Un agradecimiento para la eternidad

junio 3, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Hay más de un millón de razones para estar agradecidos por la eternidad con casi todos los profesionales de la salud que desde el comienzo de la pandemia han estado arriesgando sus vidas en el frente de batalla tratando de salvar las vidas de miles de personas que se han contagiado con el coronavirus, poniendo todo su empeño, en circunstancias adversas, peleando contra la mala actitud de aquellas personas que rechazan al personal sanitario que intenta practicar la prueba con ánimo salvador. A pesar de que muchos médicos, enfermeras y auxiliares han resultado contagiados y varios han fallecido, es admirable el temple de acero de la mayoría de ellos que se mantienen inalterables, cumpliendo sus tareas como agentes sanitarios. A todos ellos desde ahora les decimos que la inmensa mayoría de los hondureños les estaremos agradecidos, porque nos han permitido descubrir dónde está el valor en una persona.



Nuestros médicos y enfermeras valientes, que no abandonan sus puestos de trabajo en una situación tan difícil, han demostrado ser profesionales competentes y cultivados en la mejor tradición de la medicina hipocrática, que enseña que la medicina es la más seria y delicada de todas las profesiones, porque al médico y a las enfermeras les toca salvar vidas, no solo en los momentos normales si no cuando las circunstancias son tan adversas que sus vidas están en igual condición de riesgo que los infectados.

Sin duda que este es un tiempo para el agradecimiento espontáneo, porque es hoy, cuando nos toca ver la intrepidez de estos profesionales, que debemos testimoniar a cada uno de ellos nuestra admiración por todo su desempeño, mientras los demás nos quedamos en casa cuidando no contagiarnos que es la forma de contribuir a evitar la propagación del COVID-19. Desearíamos que toda la nación hondureña, de alguna manera, expresara su agradecimiento a los profesionales de la salud, y que en esto hubiera unanimidad sin disgregaciones de ninguna clase, porque como no hay forma de hacerlo de manera personal a cada uno de ellos, que sería lo más elocuente, nos ofrecemos a prestar nuestros medios para que los hondureños en general agradezcan a nuestros médicos y enfermeras.

Pero, este reconocimiento debe ser también para la calidad de la medicina hondureña, que dentro y fuera del país, ha puesto su empeño en aportar protocolos que sirvan para tratar y salvar a los contagiados. Por ejemplo, el resultado del protocolo CATRACHO es un mérito del Dr. Miguel Sierra Hoffman que labora en la Universidad A y M de Texas, conjuntamente con los médicos sampedranos Fernando Valerio y Oscar Díaz, igual el protocolo MAIZ, con el doctor Omar Videa, todos profesionales con una notable competencia en la que han demostrado sabiduría por su dedicación a una medicina que se basa en la ética y demuestra lealtad por la vida. Este equipo de médicos ha aportado lo mejor de su empeño profesional de manera incondicional. Como hiciéramos el trabajo de enlace entre el Dr. Sierra Hoffman con los funcionarios del gobierno para que se le diera la oportunidad de mostrar al sistema de salud el protocolo CATRACHO, pudimos enterarnos de su profunda nobleza al poner su trabajo de manera incondicional al servicio de la salud de los hondureños.

Cuando llegue el momento en que podamos celebrar que todo esto haya pasado convendría que los hondureños no olvidemos que a todos estos profesionales, médicos, enfermeras y demás auxiliares, hay que hacerles un monumento donde les podamos expresar el agradecimiento para la eternidad, creemos que sería la mejor gratitud que pudieran recibir de todos los hondureños bien nacidos.

Pero como no todo es perfecto, hay que lamentar la descarga de egoísmo de los principales directivos del Colegio Médico Hondureño, que se han opuesto a la aplicación de los tratamientos MAIZ y CATRACHO, sin ningún asidero ni médico ni moral, porque en esta etapa en que la medicina ha tenido que jugarse entre la prueba y el error, así como hubo médicos audaces en Italia y Taiwán, que se atrevieron a pasarle por encima a los conceptos erróneos de la OMS para evitar que siguieran muriendo miles de personas, médicos hondureños fueron los creadores de MAIZ y CATRACHO, los que hicieron lo propio, y gracias a estos tratamientos es que se han salvado centenares de hondureños. Mientras que los directivos del Colegio Médico Hondureño, actuando como políticos y sin medir las consecuencias de su egoísmo, han arrastrado al personal ejecutivo del Hospital Escuela para que les hagan comparsa con una crítica feroz a los dos protocolos, lo que consideramos un ataque en contra de la salud de los hondureños. En momentos en que aumentan los contagiados y la aplicación de los dos tratamientos es la opción eficaz para salvarles la vida.

Fuera de este comportamiento que responde a una auténtica trama de profesionales con pensamiento político radical, son más los motivos para estar agradecidos con todos los profesionales de la salud que nos han permitido construir una imagen fecunda de la abnegación profesional médica en tiempos difíciles, que es cuando se conoce quiénes son los que están poniendo toda la carne al asador, y los que han preferido dar un paso al lado, sacando toda la fiebre del egoísmo malsano que llevan por dentro y que los quema y les derrite el cerebro por tanta amargura social.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 3 de junio de 2020.