Todos conspirando

mayo 7, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Que el gobierno hondureño haya logrado un acuerdo por dos años con el FMI es algo bueno para el país, porque le permite a Honduras entrar de lleno en la búsqueda de un crecimiento económico que requiere recursos frescos, y que, en las condiciones actuales constituye un tanque de oxígeno para respirar y trabajar sin sofocarse, especialmente en la necesidad suprema de atender la crisis en que se encuentra inmersa la ENEE, la empresa estatal más importante por ser la generadora de energía que mueve la actividad económica hondureña.



El acuerdo, que según el jefe de la misión del Fondo, Esteban Vesperoni, deberá pasar la firma en junio próximo, en la sede del FMI en Washington, está profundamente relacionado con la deteriorada situación de la ENEE, pero a la vez le permitirá al gobierno mantener una gobernanza estable en materia económica, y que en opinión del COHEP, ayudará a mejorar el ambiente de negocios que propicia nuevas inversiones que son clave en la generación de empleos.

Hay que darle la bienvenida al acuerdo, porque además de ser un reconocimiento al trabajo que ha hecho el equipo financiero del gobierno a través de la Secretaría de Finanzas y el Banco Central, constituye un enorme voto de confianza a la nación hondureña, especialmente al sector contribuyente que es el que se quema las pestañas y agita los pulmones para poder sostener las empresas en estos tiempos difíciles, y al mismo tiempo poder cumplir con las obligaciones tributarias, para que el gobierno tenga con que responder a la hora de firmar un compromiso tan delicado pero tan importante y necesario como es este acuerdo con el FMI.

Esta es la parte más complicada que el hondureño de a pie, en su mayoría, no entiende en medio de tanta tergiversación que introducen en el tema una serie de personajes que ni siquiera tributan ni pagan ninguna clase de impuestos. Y hay razón para que nuestra gente de pueblo ni siquiera alcance a comprender que es eso de suscribir un acuerdo con el FMI, y en que le puede beneficiar o perjudicar un acuerdo de esta clase.

No es cierto lo que dicen ciertos profesionales, en su mayoría economistas, que viven prejuiciados dentro de sus cascarones políticos, que el acuerdo con el FMI no beneficia al país, porque al lograr esta herramienta el gobierno tiene capacidad para financiar aquellos asuntos económicos urgentes como el de la ENEE, que es clave para el crecimiento económico. El desastre de esta empresa tiene su historia, pero no se podrá resolver haciendo recriminaciones y solo buscando culpables y sin trabajar por buscarle salida a la crisis.

El mérito de este acuerdo con el FMI, estriba en  el trabajo de ordenamiento financiero que han hechos los organismos nacionales mencionados, con la asesoría de profesionales hondureños que han estado en Washington trabajando a tiempo completo, a la par de los funcionarios del FMI, porque este resultado no es un milagro caído del cielo, ni es el favor que nació del espíritu de beneficencia del FMI. Hubo un trabajo encomiable del lado hondureño que solo los espíritus mezquinos pueden negar, porque en medio de la batahola de egoísmo y sectarismo que corroe a los políticos, que desde la oposición todo lo ven con mala voluntad, se quiere hacer ver como algo malo los logros que consiguen las autoridades, que si bien están en el deber de trabajar duro por obtener logros que beneficien a la nación, lo justo es que todos hagamos un paréntesis de paz para celebrar como un éxito de Honduras todo aquello que el gobierno consiga concretar para mejorar las condiciones de vida de los hondureños.

Vivir como en un campeonato de conspiración, donde los que adversan al gobierno están dispuestos a torpedear todo aquello bueno que el país consigue, solo corresponde a las malas cabezas, que para infortunio de Honduras, abundan después de varios acontecimientos políticos donde ha habido culpables de uno y otro lado.

Cierta vez me tocó asistir a una reunión donde varios empresarios se quejaban de todas las medidas del gobierno, en que todos parecían estar conspirando contra todos, y me tocó pedirles que adoptaran una mejor actitud, porque en Honduras hay que trabajar para buscar salidas, y no para construir encerronas conspirativas.

La mayoría de nuestros economistas son tecnócratas que, el mejor oficio que desempeñan, es el criticar lo que hacen las autoridades, pero hay que verlos cuando asumen un cargo público, como decía Modesto Rodas Alvarado, pregúnteles si se puede sembrar una milpa en el último piso de las Torres Gemelas, y muy cínicamente responderán que hay que hacer un estudio.

Lo que hay que hacer es exigir que el gobierno emplee de manera adecuada y ponderada los recursos que dispondrá por el acuerdo con el FMI. Que procure sacar a flote la ENEE, y que si hay un beneficio urgente que el pueblo hondureño demanda con justicia, es que, no se nos ahorque con las elevadas tarifas del servicio eléctrico que tienen sumido en una depresión general a todos los hondureños.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 7 de mayo de 2019.