Un alcalde mártir

noviembre 15, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La muerte violenta del alcalde de Cantarranas, Paquito Gaitán, ha sacudido el sentimiento de sus coterráneos y de miles de personas que conocieron a este alcalde tan singular, tan lleno de energía y provisto de una visión verdaderamente progresista, comprometido con la educación que estaba seguro era el factor de cambio de su municipio y de toda Honduras. Su muerte, ocurrida por la violenta acometida de una persona embrutecida por el alcohol, es un verdadero infortunio para su municipio y para el Partido Liberal, en el que Paquito Gaitán, era un militante comprometido y seguro de que el partido de la enseña rojo-blanco-rojo, se levantaría en un momento no muy lejano para reencontrarse con el poder. Tuvimos la oportunidad de compartir sus anhelos en pro de la educación durante varios años en que nos tocó desarrollar la construcción de varias aulas en el movimiento “Done un Aula”, conjuntamente con el colega Adán Elvir Flores de Diario La Tribuna. Paradójicamente, en la aldea San Luis donde Paquito fue ultimado por un hombre cegado por los efectos del alcohol, colaboramos con el alcalde a levantar dos aulas escolares.



Durante más de ocho años estuvimos compartiendo los trabajos de las aulas escolares en Cantarranas, y él tuvo la confianza de apoyarse en nosotros a través de “Done un Aula”, porque repetía que su legado a los habitantes de su municipio era dotar de escuelas suficientes a las aldeas para que todos los niños de su término municipal recibieran el pan del saber. En uno de los trances en que el alcalde Gaitán impulsó el cambio de nombre de su municipio, para dejar de llamarse San Juan de Cantarranas y pasar a denominarse solo CANTARRANAS, tuvo a bien preguntarnos nuestra opinión. Y estuve de acuerdo, porque tenía mucha razón cuando decía que la gente confundía a San Juan de Cantarranas con el poblado vecino SAN JUANCITO, el legendario pueblo minero donde los Estados Unidos tuvieron su primera sede diplomática, donde se manejaban los intereses norteamericanos.

En ese lapso donde la corporación municipal adoptó el nombre de CANTARRANAS para olvidarse del viejo nombre SAN JUAN DE CANTARRANAS, el alcalde Gaitán demostró que su liderazgo era un faro para sus coterráneos. Y en efecto lo era, Paquito Gaitán encontró a su llegada a la alcaldía, una comunidad decaída por el abandono de sus anteriores autoridades, que sin ningún tipo de visión y carentes de las elementales iniciativas, parecía destinado a estar entre los pueblos miserables, donde el único futuro que se vislumbraba era el de la pobreza. Poco a poco, durante sus administraciones el alcalde Gaitán cambió en forma diametral ese espíritu decaído de sus habitantes y pronto Cantarranas se fue convirtiendo en un municipio con colorido y lleno de entusiasmo, perseguidor del progreso.

Al cabo del tiempo Cantarranas se llenó de murales encendidos por las imágenes pintadas con arte y talento por innumerables artistas de la pintura y el dibujo. Muchos querían dejar plasmado en los murales de Cantarranas sus firmas para aspirar a la consagración en un municipio que caminaba a convertirse en el pueblo del arte y la pintura. Hoy Cantarranas luce esplendoroso con sus murales artísticos, convertido en una enorme tarjeta de invitación que incita a visitarlo y a disfrutar su derroche de arte expresada por los talentosos pintores hondureños en sus paredes y murales.

Paquito Gaitán, junto a sus alcaldes correligionarios, Quintín Soriano de Choluteca, Carlos Miranda de Comayagua, Alexander López de El Progreso y Alan Ramos de Puerto Cortés, integraron el quinteto municipal que se convirtió en el soporte que sostuvo al Partido Liberal en sus momentos más críticos, cuando Mel Zelaya le asestó la herida más profunda que ha sufrido este partido en los últimos 50 años. Gracias a estos cinco magníficos alcaldes, la bandera liberal volvió a flamear en lo alto y aunque no ha salido de su crisis, este admirable quinteto de alcaldes se ha mantenido levantando el ánimo del liberalismo, por lo que es indudable que la muerte de Paquito Gaitán es una baja sumamente sensible para el PL.

Es admirable la actitud de la familia del alcalde Paquito Gaitán, su hija Clarisa Gaitán con el aplomo natural que solo tienen las personas decentes ha llamado a sus conciudadanos de Cantarranas a la calma, y ha dicho con toda honestidad que no hay implicaciones políticas en la lamentable muerte de su padre. Ese juicio emitido en momentos de dolor habla de la grandeza de la familia del recordado alcalde Paquito Gaitán, en estos momentos en que los aprovechados oportunistas se han adueñado del escenario político, cuando surgieron voces acusadoras contra un partido adversario.

La muerte de Paquito Gaitán, causada sin ninguna justificación por un individuo cegado por los efectos del alcohol, es una pérdida no solo para Cantarranas, es una lamentable pérdida que deja un enorme vacío en la democracia hondureña de la cual el alcalde Gaitán era un baluarte. Su trayectoria llena de amor por su querida Cantarranas debería ser correspondida por sus coterráneos, rebautizando el municipio con UN NOMBRE QUE ETERNICE su entrega y su abnegación por hacer de Cantarranas un municipio modelo en nuestro país.

Cantarranas es un nombre bonito pero a nosotros nos parece que a partir de ahora, para honrar la memoria del querido alcalde, debería llamarse VILLA PAQUITO GAITÁN.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 15 de noviembre de 2021.

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