Trump, ¿un aliado confiable?

diciembre 9, 2019

Honduras

Tiene razón Henry Kissinger. Donald Trump es un hombre excepcional ante el cual, nadie pueda pasar indiferente. Y que, tiene tanta fuerza para imponer su voluntad que, una vez que termine su mandato, nada será igual. El mundo multipolar, basado en las alianzas políticas y económicas de muchas naciones occidentales y orientales, bajo el liderazgo de Estados Unidos, se ha venido al suelo. Y lo que priva es la inseguridad. Incluso algunos europeos, como Macron que, posiblemente es el que mejor conoce la psicología de Trump, por primera vez, le ha quitado el discurso, suplantándolo y adelantándose en sus críticas a la OTAN. Como está, estuvo desde el principio bajo ataque del presidente de los Estados Unidos, Macron, se le adelantó diciendo que la OTAN, “está muerta cerebralmente”. Esto no le ha gustado a Trump que no acepta que nadie ande delante suyo. Por ello es que en la celebración del 70 aniversario de la organización defensiva de Europa, basada en el respaldo fundamental de Estados Unidos, exhibió un comportamiento inestable; pero moderado. Y aunque los líderes europeos accedieron a su propuesta que la OTAN, que nació para frenar a Rusia durante la “guerra fría”, ahora incluya entre sus enemigos a China, con la que Trump se encuentra enfrentado, se mostró nervioso e insatisfecho. Se fue sin despedirse, reclamando que algunos, especialmente Trudeau de Canada, tenían dos caras en sus relaciones con él, porque en grupo con los europeos, se reían de él y sus planteamientos. Ello, patológicamente, muestra que el presidente Trump está sometido a un estrés que no siempre puede manejar, especialmente cuando en su país, los demócratas de la Cámara de Representantes, han votado el juicio político en su contra. Y aunque este proceso político difícilmente lo sacara de la Casa Blanca, porque para los republicanos la medida va en contra de sus intereses, no hay que descartar dos cosas. La primera es que Trump, acosado por las declaraciones de los testigos; por las acusaciones públicas y las cifras de las encuestas, presente su renuncia del cargo, como hiciera Nixon. Claro; hay una diferencia. Nixon se había quedado solo, porque los republicanos le negaron el  respaldo. Trump todavía tiene atrás, a un partido Republicano, unido y firme que, no está dispuesto a ceder poder, fracturándose o dividiéndose.



Si fracasara el juicio político por la defensa de los republicanos en el Senado, las discusiones y los testimonios, pueden afectar sus posibilidades de ser reelegido. Actualmente, no goza de mucha popularidad; pero tiene dos cosas a su favor: la economía va bien; la amenaza de una recesión a la que le tiene pánico, cada día se aleja más; y el desempleo, muestras cifras a la baja. Sin embargo, dependerá al final del candidato de los demócratas y de como este, engancha con un electorado al cual Trump tiene por una parte asustado y por la otra, envalentonado.

Los políticos europeos no disimulan su esperanza en la perdida de las elecciones por Trump. Por ello, contemporizan con él, le dan gusto, en la esperanza que envalentonado, siga cometiendo más errores y cada vez que tiene dificultades con la opinión pública mundial, la emprenda contra Corea del Norte que, se presta para hacerlo lucir fuerte, mientras China indiferente lo ve pasar a su alrededor. Y cuando emite leyes que apoyan la revuelta de los estudiantes de Hong Kong, con la mayor naturalidad, le prohíbe que sus buques de guerra atraquen en su puerto.

Trump, por ello, ante la queja soberana de México – que se ha opuesto que califiquen como terroristas a sus carteles de la droga, porque ello faculta a Estados Unidos a combatirlos en donde sea, irrespetando la soberanía mejicana – Trump ha echado marcha atrás. Y se ha deshecho en halagos hacia López Obrador, cosa que no acostumbra. O piropeado al Presidente de Honduras, en una reunión con el mayor loby de los Estados Unidos: el de los judíos. Al que JOH, con mucho talento se acercado como nunca antes ningún otro presidente hondureño lo ha hecho.

Ahora bien,  la pregunta es cuan confiable es Trump como aliado. Tanto por su personalidad errática como por su imprevisible futuro. Los europeos, apuestan porque al fracasar en las próximas elecciones, no tendrán más que sufrir la pesadilla de un presidente sin parangón en toda la historia de los Estados Unidos. Por eso, evitan provocarlo; pero no confían en él. La jugada de Honduras, de repente se explica porque, contrario a los europeos, no tiene muchas alternativas. Fuera de Trump y Netanyahu, no tiene otros aliados. Ni siquiera El Salvador, que no desaprovecha la oportunidad de hablar mal de Honduras y coquetear con China, mientras Trump está en Londres, discutiendo el futuro de la OTAN.

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