admitido que no había declarado la mencionada suma, y acto seguido al llenar el requisito y recibir la consabida amonestación del «no lo vuelva a hacer» todo quedaba aclarado, pero siendo un mentiroso empedernido el expresidente Zelaya prefirió por falso orgullo tragarse la metedura de patas o la intentona de provocación, que es algo innato en su forma de proceder, aunque eso le costará 18 mil dólares. Porque, al alegar que ese dinero no era de su propiedad sino que había sido puesto en su mochila, quizás por uno de sus más generosos admiradores que quiso favorecerlo con 18 mil dólares para que no viajara tan desamparado, los agentes de aduana y el fiscal procedieron a incautar el dinero hasta tanto se investigue quien es verdadero propietario. Para que se dé cuenta el público el costo que puede tener una mentira retorcida.

Pobre ex presidente Zelaya, seguro que por arrogancia creyó que nadie le revisaría la mochila, pero se le olvidó que los rayos X y los rayos gamma no tienen sentimiento ni corazón ni cerebro por lo que no respetan a nadie. Son rayos equis, inventados por el hombre para ver donde los ojos humanos no pueden penetrar. Quizás cuando abordó el avión el ex presidente se hundió en el asiento, se percató que nadie lo viera en el momento que se rascó la cabeza para lamentarse haber perdido 18 mil dólares que a la tasa de cambio actual son 443,700 lempiras, que no es nada fácil ganárselos en estos tiempos difíciles. Y que los perdió de manera infantil, porque nadie se los quitó, se los incautaron. Pero que podría recuperar en el momento que admita que mintió. Pero como Mel Zelaya es Mel Zelaya de pies a cabeza, podríamos jurar que cuando el avión estaba en pleno vuelo, se habrá dicho para sus adentros: ¡caramba, pero qué bruto soy!

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 30 de noviembre de 2020.

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