Tarjetas de crédito

abril 21, 2017

Como es un crédito de alto riesgo a favor del usuario, las empresas emisoras de las tarjetas normalmente cobran intereses superiores a los de los empréstitos normales.

Tegucigalpa, Honduras

Las tarjetas de crédito son un medio de pago a las empresas miembros del sistema mediante una firma y la exhibición de la tarjeta, que está provista de un sistema de identificación.

Al utilizarla, el usuario de la tarjeta se compromete a pagar el importe de lo adquirido, los intereses, comisiones del banco y otros costos.



Como es un crédito de alto riesgo a favor del usuario, las empresas emisoras de las tarjetas normalmente cobran intereses superiores a los de los empréstitos normales, además de agregar a la cuenta otros gastos que multiplican el costo del uso de la tarjeta.

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Todas las tarjetas tienen límites de lo que se puede gastar con ellas. Esos límites los fija la empresa emisora de acuerdo al estudio de las posibilidades de crédito y capacidad de pago del cliente.

Las tarjetas se pagan mensualmente, de forma total o parcial y en la mayoría de los casos se pueden hacer pagos mínimos, que normalmente apenas cubren los intereses, por lo que para evitar el pago de intereses, hay que abonar el saldo total.

800 mil hondureños usan tarjetas de crédito

El sistema funciona notablemente en Honduras donde hay unas ochocientas cincuenta mil personas que poseen una o más tarjetas de crédito.

El problema es que los altos intereses y los gastos colaterales vuelven impagable la deuda para muchas personas, lo que movió al gobierno a través  de la Presidencia de la nación a promover reformas legales que regulen los cobros que las empresas emisoras puedan hacer a sus clientes.

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Fundamentalmente, la reforma estipula que la tasa de interés anual aplicada a las operaciones de tarjetas de crédito no puede ser mayor a la tasa de interés nominal activa en moneda nacional más el 25 por ciento o en moneda extranjera, más el 17.5 por ciento.

La disposición busca aliviar la deuda de los tarjetahabientes, pero también provocará una contracción del crédito y consecuentemente una disminución del consumo.

Los bancos promueven el uso responsable de las tarjetas de crédito y algunos incluso tienen campañas de educación financiera para capacitar a los usuarios en la utilización adecuada de su crédito.

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Obviamente, la intención gubernamental es la de favorecer a quienes enfrentan dificultades insuperables para pagar sus tarjetas, no obstante hay que anotar que esas personas son una minoría ya que la inmensa mayoría de los usuarios del “dinero plástico” lo utilizan racionalmente.

El proyecto será aprobado a finales del mes de Mayo próximo, después de escuchar el parecer de la Asociación Hondureña de Instituciones Bancarias (AHIBA), la próxima semana.

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