Tiempo de diálogo

agosto 24, 2018

TEGUCIGALPA, HONDURAS



El coordinador residente del Sistema de la ONU en Honduras, Igor Garafulic, ha girado la invitación oficial a la instalación del Diálogo Político, proceso acordado por las tres fuerzas políticas participantes en el pre diálogo, en respuesta a la solicitud efectuada al secretario general de la ONU, António Guterres. El acto será el próximo martes 28 de agosto en el Hotel Intercontinental a las 10 de la mañana. Esta no será la primera vez que Honduras se ejercita en un espacio de conversación para buscar la salida a los desencuentros entre políticos, nada más será el último, porque el más reciente, en el 2009, fue un diálogo forzado por EEUU en el que los políticos fueron sentados a firmar un acuerdo para garantizar la celebración de elecciones en aquel año.

Por el carácter que tiene este diálogo, es en efecto la primera vez que tres fuerzas políticas se sentarán a conversar sobre aspectos relacionados con reformas que podrían plantear nuevos escenarios a partir de los próximo eventos electorales. Honduras es un país donde es imposible el consenso, como queda registrado esta vez cuando uno de los partidos, Libertad y Refundación, por la tozudez de su máximo líder Manuel Zelaya, se ha negado a participar en la ronda de conversaciones que podría durar más de dos meses.

Que el delegado de la ONU, Igor Garafulic, haya tomado la decisión de convocar al inicio del diálogo que comienza con la instalación, es un paso decisorio que ha sido posible por la aceptación de los dos partidos históricos, PN y PL, más el incipiente partido «Salvador de Honduras». En estas tres fuerzas políticas descansará la esperanza de que Honduras entre a una nueva etapa de su vida pública, que los hondureños anhelamos sea una era espléndida en entendimiento, que permita transformarnos en una nación que pueda vivir en una democracia civilizada.

Para conseguir este hermoso objetivo es preciso que el centro de gravedad del diálogo sea el patriotismo, el amor a la patria; no otra cosa puede esperar la nación hondureña de sus dirigentes políticos, a quienes la historia les presenta la magnífica oportunidad para manifestarles a los hondureños su mejor sentimiento de pertenencia y respeto, porque con ellos tienen una deuda enorme por el dolor que le han provocado con sus enfrentamientos en la lucha por el poder y porque hasta ahora no han sido capaces de garantizarle un futuro prometedor, lleno de esperanza común para garantizarse un porvenir.

Es en este marco del diálogo nacional donde empezaremos a conocer quiénes son las personas capaces de guiarse por un fervoroso espíritu en función de la expectativas de tener un país que viva en un clima de tranquilidad y convivencia, donde  los partidos políticos y sus líderes, a falta de proyectos en el presente, por lo menos demuestren que son capaces de conversar durante algún tiempo para hablar de los  asuntos más importantes del país, de forma simétrica, para que en algún momento podamos impulsar todos los hondureños una estrategia de desarrollo.

El desarrollo de Honduras no hay que esperarlo como un milagro, hay que diseñarlo como una estrategia, y en esto, los líderes y dirigentes políticos son los que tienen que tomar  la iniciativa, pero un objetivo tan soñado y tan preciso como este, no será posible si los políticos tratan a Honduras como una simple cosa, como un botín de partido, como una hacienda a la que hay que aprisionar como sea, para ordeñarla y saciar sus apetitos.

Muy buen paso el  que han dado  los dos  partidos históricos, PN y PL, igual que el incipiente partido Salvador de Honduras, y muy desafortunada la posición inconsecuente del Partido Libertad y Refundación que, al negarse su líder Mel Zelaya a asumir una posición responsable y coherente con Honduras, queda descolocado en la historia, ubicándose en una posición de confrontación y conflictividad, desde la cual estará condenado en las próximas elecciones generales a ser otra de las pequeñas agrupaciones políticas. Porque, toda fuerza política conflictiva, lejos de consolidarse, tiende a perder terreno y a ver reducida su membresía, que es la sanción que le sobreviene de la sociedad por su apuesta por el conflicto y el desorden.

La política por momentos se vuelve impredecible, pero en lo que acierta es que no favorece a los instigadores de la confrontación, porque la gran mayoría de la sociedad detesta a los personajes y a las personas que viven del conflicto y que hacen de la confrontación su escenario favorito para sobrevivir.

Por esta razón es que la inmensa mayoría de los hondureños saluda con mucha esperanza la instalación del diálogo político, en el que los líderes y dirigentes tendrán la grandiosa oportunidad de demostrar que son hondureños con principios y valores, dispuestos a realizar ese corto viaje de dos meses, en el que por consenso podrán acordar las reformas electorales que por algún tiempo han venido reclamando.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 24 de agosto de 2018.

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