Un Consejo de transparencia

diciembre 1, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La integración del Consejo Consultivo para el proceso de reconstrucción nacional impone al gobierno hondureño que preside JOH apegarse de manera estricta a las normas éticas que garanticen el manejo correcto de los recursos que serán empleados en la rehabilitación y reparación de centenares de obras de la infraestructura nacional que fueron destruidas o parcialmente dañadas por los recientes huracanes que nos azotaron. El acierto en la integración del Consejo Consultivo radica en que se tuvo el cuidado de seleccionar a profesionales hondureños con una reconocida trayectoria, de indiscutible capacidad y de probada trayectoria ciudadana. Procedentes de diferente militancia política, los trece miembros responden al factor fundamental de la representatividad nacional, de suerte que no se puede decir que hubo exclusión de algún tipo.



El gobierno de Hernández sabe que por sí solo no puede cargar con el peso de todas las tareas que deben realizarse para reactivar el aparato productivo, que entre todo lo que hay que recuperar es lo prioritario y que no solo corresponde al gobierno sino que a toda la ciudadanía, porque la economía es la savia que nos alimenta y nos mantiene vivos a todos los habitantes del país. Al gobierno específicamente le corresponde atender los ramos de salud y educación, para los que dispone de un presupuesto anual. Cuando los economistas se preguntan qué es lo que vamos a reconstruir entra en escena el pensamiento teórico que si bien es importante para delinear o diseñar el desarrollo de las obras, lo más importante es la decisión de ejecutar. Solo con pura teoría a cuestas un país se queda a medias y se estanca. El problema que vemos en nuestros economistas es que son paladines de la teoría, pero cuando deben espadear con la práctica y la realidad son pura gelatina. Muy bien decía el líder liberal Modesto Rodas Alvarado, que, si se le pregunta a un economista si se puede sembrar una milpa en el décimo piso del edificio Midence Soto, responde con la clásica teoría: «hay que hacer un estudio». Y quizás por ese embelesamiento en la teoría es que Honduras ha sido aplazada por los organismos internacionales cuando miden nuestra capacidad de ejecución que es una de las más bajas del mundo.

El Consejo Consultivo fue creado como una necesidad del gobierno de tener un acompañamiento de la sociedad en las tareas de reconstrucción nacional, por lo que si bien el consejo debe mantener su distancia del gobierno, como una instancia representativa de la sociedad debe estar lo suficientemente cerca para cerciorarse que nada de lo que haga el gobierno en el proceso de reconstrucción pueda tacharse como irregular o sospechoso. Hay que considerar al Consejo Consultivo como un organismo público independiente, representativo de la sociedad, que actúe como un consejo de transparencia, con capacidad para controlar toda la actividad que tenga que ver con las inversiones y gastos que requieren hacerse en el proceso de reconstrucción. El Consejo Consultivo no debe tener ningún temor a que los sectores que se ocultan en las redes sociales comiencen a rascar por el prurito impertinente de crear malestares entre los miembros para desestabilizarlos.

Pensamos que el Consejo Consultivo debe mantener una conexión con la ciudadanía por medio de una vocería que puede estar integrada por tres de sus miembros que comparezcan de manera periódica en conferencias de prensa para que trasladen a la población sus informes sobre la marcha del proceso de reconstrucción, para satisfacer el derecho de los ciudadanos a la información de manera que se garantice la transparencia que es fundamental para fortalecer la Democracia. Lo que aparezca en las redes sociales, que por lo general son cuestionamientos que se publican sin autoría y sin responsabilidad, no debe paralizar a los miembros del Consejo Consultivo que llegan sin obtener ninguna clase de remuneración ni canonjías de ningún tipo, algo admirable en los trece integrantes, porque es bien sabido que en nuestro país toda persona que asume una función pública lo primero que pregunta es por la remuneración.

Cualquier crítica malsana que aparezca contra los miembros del Consejo Consultivo en forma antojadiza en las redes sociales, no los debe paralizar, ellos deben tener la seguridad que cuentan con el respaldo de todos los sectores del país, y en primera línea estaremos los medios de comunicación serios que hemos tomado la decisión de acompañarlos para ofrecerles todo nuestro apoyo moral y práctico. El Consejo Consultivo juega desde ya el más fundamental de los papeles en el proceso de reconstrucción nacional, porque de ellos dependerá una correcta administración de los recursos que se emplearán en la reconstrucción que  se financiará con fondos públicos nacionales y recursos que proceden de la cooperación internacional que estará atenta a la actuación del gobierno en la forma como manejará los recursos. El Consejo Consultivo deberá supervisar el manejo para generar información a la ciudadanía, y algo más, generarles confianza a los cooperantes internacionales, que por esa condición tiene derecho a la información, algo que es esencial para que la democracia prevalezca.

La integración del Consejo Consultivo en la forma ampliamente representativa que se hizo, conforta, porque tenemos la seguridad de que destapará cualquier irregularidad en cualquiera de los modelos que se pretenda. Los mañosos y los uñudos que quieran salirse de la tangente tendrán que sudar la gota fría para librarse del ojo avizor del Consejo Consultivo al que hay que considerar como un ultimátum de transparencia para garantizar el correcto manejo de los recursos que se destinen a la reconstrucción nacional.

El Consejo se merece el acompañamiento de todos los hondureños, porque sus trece miembros han asumido el compromiso de acompañar al gobierno en las tareas de reconstrucción. Y porque en general, nuestro país se merece que la acompañemos todos los hondureños que nos consideramos bien nacidos, para poder salir adelante en este trance verdaderamente complicado.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 1 de diciembre de 2020.

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