Un enfermo de Alzheimer protagoniza la historia más emotiva que leerás sobre coronavirus (VÍDEO)

marzo 23, 2020

Las personas mayores están dentro de la población más vulnerable

España

Hermann Schreiber es un hombre de más de 80 años. Su esposa, Teresa Domínguez, también es octogenaria. Los dos sufren alzheimer.



Él es alemán, pero lleva mucho tiempo viviendo en España. Sin embargo, apenas recuerda ya el idioma y no lo habla. A su esposa le pasa lo mismo, pero a la inversa. Ella es de Galicia, y aunque dominaba el alemán, lo ha olvidado. Ya tampoco habla.

En estos momentos, la comunicación se basa en la música. Por eso, a pesar de que Hermann apenas recuerda nada, no se olvida de tocar su inseparable armónica.

Aprendió a los cinco años mientras su madre preparaba mantequilla. Ahora, tantos años después y a pesar de su enfermedad, toca cada día y piensa que cuando la gente sale a sus balcones para aplaudir la labor de los sanitarios por la lucha contra el coronavirus, él cree que le aplauden a él por su música.

Cree que esos vecinos de las casas de al lado son su público y les ofrece un concierto con el instrumento que siempre ha formado parte de su vida y que es de lo poco que conserva en su memoria.

Esta idea se la ha hecho creer la persona que lo cuida y asiste, Tamara Sayar. Ella ha decidido dejar a su propia hija al cuidado de su abuelo para poder atender las necesidades de Hermann y no dejarle solo ante la pandemia.

”No sé si he creado un monstruo, porque ahora Hermann ensaya todo el día”, cuenta a la agencia de noticias Efe.

“Pedazo concierto, eh, Hermann. ¿Ves? Te has puesto nervioso. Mucho público. Yo entiendo”, le dice esta sanitaria en uno de los vídeos que grabó de sus conciertos. Él sonríe y sigue tocando.

Primero fue Teresa la que empezó con problemas de memoria, hace ya cinco años. Luego le tocó a él. Debido al Alzheimer están confinados, como estamos todos ahora.

Solo la música consigue, por un momento, romper el silencio que producen el miedo y la incertidumbre. Al menos, Hermann y Teresa, no son conscientes de lo que sucede y celebran los aplausos de los vecinos, de todo un país que, como el resto del mundo, se pregunta cuándo pasará todo.

Y si alguna vez seremos capaces de olvidarlo.

Tomado de  eldiariony.com

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