Un aldabonazo de la Conferencia Episcopal

octubre 12, 2022

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El pronunciamiento de la Conferencia Episcopal Hondureña, es un aldabonazo oportuno y aleccionador, tanto para el gobierno como para la clase política, que cada vez se ha ido alejando del acatamiento a la Constitución de la República, pasándose al lado de la transgresión de las leyes. Las voces del Partido LIBRE, especialmente de diputados de ese partido, que con una pose altanera y soberbia rechazan los señalamientos que formula la CEH, es porque ignoran que el compromiso cristiano no es para imponer la verdad a los demás, ni para obligar a los políticos a que se retiren a refugios o para que entren a un convento. La crítica de la CEH al señalar la ilegitimidad de la actual directiva del Congreso Nacional, es para llamar al diálogo a los sectores de la sociedad, especialmente a los políticos que al asumir la conducción del país, lo primero que hacen es apartarse del cumplimiento de la Constitución y demás leyes.



El hecho de que sea la Conferencia Episcopal de la Iglesia Católica, un organismo cristiano con la más alta autoridad moral, la institución que a la vez haga un llamado a la Sala Constitucional del Poder Judicial para que cumpla con su deber legal, moral, cívico y profesional, debe hacer reflexionar a los magistrados de la sala más importante de la Corte Suprema, para que actúe y no se quede de brazos cruzados, ante los recursos que han sido interpuestos por varios ciudadanos que han solicitado que la mencionada sala resuelva peticiones para que se declare inconstitucional la elección de la Junta Directiva del Congreso Nacional, por no haberse apegado al protocolo parlamentario establecido en la Constitución para elegir a la Junta Directiva del Congreso Nacional.

El reclamo de la Conferencia Episcopal, aunque llega con bastante atraso, no pierde vigencia, porque actuando al margen de la ley, todo acto producido por la Junta Directiva del Congreso Nacional está revestido de ilegalidad, comenzando por el Decreto de Amnistía o “pacto de impunidad”. En ese marco ilegal es inaudito que se pretenda instalar en Honduras una comisión contra la corrupción y la impunidad, porque cualquier acto que nazca en el actual escenario del Congreso Nacional estará revestido de ilegalidad.

El pronunciamiento de la CEH no lo consideramos una confrontación de la Iglesia Católica con los políticos, los católicos lo vemos como la llamada que hace la autoridad de nuestra Iglesia al encuentro de la política bienhechora, que busca establecer puntos de encuentro con todos los sectores del país, aun con aquellos que no comparten las convicciones cristianas, pero que si comparten la amistad social que proviene de ser conciudadanos.

La confrontación no es la vía más certera para resolver los problemas que cada vez se van agravando, es el dialogo y el respeto a la Constitución y las demás leyes lo que nos permitirá vivir en paz. El cumplimiento de la ley es lo que conduce a la justicia y un país con justicia es una nación que puede vivir en paz. Al asumir el poder, la Presidenta Xiomara Castro prometió implantar un gobierno que buscaría la reconciliación entre los hondureños, pero esa expresión se quedó en el simple anuncio político, porque son los sectores oficiales del Partido LIBRE y del gobierno los que se empeñan en la confrontación.

En el Congreso, los diputados de LIBRE están buscando reformar el artículo 15 de la Ley de la Junta Nominadora para poder elegir a profesionales del derecho al gusto y conveniencia de sus intereses partidarios, lo cual es un flagrante abuso que desdice los anuncios de transparencia con que se llena la boca el presidente ilegal del Congreso, Luis Redondo, que debe estar consciente que al fungir como un presidente ilegítimo incurre en el delito de usurpación de funciones.

El pronunciamiento de la CEH es un llamado básico a la conciencia de los magistrados de la Sala Constitucional del Poder Judicial, que al sustraerse de su responsabilidad y no resolver las peticiones para que se declare inconstitucional la elección de la actual Junta Directiva del Congreso Nacional, también incurre en la falta de incumplimiento de deberes, y aparte de las sanciones legales cargara con el peso moral de pasar a la historia como un cuerpo colegiado que por acomodamiento o cobardía prefiere llamarse al silencio sepulcral, por creer este es el refugio que más les conviene hasta el día en que sean sustituidos por los nuevos magistrados.

Sin embargo, mantenerse en ese contraste de conveniencia refundirá a los magistrados de la Sala Constitucional en las entrañas de la inmoralidad, por negarse a hacer prevalecer la verdad a través del cumplimiento de la Constitución. Este es el punto fundamental que interpretamos del pronunciamiento de la Conferencia Episcopal, que sin el espíritu de polarizar a los políticos ni mucho menos a la sociedad hondureña, promueve la cultura del encuentro en el marco del cumplimiento de la Constitución y demás leyes para tener un país que no favorezca al sectarismo infecundo que nos aísla del mundo, un mal que hace perder la comprensión a los que gobiernan engolosinados por el poder.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 12 de octubre de 2022.

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