Tecnologías funerarias

marzo 1, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

En lo vertiginoso que avanza la tecnología y por las diferentes redes sociales, se está transmitiendo una cantidad de entretenimientos inadecuados y hasta peligrosos para la niñez y la juventud del mundo, que es el sector consumidor mayoritario de juegos como el Fortnite, que tiene una sola virtud, y es que hace que los niños desde sus respectivos hogares puedan enlazarse y jugar de manera colectiva, pero el contenido tiene una alta dosis de violencia, estimulando el uso de modernas armas de fuego. Es un simple juego, pero con el inductivo inconveniente que estimula la violencia, en niños de ocho, nueve, diez años y quizás un poco mayores, que se han fanatizado por el tal Fortnite.



El problema es que el abanico de juegos que han surgido propaga la afición por la violencia y alguno que otro se propasa al extremo de preparar a los niños para quitarse la vida, como es el caso de una figura grotesca, de forma femenina que se autodenomina MOMO, que de por si es una muñeca con una cara horripilante, con unos ojos que  le brollan a la tal Momo, dando la impresión que es un ser de ultratumba. Quizás esta grotesca figura no le agrade a muchos niños, que al solo verla aparecer en la pantalla de su teléfono se asustan y le dan vuelta al aparato para ver otra cosa. Pero hay niños con otro carácter, más acuciosos, cuya excesiva curiosidad los lleva a aceptar el reto de la endemoniada figura, haciendo lo que Momo les indica, hasta llegar a suicidarse.

La tecnología tiene varias facetas, muchas de ellas son buenas, pero también tiene otras muy negativas, que amerita que los padres de familia y personas mayores, tíos, abuelos, o de cualquier otra condición, les pongamos mucho cuidado, para no permitir que uno de nuestros niños pudiera caer en las garras de figuras monstruosas y diabólicas como es Momo, criatura que solo pudo ser concebida por una mentalidad diabólica y asesina. Quién no haya visto a Momo en su aparato, cuando lo haga se dará cuenta que nos quedamos cortos en la descripción de la fealdad de esta figura monstruosa.

El problema de las redes sociales es el libertinaje que permiten por ese malentendido irrestricto derecho a la libertad que reclama la humanidad, dejando espacio ilimitado para que los perversos, los ruines y los malvados, aprovechen a su manera todos los espacios de las diferentes redes sociales para dejar ir una andanada de ideas perversas, por medio de figuras cadavéricas, con más parecido a un monstruo o a un demonio, que a un ser humano. Una persona con gran sentido de responsabilidad no permitirá que un hijo suyo acceda a través de su celular a ver estas distracciones aberrantes, pero cuando se le concede a los menores el privilegio de tener un celular conectado al WIFI, y no está en forma permanente al lado del pequeño, este tiene la puerta abierta para navegar por los sitios por donde la curiosidad le lleve, hasta llegar a los sitios malos donde figuras como Momo le están esperando para corromperles y deformarles la mente con el consabido riesgo de conducirlos al abismo de la perdición de la realidad.

Estamos ante el caso de una tecnología funeraria, donde los autores de juegos son verdaderos maleantes sociales que buscan ganar tráfico por el uso de los sitios, sin importarles que su juego sea el causante de muchos suicidios infantiles. ¿Y quién puede ponerle coto a los juegos endemoniados como MOMO, que ya contabiliza centenares de muertes infantiles en diferentes países? ¿Quién controla para tener una regulación de estos juegos en el WhatsApp? He aquí el gran dilema que se nos presenta en el uso de las redes sociales, donde el anonimato es el perfecto refugio de los malvivientes sociales para dañar a cualquiera de todas formas.

Pero si la infamia de la calumnia y la difamación que se transmite por las redes sociales fuera cosa de poco cuidado para los cínicos, con los juegos funerarios como MOMO, la cosa es terriblemente grave, porque las mentes débiles de los niños son fáciles de capturar para que le presten atención, por pura curiosidad, a juegos dañinos como el de MOMO.

A usted como padre de familia, o persona mayor en el grupo familiar, le corresponde ponerle atención a los juegos que manejan en sus aparatos los niños de su entorno, evitando que puedan tener acceso al sitio donde hay juegos donde la contraparte es una figura demoníaca como MOMO, surgido de la cabeza de alguna persona con mentalidad deformada, que goza haciendo que los niños caigan en las garras de MOMO, que gana el juego cuando consigue llevar a  los niños al suicidio.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 1 de marzo de 2019.