Todos unidos contra el coronavirus

mayo 5, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Este coronavirus que hoy tiene replegados a casi todos los países del mundo, a unos más que a otros, nos ha puesto en evidencia desde los países más fuertes hasta los más débiles, mostrándonos que todos somos vulnerables más de lo que nos imaginamos. Y la mayor enseñanza que nos están forzando a conocer es que entre los seres humanos el peor enemigo que tenemos somos nosotros mismos. En EEUU el presidente Trump en un principio minimizó al virus, dijo que unos 12 o 15 griposos no era algo de qué preocuparse. Y vean como está esa poderosa nación, con más del millón de contagiados y cada día mueren miles de personas. Su poderoso arsenal de guerra y su enorme poderío económico, de muy poco le están sirviendo para enfrentar la pandemia. En Europa los políticos se están peleando por los desaciertos de los gobiernos para gestionar la emergencia, con raras excepciones como Alemania, donde la señora Merkel con su talento personal supo alertar a los alemanes para que adoptarán la actitud y la disciplina que se requieren en este caso.



Pero cuando en un país pequeño y pobre como Honduras, los políticos y los medios de comunicación no tienen la serenidad ni la capacidad, porque el narcisismo y la arrogancia predominan en las mentes de personas importantes, se reduce la posibilidad de lograr un estado de unificación de todos los esfuerzos para hacer de la lucha contra la pandemia un objetivo de nación y no de determinados sectores. La situación que crea la pandemia en Honduras ya es grave, pero la gravedad será más visible después que conozcamos el nivel más alto de contagio, y quien sabe si los hondureños estemos preparados para reaccionar y actuar a la vez, conforme lo demande la nación llegado ese momento, porque por ahora entristece ver como sectores importantes en lugar de enfocarse a prestar su concurso en medio de la emergencia, por su visión arrogante de ubicarse en la cresta de la popularidad se dedican a debilitar el trabajo que en estos casos parte desde la cúspide de la administración pública, como es en todo país.

Debemos comenzar viendo esta pena en el gremio médico, donde hasta ahora el Colegio Médico de Honduras, que en un principio pareció dar muestras de incorporarse al frente nacional contra el coronavirus, solo dio unos pocos pasos y después ha brillado por su ausencia. Y eso que estamos ante la peor crisis sanitaria de los últimos tiempos, cuando el médico es el gremio que debe demostrar que está vivo, dando sus aportaciones de manera incondicional, porque este no es momento para poner condiciones, y quien ofrezca sus concursos estableciendo condiciones es porque quiere satisfacer egos más que ayudar a combatir el virus.

Cuando el móvil de la participación de un sector en situaciones de emergencia es que se le cumplan sus caprichos, es porque hay figurones de oficio que no quieren ayudar sino dirigir la palestra pública. Esta es la gran paradoja de los países pequeños y pobres como el nuestro, en que en situaciones de emergencia como la que nos ha impuesto la pandemia, tan importante es la cura para doblegar al virus como importante es encontrar la cura para la arrogancia, y por desgracia la vacuna más próxima que es la humildad no surte efectos en los enfermos de arrogancia porque este mal es tan destructivo que se lleva a los genios que nacen con él hasta la sepultura.

Si por un milagro los hondureños fuéramos capaces de unirnos contra la pandemia, en lugar de centrarnos en protagonismos y confrontaciones estériles, deberíamos apoyar el esfuerzo de nuestros médicos y enfermeras en los hospitales, y de todos aquellos médicos que están esforzándose, dentro y fuera de Honduras, por encontrar la forma de curar el coronavirus. De los demás asuntos tienen que ocuparse los órganos que tienen sus correspondientes funciones. Ahora, si algo tan grave como la pandemia del COVID-19 no es un motivo poderoso para unirnos a los hondureños, resignémonos, porque no habrá prueba alguna sobre la faz de la tierra que nos haga cambiar de actitud a los hondureños. Seguiremos siendo un país condenado por nosotros mismos.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 5 de mayo de 2020.

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