Trump defiende su plan migratorio

mayo 17, 2019

Washington, Estados Unidos

El presidente Donald Trump delineó hoy un polémico plan para modernizar el sistema migratorio que desde ya afronta críticas, pero afirmó que éste será aprobado con o sin la ayuda de los demócratas si su partido recupera la Cámara de Representantes y mantiene el Senado tras las elecciones del próximo año.



Trump presentó oficialmente su plan migratorio desde la Rosaleda de la Casa Blanca, durante un discurso que siguió fielmente sus argumentos nacionalistas de 2016 para “poner a EEUU de primero”.

«Nuestra propuesta es pro-estadounidense, pro-inmigrante y pro-trabajadores», dijo Trump.

El mandatario aprovechó para renovar sus ataques contra los demócratas, a quienes acusó de proponer “fronteras abiertas, salarios más bajos, y francamente, caos” e ilegalidad.

Según Trump, se trata del mayor esfuerzo reformista desde otro plan que se adoptó hace 54 años, pero no mencionó que la reforma más reciente fue la que promulgó el entonces presidente Ronald Reagan en 1986 y que legalizó a tres millones de inmigrantes indocumentados.

El mandatario repitió muchos de los argumentos conservadores contra los inmigrantes de bajas destrezas laborales -deprimen los salarios, por ejemplo-, y de hecho recibió una ovación cuando dijo que los trabajadores extranjeros “vienen y toman los empleos que normalmente irían a trabajadores estadounidenses”.

También se quejó de que, bajo el sistema migratorio actual, sólo el 12% de las visas de residencia permanente está destinado a personas con altas destrezas laborales, mientras que el 66% se otorga por vínculos familiares.

La reforma que él propone, argumentó Trump, cesará la “discriminación de genios” y  “transformará” el sistema migratorio hasta convertirlo en “el orgullo de nuestra nación y la envidia del mundo moderno”.

Es que el plan, contrario a lo que piden grupos de derecha, mantiene el nivel actual de 1,1 millones de visas de residencia permanente al año, y sólo invierte los porcentajes concedidos a trabajadores con altas destrezas laborales y a los inmigrantes con vínculos familiares en EEUU.

De esta forma, bajo el nuevo sistema, de aprobarse, el 57% de las “tarjetas verdes” iría a trabajadores altamente calificados mientras que se reduciría por la mitad las destinadas a familias, a un 33%.

En un guiño a los conservadores que piden “mano dura” contra los inmigrantes indocumentados, Trump dijo que su plan agilizará la deportación de extranjeros “criminales” y de quienes no tienen casos de asilo legítimos.

Y para los inmigrantes que deseen ingresar al país, tendrán que demostrar solvencia económica, aprender inglés y someter a una prueba de conocimiento cívicos, precisó Trump.

El plan migratorio, creado por su yerno y principal asesor político, Jared Kushner, enfrenta una lucha cuesta arriba en el Congreso, donde los demócratas lo atacaron y varios líderes republicanos expresaron abierto escepticismo.

Está claro que la propuesta no contentará por completo a los bandos del debate de una escurridiza reforma migratoria que lleva décadas sin una solución consensuada.

La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, dejó en claro la posición de su partido: cualquier reforma migratoria debe ser “integral”  e incluir una vía hacia la ciudadanía, y no apoyarse en “méritos”.

“Sólo quiero decir algo sobre esa palabra que ellos usan, el ´mérito´. Es una palabra verdaderamente condescendiente. ¿Quieren decir que la familia no tiene mérito?”, ironizó Pelosi.

Más adelante en Twitter, Pelosi anticipó que la propuesta será derrotada porque es un escaparate de «lo peor de sus fallidas políticas: detención de familias, su ineficaz muro, abandono de los Dreamers y desmantelar las protecciones de asilo y refugio. En otras palabras, nació muerta».

Por su parte, el líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, argumentó que “no es un esfuerzo serio” sino un “reciclaje de las mismas radicales políticas anti-inmigrantes”.  También grupos progresistas, entre éstos “America´s Voice” renovaron sus ataques contra el plan y la Administración, y lo tacharon como una propuesta con fines electoreros.

“Esto no fue diseñado como una propuesta política seria, es un documento (para transmitir) un mensaje que es un equívoco intento de adoptar una postura política. Decir que nace muerto es ser generoso”, afirmó Pili Tobar, subdirectora de “America´s Voice”.

Tobar recordó que otro plan migratorio de Trump sufrió una fuerte derrota en el Senado en febrero de 2018, y vaticinó que Kushner tendrá la misma suerte de negociar un acuerdo de paz en Medio Oriente que de que el Congreso le apruebe su propuesta migratoria.

Mientras, grupos ultraconservadores se quejaron de que ésta se queda corta respecto a reducir la inmigración legal.

En una declaración escrita, Mark Krikorian, director ejecutivo del «Centro para Estudios Migratorios», lamentó que el plan no hizo mención del programa “E-Verify” que obliga a las empresas con contratos federales a verificar el estatus migratorio de sus empleados.

“Probablemente no se convierta en legislación, sino que es una declaración de las metas del presidente. Como tal, el hecho de que no pide siquiera una reducción modesta en la inmigración total… es muy preocupante”, dijo Krikorian.

 

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