Todos debemos trabajar por el futuro

noviembre 15, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Una realidad que nos concierne a los medios de comunicación y a los que hacemos opinión pública en columnas, artículos, comentarios y editoriales, es que no abordamos los asuntos que tienen que ver con el futuro de Honduras, que a la vez es nuestro futuro y el de nuestra familia. Estamos en un trance histórico en la vida de nuestro país y es imprescindible que nos involucremos como gestores del futuro de Honduras, y eso implica que debemos ser motores y no simples espectadores del acontecer. Los hondureños de estos tiempos debemos dejar de actuar como hicieron nuestros compatriotas en el pasado, cuando empezó a hacerse costumbre dejar, exigir y permitir que todo lo hiciera el gobierno. Y hay infinidad de cosas que nos toca hacerlas a los ciudadanos, en el sentido positivo de la palabra.



Hoy existe una atmósfera de reivindicación social, en que todo consiste en  pedir y exigir, en el viejo esquema de que solo los que están en el poder tienen la obligación de resolver todos los asuntos y los que gobiernan siguen una dinámica de complacencia que además de equivocada crea un impacto negativo, porque lo peor que puede pasar en un país es que la gente se acostumbre a que el gobierno le de todo y además le resuelva todos los problemas. Este modelo de gobierno es el que ponen en práctica los regímenes populistas, es el culpable  de acabar con los sistemas y los aparatos productivos, porque la gente deja de trabajar para poner la mano y recibir lo que le da el gobierno.

Por eso Cuba ha quedado como está, Venezuela hoy es un país donde impera la pobreza gobernada por una élite que vive con todos los privilegios, y Nicaragua comienza a caminar por esa ruta. Los hondureños no debemos permitir que nuestro país llegue a esa clase de escenarios, donde importa más la fortaleza de un partido y de un gobernante, que la felicidad de la población. Es el momento que los hondureños manejemos un pensamiento distinto, y en tal sentido, los liderazgos de los diferentes sectores tienen que hacerle sentir a la población, que podemos, juntos, trabajando más de la jornada normal, ser motores hasta constituir una maquinaria que nos permita actuar de manera interactiva en las actividades que se requieren hacer para lograr un crecimiento económico.

Nada cae del cielo, el concepto bíblico de que DIOS provee es cierto hasta el punto que nosotros hacemos la parte principal, que es el trabajo constante, cumpliendo metas y objetivos. La población hondureña anhela a toda costa mejores condiciones de bienestar, y eso será posible cuando la clase gobernante, el sector privado y la sociedad civil, donde están los principales liderazgos del país, se pongan de acuerdo en trabajar un proyecto nacional que nos lleve de manera interactiva a convertir a Honduras en un país con un modelo de desarrollo donde todos tengamos que aportar nuestra cuota.

Sacar a Honduras del subdesarrollo no es asunto solo del gobierno, a este hay que exigirle una administración transparente y equitativa, pero no hay ninguna excusa para que el resto de la ciudadanía se quede de brazos cruzados esperando que el maná le caiga del cielo. Los países que han salido adelante, hasta tomar posiciones de vanguardia en el ranking de naciones desarrollados, lo hicieron con largas jornadas de trabajo. Singapur, Taiwán, Corea del Sur y Malasia, salieron de sus posiciones degradantes adoptando modelos efectivos. Singapur bajó los impuestos de manera drástica hasta convertirse en un paraíso para los inversionistas extranjeros que lo que buscan es el lugar donde tengan los mejores incentivos y condiciones para hacer negocios.

Honduras no podrá salir del subdesarrollo con parches que se enfocan a beneficiar a determinados sectores. De principio privilegiar a determinado gremio profesional, pagándole lo que no ha trabajado, es un precedente funesto. No se debe pagar lo que se no ha trabajado, y este rigor no lleva dedicatoria, pero si todos los sectores invocan que se les debe pagar lo que no han trabajado, Honduras seguirá en el agujero de la pobreza.

Cuando se dan estos privilegios donde se premia la irresponsabilidad, no se le hace un bien a la nación; todos tenemos derecho a la remuneración justa siempre que hayamos hecho las tareas que nos corresponden. Trabajar por el futuro no es pedir que los demás trabajen por nosotros, es como decíamos al principio, ser motores para propulsar buenos resultados. Honduras necesita que todos los hondureños seamos motores efectivos para gestionar un mejor futuro.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 15 de noviembre de 2019.