Un elefante en el triángulo

marzo 28, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La cumbre especial sobre seguridad celebrada ayer en Tegucigalpa, donde los ministros de seguridad del triángulo norte centroamericano, igual que la secretaria de Seguridad Nacional de EEUU, Kirstjen Nielsen, fueron huéspedes del presidente hondureño JOH y su ministro de Seguridad, no ha sido un encuentro casual, por el contrario es una reunión relevante en los momentos que los cuatro países, Guatemala El Salvador, Honduras y EEUU, están vinculados por la amenaza de la criminalidad organizada que constituye una fuerza que desafía el orden jurídico, social y económico de los cuatros países, y que requiere, por lo tanto, del esfuerzo común para enfrentarla.



Que la cumbre se haya realizado en la capital hondureña denota que los otros países reconocen el liderazgo que ha ganado el gobierno de nuestro país, y no por el prurito de incrementar su perfil, sino por la urgencia que ha sabido interpretar con responsabilidad, en momentos que las sociedades de los cuatro países demandan que las autoridades ofrezcan resultados que conduzcan a restablecer la tranquilidad que permita a las personas vivir en paz para entregarse a trabajar en sus actividades con las que se garantizan el sustento y aportan a la economía del país.

La presencia de la secretaria de Seguridad Nacional de EEUU en este evento, tiene una connotación especial, tratándose de la figura que encarna la lucha en contra de toda actividad criminal en su país y en todos los países donde EEUU mantiene intereses, aunque demás está repetirlo, EEUU ha asumido una posición demasiado impropia en estos momentos, al efectuar una rigurosa exigencia a sus aliados del triángulo norte centroamericano, llegando al extremo casi de ordenar que aquí se detenga todo el flujo delictivo que tiende a orientar su comercio ilícito a los EEUU. Pero, hasta ahora, EEUU no ha hecho lo suficiente por disminuir en su territorio el voluminoso tráfico de drogas, mediante la reducción del inmenso consumo, que es el nudo gordiano del problema.

Los países del triángulo norte centroamericano pueden echar el pulso sacando toda su mediana musculatura para enfrentar y detener el tráfico, pero lo harán por un tiempo más no por todo el tiempo, porque los exiguos recursos que disponen sus gobiernos no les permite librar una guerra pareja contra la criminalidad. Y EEUU solo ha hecho promesas que pondría los recursos necesarios para apoyar a los tres paises, de los cuales los gobiernos del triángulo norte centroamericano no han recibido más que anuncios de los funcionarios norteamericanos, pero hasta allí ha llegado el apoyo, y que nosotros sepamos, hasta ahora no se ha materializado.

El asunto es que, por mucha disposición que tengan los gobiernos de Honduras, El Salvador y Guatemala, por apoyar el combate a la criminalidad organizada en esta parte del istmo, no se pueden estar destinando los pocos dineros que se tienen para atender las necesidades prioritarias de las respectivas poblaciones, en gastos para cubrir las acciones que conciernen a una guerra no convencional. EEUU debe considerar el esfuerzo, particularmente del gobierno hondureño, que lo hace por conveniencia de salvaguardar la seguridad de los ciudadanos hondureños y sus bienes, pero que de paso le salva las barbas al Tío Sam de una serie de elementos de la criminalidad que se agazapan en nuestro territorio, con la mira de ir al norte, a cruzar la frontera para radicarse en EEUU.

Esto no es cuestión de pedir limosna con garrote, se trata de intereses y seguridad que conciernen a los dos países, en el caso de EEUU y Honduras, en que el presidente hondureño JOH se ha echado sobre la espalda un liderazgo que no cuesta poco, muy delicado, donde va implícito el peligro personal y familiar, pero que ha debido afrontar porque no le queda otra salida si quiere pasar a la historia como un gobernante responsable con su país.

Tener la presencia militar de los tres países centroamericanos en el triángulo norte para luchar contra la criminalidad, no es como para creer que hay un elefante con suficiente peso para aplastar a los contingentes delictivos que buscan cruzar la frontera en busca de llegar a EEUU, es un núcleo regional policial y militar, pero sin recursos es una fuerza débil, incapaz de sostener una guerra no convencional con ánimo y posibilidad de ganarla.

EEUU debe abandonar esa actitud de reclamo contra los países del triángulo, mientras su actual gobierno se hace el noruego cuando se le reclama que no ha cumplido su parte. La contención en el triángulo es una obligación de cuatro países y no solo de los centroamericanos que son los socios de menores recursos. Alguien desde Tegucigalpa le debe enviar un breve recado al Tio Sam: los países del triángulo norte, con mayor empeño el gobierno de Honduras, está haciendo más de lo que puede, el que no está haciendo todo lo que debe hacer es el gran aliado del norte.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 28 de marzo de 2019.