Un designado patético

septiembre 23, 2022

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El designado presidencial Salvador Nasralla es conmovedor y patético. No tenía ni carácter ni talante para ser un gran político pero entró a la arena política con la creencia de que iba a llegar al poder elevado en una plataforma presidencial, como una especie de ungido especial. Nada de lo que diremos en este comentario es con el propósito de mancillar al designado presidencial, solo queremos poner en el tapete de la opinión pública lo que Nasralla debería hacer ahora que es parte del gobierno, para el que resultó electo por el voto de más 1 millón 700 mil hondureños.



Salvador Nasralla, igual que Xiomara Castro recibió el voto de los electores, pero como forma parte del equipo presidencialista, él tiene el derecho y el deber, en sentido correlativo, a ocupar el cargo para el que fue electo. La Presidente de la República igual que sus designados fueron electos por el voto popular, y si bien los designados no tienen funciones específicas, su deber es integrarse a trabajar en el gobierno en todas las tareas que competen a la titular del Poder Ejecutivo. Pero Salvador, por miedo o por vanidad, no se integra al trabajo de gobierno porque tiene la idea de que si no lo llevan en un andamiaje especial, que lo resalte como una figura excepcional, es porque lo excluyen. Y no es así. Es el mismo Nasralla el que se autoexcluye, al quedarse al margen, lloroso, lacrimoso, penoso, congojoso, y hasta trágico, lamiéndose en su dolor porque Xiomara Castro no lo manda a llamar con bombos, platillos y cornetas, como un personaje de película, para que vaya a ocupar su cargo.

Salvador Nasralla llegó al poder junto a Xiomara Castro, sin conocer en lo absoluto que es el concepto del régimen presidencial; es cierto que solo es designado presidencial pero su condición de ser electo le da funciones de trabajo presidencial que son tareas de Estado para las cuales no tiene que esperar que lo llamen. De acuerdo al Derecho Administrativo, la Presidente Xiomara Castro comparte funciones de gobierno con los designados, y aunque el modelo presidencial hondureño no especifica el orden de los designados, estos son considerados como sucesores de la Presidente en su ausencia.

En el momento que la Presidente Xiomara Castro salió a una gira oficial a la ONU, Salvador Nasralla debió haberse presentado a Casa Presidencial a realizar tareas presidenciales, sobre todo en momentos de emergencia. Nadie podía impedirle el ingreso a Casa Presidencial, porque su condición de ser electo por el pueblo le da el derecho y el deber en forma correlativa de asumir las tareas que deben realizarse desde el Poder Ejecutivo estando ausente la Presidente.

Sin embargo, como la vanidad de Nasralla va aparejada con el miedo, no tiene valor de ir a desempeñar sus tareas en Casa Presidencial, dejando que el asesor Mel Zelaya ocupe el espacio por no estar el funcionario a quien corresponde sustituir a la Presidente. El presidencialismo hondureño establece una conexión directa entre el Presidente y los designados, por lo tanto, el paso que debió haber dado Nasralla era presentarse a la Presidencial con su equipo a realizar las tareas de emergencia sin necesidad de pedir permiso o autorización para hacer su trabajo para el que fue electo y por el que recibe un salario. Porque cuando se elige al Presidente por sufragio también se elige a los designados y estos están para cuando la Presidente se ausenta del país, se enferma o deja de existir. No se trata de que los designados tienen una cuota de mando y poder, se trata de que la Presidencia de la República es una institución democrática y no un reinado, en el que hay una figura única que solo es sustituida si abdica o cuando se muere, por un sucesor.

En el modelo hondureño, el Presidente es elegido igual que son electos los designados, por lo visto nadie le ha explicado esta situación a Salvador Nasralla, o si la entiende no se atreve por vanidad o por miedo a ocupar su sitio en el momento que la situación legal se lo permite. Pero si Nasralla espera que lo llamen por cadena nacional de radio y televisión para que acuda a Casa Presidencial, es porque vive su propio teatrillo presidencialista, creyendo que Mel Zelaya está obligado a recibirlo con alfombra roja, con la marcha triunfal o cuando menos con una recepción de mariachis.

En estos momentos, el asesor presidencial ocupa el vacío que dejan los designados porque estos no se arman de valor para asumir su cargo, y por su cobardía es que Mel Zelaya actúa en el mando del Poder Ejecutivo por ser el esposo de la Presidenta, pero no porque la ley se lo permita, porque en lo estricto de la ley el asesor presidencial no está facultado para ocupar las funciones presidenciales. Así que Salvador Nasralla ha decepcionado a todos los que un día le rindieron admiración por su valor de decirle a JOH lo que se le antojaba. Sin embargo, frente a Mel Zelaya, Nasralla se vuelve un pusilánime y prefiere el lloriqueo, lamentando que no le rieguen maíz para asumir tareas, sin darse cuenta que por ser un designado electo por el pueblo, en autoridad está por encima del asesor presidencial Mel Zelaya, que es un simple funcionario nombrado por decreto.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 23 de septiembre de 2022.

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