Por sobre todas las miserias

noviembre 22, 2018

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Los hondureños debemos aprender que ser bueno es más importante, más noble, aunque más difícil que tener riquezas, y hasta, que tener poder. Sin embargo, cada cosa buena que se hace en nuestro país no recibe el suficiente reconocimiento de la sociedad, porque los hondureños llevamos un montón de tiempo embrocados en los asuntos pueriles y hasta desagradables. Comenzando por nosotros los comunicadores que trabajamos en los medios de comunicación, en donde nos desvivimos por mantener a toda costa los niveles de audiencia para consolidarnos como medios y como periodistas. Para lograr este objetivo muchos de nuestros medios colegas han aceptado que una buena noticia en realidad no es tan buena para el medio, porque a nuestra gente lo que le gusta es el morbo, y lo que es bueno y enaltece, aunque beneficie de manera colectiva, resulta aburrido para el público, porque los que dirigen programas y periódicos descubrieron que la sangre y la tendalada de muertos en la pantalla o en las primeras planas, es lo que persiguen los hondureños.



A eso se debe que nos pasamos la mayor parte del tiempo, inmersos en nuestras miserias, disfrutando como ciertos medios apuestan por estar en la escena del crimen antes de que maten al occiso o de que se cometa el robo. Quién sabe cómo harán estos colegas para ser adivinos de las tragedias, pero lo consiguen aunque parezcan más zopilotes que otra cosa, son como los gallinazos que tienen un olfato poderoso para rastrear a la víctima antes de que muera, para caerle encima y adelantarse a las demás aves de rapiña para ser los primeros en deleitarse con las tripas.

Pero por encima de todas estas miserias, en Honduras se están haciendo cosas muy buenas, que son la otra cara de la funesta manía de pensar en el morbo. Ayer, expusimos al público la moderna construcción de un edificio de primera línea al servicio de la juventud estudiosa en la principal universidad hondureña, como es la UNAH. El edificio es consecuencia de la buena gestión administrativa que se ha implantado en el alma máter, desde que empezó a trabajarse en el marco de la reforma universitaria. La reforma comenzó en el primer período de la ex rectora Julieta Castellanos, que cambió el rumbo de la administración universitaria, destinando una buena parte del presupuesto al mejoramiento estructural del campus universitario.

Fue en esta gestión de Julieta Castellanos como la UNAH empezó a adquirir una nueva fisonomía, saliendo de los estragos en que se habían echado a perder muchas de las instalaciones universitarias. A la par de que, se hicieron loables esfuerzos por adentrar la UNAH en la mejoría académica. Lo bueno de todo, es que, terminando los  períodos de doña Julieta Castellanos, el profesional que la sustituyó en forma interina, el actual rector Francisco Herrera se ha esmerado por darle continuidad y sostenibilidad a las obras iniciadas al tenor de la reforma universitaria.

Esto es algo que vale la pena apreciar y ponderar, porque como decíamos el vivir en medio de las miserias no permite que muchas personas se despojen de la mezquindad para apreciar que una de las cosas buenas que está pasando en Honduras, es que la UNAH en el marco de la reforma, continúa con paso firme avanzando en todas direcciones. El seguimiento y conclusión de este moderno edificio que es producto de la nueva gestión administrativa universitaria, es un ejemplo contundente de que, cuando hay continuidad hay progreso. Y que gran parte del atraso en que ha caído Honduras se debe a la falta de seguimiento y continuidad de las obras.

Por el hecho de que un gobierno dura solo cuatro años, el gobernante que sucede se esmera en desbaratar la obra del gobernante anterior. El sectarismo no ha permitido que el presidente de un color político mantenga la huella administrativa del anterior, borrando la obra con otra casi igual lo que implica un mal gasto del presupuesto.

La UNAH es un buen ejemplo de que la continuidad administrativa es altamente positiva, y con este edificio moderno que beneficiará a la juventud que se forma en la máxima casa de estudios, se pone de ejemplo que, lo cuerdo, lo inteligente, lo razonable, es que los hondureños aprendamos a trabajar en base a los acuerdos, porque si no hay acuerdos por la ceguera del sectarismo de algunos líderes y dirigentes, quien sufre las consecuencias es la nación, somos los hondureños, que vemos con tristeza como gente torpe, dogmática, sectaria hasta la médula, una vez asumido un cargo importante, demuestran todo su espíritu negativo con el que dan rienda suelta al poder destructivo que les embarga en sus sentimientos.

Aplaudimos la prosecución de la obra en la UNAH, reflejada en la conclusión de una instalación universitaria moderna, que fue posible por el establecimiento de la cordura administrativa que implantaron dos buenos rectores, la ex rectora Julieta Castellanos y el actual Rector Francisco Herrera. A pesar de los pequeños lunares que significan las protestas de reducidos grupos de antisociales, la UNAH hoy se levanta majestuosa por encima de todas las miserias de los sectores mezquinos de nuestro país.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 22 de noviembre de 2018.

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