¿Tenemos policía?

junio 10, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Es muy posible que buena parte de nuestra población, en un momento dado, haya recibido un beneficio de la policía sin darse cuenta, aunque lo más notorio es que haya muchas personas que se quejen cuando un policía los intercepta por haber cometido una falta, porque lo más natural es que haya personas que descargan su dosis de mal humor contra los elementos del orden, especialmente cuando se les requiere para que, en asuntos sencillos como es mostrar los documentos de identificación, no violen la ley circulando sin aquellos documentos que nos acreditan quienes somos.



El desafecto que se ha creado en contra de la policía hondureña, por desgracia no ha nacido de forma espontánea en la ciudadanía. Ese sentimiento carente de cariño y respeto por la policía nació en el tiempo que el cuerpo policial hondureño se contaminó con los sectores delictivos, sobreviniéndole una desconfianza que para erradicarla está costando un proceso que todavía no termina, pero que se está llevando a cabo con conciencia y mucho rigor, una vez que la cúspide de la jerarquía policial fue sacudida mediante una depuración que tiene el ojo supervisor del alto nivel de la Secretaría de Seguridad, contando con la participación de la sociedad.

La policía como cuerpo de seguridad de los ciudadanos y sus bienes, tiene una data histórica antigua, y desde entonces no es una institución que trabaje para ganarse flores y elogios; por su condición natural de reprimir el delito y los delincuentes, que es el sector de la población antisocial que constituye una buena parte del espectro de la sociedad, la policía es proclive a tener una amplia gama de detractores que aprovechan sus mínimos errores, no digamos las fallas evidentes, para descreditarla y debilitar sus actuaciones cuando se convierte en el brazo de la justicia aplicando la ley.

A los hondureños nos está costando recuperar la policía como cuerpo garante de la seguridad de los ciudadanos y sus bienes, pero con satisfacción podemos ver que este proceso está avanzando y está dando buenos frutos. Se está logrando con el proceso de depuración y con la disciplina que está imponiendo la Secretaría de Seguridad, aunque ciertos sectores de la sociedad que parecieran no comprender el papel de la policía, cuando se pronuncian criticando la supuesta exageración de fuerza de los policías hondureños en los últimos acontecimientos, que han dejado de ser manifestaciones pacíficas para constituirse en actos vandálicos violentos, no contemplan que los policías son hondureños de extracción humilde, preparados en una formación corta para guardar el orden.

Por lo que hemos visto en las últimas actuaciones de la policía hondureña, le han hecho mella ciertas declaraciones, como las del Comisionado Herrera Cáceres y de la iglesia, cuando se enfrentan a los manifestantes violentos. Y comparando la actuación de la policía chavista venezolana, de la policía orteguista de Nicaragua, los Carabineros de Chile, o los policías franceses, los policías hondureños pecan por la suavidad y debilidad con que actúan. Como no llevan armas cuando se enfrentan a las manifestaciones violentas, donde son superados con creces en cantidad de gente, una vez que se les agotan las granadas lacrimógenas tienen que salir de huida y da pena verlos corriéndose para no caer en manos de los vándalos.

Los sectores que criticamos a la policía por tratar de imponer el orden en momentos difíciles como los que estamos viviendo, cuando sectores sociales que reivindican derechos económicos se mezclan con elementos delictivos del crimen organizado para conseguir sus propósitos, le hemos hecho un enorme daño al principio del respeto a la autoridad, al minar la moral del cuerpo policial. Y al hacer esto abonamos el poder de los que para conseguir derechos y privilegios, no tienen empacho de hacer mancuerna con delincuentes y antisociales.

Los que más escupen descrédito contra la policía son las personas de pensamiento izquierdista. Históricamente, para los marxistas la policía forma parte del aparato represivo del Estado. Dicen que la policía es el instrumento de la clase burguesa que cuida a los poderosos. Pero cuando los marxistas están en el poder se dan con la piedra en los dientes y si no, recordemos a Hugo Chávez, gritando desaforadamente a la policía chavista, que no se le corrieran a los opositores que protestaban contra la tiranía, que les echaran gas del bueno, que es aquel que saca sangre.

No tenemos una policía como los Carabineros de Chile, pero gracias a Dios que no tenemos una policía como la policía chavista o la policía sandinista de Ortega, que son auténticas fieras cuando reprimen a las personas. El proceso de depuración nos está dejando un cuerpo policial con bastante formación, y es una de las importantes reformas que debemos reconocer de los responsables políticos de la administración pública actual y que la sociedad hondureña sabrá apreciar en el futuro.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 10 de junio de 2019.