Trump: pesadilla de los migrantes

junio 25, 2019

Honduras

Sin duda, ningún presidente de los Estados Unidos, será tan recordado por los emigrantes – especialmente los latinos – como Donald Trump. Porque este, que no es el más efectivo en su disposición de hacerles daño, es el que, sin duda provoca más miedo y ansiedad. Entre varias generaciones de emigrantes que han hecho a los Estados Unidos el espacio físico en donde fincaron sus sueños e hicieron posible, una vida mejor. Esta semana no más, anuncio de redadas en lugares públicos, en transportes colectivos y en empresas, para identificar latinos, capturarlos y expulsarlos. Pero como ocurre con su personalidad inestable, concluyó la semana y no pasó nada. Posiblemente ha empezado a cambiar, porque ahora – de verdad – se siente un candidato presidencial que aspira a un segundo término. Y como es natural, se comporta como tal. Porque en realidad, casi nada ha aprendido sobre como desempeñarse como un verdadero presidente de una nación  que, pese a lo que digan sus enemigos, es ejemplar y orientadora. Por sus valores morales especialmente y por la defensa de la democracia. Por ello, en vez de unir a occidente frente a la expansión china y a la recuperación rusa, divide a Europa, amenaza con destruir a México y rompe una alianza natural con Canadá, cosa que no ha conseguido gracias a la paciencia de un líder joven y extraordinario por su talento y tino, como es Trudeau.



Y cuando se confronta con Irán, rompe la alianza occidental que Obama había conseguido para frenar sus impulsos hacia la construcción de artefactos atómicos, Trump lo hace desde la soledad y la provocación, sin un curso concertado, de forma que la crisis que pueda provocar tomará desprevenido a occidente y con escasa capacidad de reacción y control.

Pero su comportamiento frente a China, es el más irregular e imprevisible. Establece aranceles y recibe como respuesta de China, nuevos gravámenes sobre productos estadounidenses. Las empresas afectadas, protestan porque ello crea desempleo. Y no le presta atención que, pese a la estabilidad de la economía,– herencia de las valientes medidas correctivas de Obama ante la crisis de 2008–, hay las primeras señales de recesión en la economía estadounidense, prevista para el próximo año. Posiblemente en el mismo mes de las elecciones, en las que busca repetir mandato. Tampoco, toma nota de la expansión de China en Centroamérica. Y en vez de confrontarla, más bien transforma en paria al triangulo norte. Y ofende a México al convertirlo, en el malo de la película, encargado de las tareas sucias para con ello, detener a los migrantes centroamericanos, volviendo innecesaria la cantaleta de un muro físico en la frontera común, porque ha convertido a la nación azteca en un  muro vivo, favorable a sus proyectos.

No cabe duda que el tema de los emigrantes centroamericanos será un tema que pesará en la campaña. Posiblemente en su contra. Pero además, espantará a los que hasta hace poco creían que Estados Unidos era su protector frente a China. No faltarán los que, más bien, – en el largo plazo — se aliarán con esta para buscar la forma de enfrentar el rechazo de los Estados Unidos. Sin embargo, no será la cuestión más influyente para los electores estadounidenses. Será el tema económico que le impedirá, junto a un estilo  pendenciero que ha roto como ningún otro  gobernante, la unidad de occidente que, en 1945 derrotó a Hitler, creando las bases de un espacio territorial que ha experimentado el más largo proceso de paz de toda su historia. La posición de Trump, en noviembre del próximo año será entonces muy frágil. La mayoría de los desheredados de la tierra soñarán con su derrota en las urnas. Y la economía, que habrá pasado por alto sin duda, volverá a ser el factor no solo que le negará una nueva presidencia, sino que además, llene de esperanza a occidente con un nuevo liderazgo en Estados Unidos, equilibrado, ejemplar que vuelva a hacer de esta nación el referente moral, la democracia ejemplar, el freno de las dictaduras, el refugio de los perseguidos, el oasis de los sedientos y la fuente de vida para los hambrientos de toda la tierra. Y para estos, especialmente para los latinoamericanos del triángulo norte, su nombre será  una pesadilla que afortunadamente los electores de los Estados Unidos, votarán en contra de Trump.