Un agujero peligroso

diciembre 14, 2022

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Uno de los grandes vicios que adolecen algunos políticos al asumir el poder es el manoseo del presupuesto público, cuando pretenden manejarlo como su hacienda particular, incluso, llegar a prescindir de la presentación obligatoria del artificio presupuestario, como sucedió en los años 2008 y 2009, con lo cual Honduras trabajo durante casi dos años en un agujero que dejo repercusiones con consecuencias graves en las finanzas del país.



Este ano desde el gobierno de turno se vuelve a las andadas al pretender que en el presupuesto se deje un agujero peligroso como es autorizar compras directas a los secretarios de Estado sin necesidad de la aprobación de la titular del Poder Ejecutivo, equivalente a dejar una llave abierta que al quedar al albedrio de los ministros sería un drenaje sin control, de lo que podría esperarse un aluvión de corruptela muy inconveniente para el gobierno y para Honduras, porque permitir las compras directas es dejar las arcas abiertas donde cualquiera, hasta el más ponderado puede meter las manos en el dinero público.

La oportuna reacción de los sectores de oposición y de organizaciones de la sociedad civil, hizo retroceder al gobierno para retirar del proyecto presupuestario el artículo que autorizaba compras directas por razones de seguridad, el expediente manido que se ha usado en el pasado en que a todo se le ponía el membrete de la seguridad nacional para encubrir operaciones de compra con evidente intención de aprovechamiento. Pero en el entramado presupuestario queda la duda de una partida confidencial multimillonaria de 17 mil millones de lempiras destinados para supuestas compras de emergencia.

Elaborar un presupuesto de esta manera levanta muchas suspicacias porque estamos en los tiempos en que los políticos hablan de combatir la corrupción, intención que en el terreno de la práctica se hace al revés, porque en lugar de combatirla se practica la corrupción desde el momento en que hay toda una nebulosa en la elaboración de la principal herramienta financiera del país, lo cual es un mal mensaje que sin duda le llegara a la comunidad internacional, por lo tanto es otro contrapeso que genera desconfianza en el ámbito de la ONU cuando llegue el momento de decidir si apoya la instalación de una comisión contra la corrupción y la impunidad.

La elaboración del Presupuesto General de la Republica es la estructura económica en la que descansa la marcha del país, por lo tanto debe elaborarse en función de las necesidades de la nación, y no hacerlo un objetivo de interés político y conveniencia gubernamental. Un presupuesto hecho a la medida y conveniencia del gobierno, de antemano se sabe que no responde a las necesidades de la población. Al aprobarse en el presupuesto cantidades impensables hasta hace unos años, podría pensarse que el gobierno tiene planes para el bienestar y la felicidad de los hondureños, pero al escudriñar el esqueleto presupuestario se puede observar que se inflan ciertos renglones, aunque el que llama poderosamente la atención es el que corresponde a la partida confidencial, que ha sido engordado hasta llegar a los 17 mil millones de lempiras, una fortuna que en medio de la crisis que nos abate, hará que sectores del gobierno manejen dinero en abundancia para ampliar el clientelismo político, algo que además de contradictorio es incomprensible, habiendo tantas necesidades que atender, entre ellas mantener al día el pago de los empleados de salud pública.

En tiempos de crisis lo coherente es pensar que un presupuesto se elabora pensando en adelgazar el sector público, sobre todo el hondureño que vive enmarañado con un déficit de producción. El sector publico absorbe anualmente una gran parte del presupuesto nacional con algunas cifras que se justifican, no así otras como el de la partida confidencial que esta vez se fue por las nubes con una cifra escandalosa de 17 mil millones de lempiras que no se sabe en que serán usados.

Este esquema presupuestario que abunda en dinero es producto del consejo del expresidente Correa del Ecuador, que recomendó a Xiomara Castro y Mel Zelaya elevar al máximo el presupuesto nacional para tener aprobado el dinero que necesitara LIBRE para sus proyectos políticos. Pero en el plano de la verdad, el presupuesto no está siendo ejecutado, ni siquiera se están pagando a tiempo los salarios del sector salud, lo que obliga a médicos y enfermeras a mantenerse en una permanente protesta, haciendo que el ramo de salud trabaje a medio vapor en perjuicio de la población hondureña.

En medio de una abundante recaudación tributaria, el gobierno ha engordado de dinero las arcas nacionales, sin que hasta ahora nadie del gobierno tenga la diligencia de explicar la razón para almacenar tanto dinero, que como es obvio es plata que servirá para fines políticos que no repercutirán en el bienestar de los hondureños. Con esta política incongruente, en que el gobierno no usa el dinero que dispone sino que prefiere seguir endeudando al país para obtener dinero para pagar planillas, la deducción sencilla es que se están guardando miles de millones de lempiras para comprar las voluntades del clientelismo político que se deja amancebar cuando le ponen dinero en efectivo en la mano.

La conclusión, hecha sin más complicaciones, es que el gobierno se ha forrado de dinero no para procurar el bienestar de los hondureños, sino para asegurar con creces el clientelismo político, poniéndole dinero en efectivo en la mano para tenerlo amarrado para el momento electoral de 2025.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 14 de diciembre de 2022.

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