Tarifas eléctricas

abril 1, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Abordar el problema de la energía eléctrica en Honduras, con la gravedad de los problemas que arrastra, no es un asunto tan común como parece, mucho menos fácil, porque detrás de la energía está la seguridad del país y estamos todos los sectores que de una u otra forma dependemos del suministro del fluido eléctrico para cumplir nuestros menesteres en los campos en que nos desarrollamos. Sabemos la crítica situación que atraviesa la ENEE, y en las explicaciones que nos han dado los funcionarios del gobierno, las soluciones pasan porque seamos los usuarios los que vía incremento de la tarifa le inyectemos a esa empresa los recursos que requiere para afrontar una deuda gigantesca que mantiene con diversos acreedores y que no puede hacerlo con sus ingresos actuales.



La crisis en la ENEE no es reciente, pero tampoco es muy anterior, porque hasta el 2001, la situación financiera de esta empresa estaba a niveles aceptables, por lo que procede determinar porqué sus administraciones desde esa fecha, dejaron que la ENEE rodara hacia una curva de endeudamiento que se volvió inmanejable. Hay varios aspectos que deben considerarse con seriedad para no caer en el campo de la especulación que lleva a deducir responsabilidades sin ponderar las verdaderas causas de determinada situación.

Se ha dicho que la ENEE manejó muy mal los contratos con las empresas generadoras con combustible, y que a eso se debe que tenemos una de las tarifas eléctricas más caras del continente. En realidad, cuando vemos las tablas de tarifas de energía en C.A. las tarifas más altas están en El Salvador, Guatemala y Costa Rica, las tarifas de Honduras están en cuarto lugar, mientras que Nicaragua y Panamá son los países con las tarifas más bajas del istmo.

Ahora bien, con este incremento, Honduras sube en la tabla tarifaria para tener una de las tarifas más altas de la región, porque el tamaño del incremento hace saltar los resortes de la inmoderación, en el afán de responder a las exigencias de los organismos internacionales que han advertido que la deuda de la ENEE pone en peligro la seguridad financiera del país. Y como hondureños responsables no nos podemos poner en el plano intransigente de concitar a una rebelión porque este problema es delicado.

Sin embargo, la administración de la ENEE no puede asumir la solución de la crisis de la empresa solo desde la conveniencia oficial, desconociendo las consecuencias delicadas que se crean al sector usuario, sea empresarial, industrial o residencial. Un incremento del 10 por ciento en la factura eléctrica, en forma estable, equivale a una nueva carga tributaria, con el agravante que el aumento del precio de la electricidad genera una espiral inflacionaria que afecta a todo el aparato productivo. Y aunque no todo se mueve por la electricidad, todos acuden al escudo del aumento de la corriente para aumentar los precios. Desde el transportista, el industrial, las empresas, hasta el más humilde comedor donde se elabora la sopa de mondongo y las pupusas, a partir de hoy tendrán la excusa de que sus ingredientes aumentaron de precio y por ende, el mondongo y las pupusas aumentarán de precio.

¿Qué va a pasar con un incremento de este tamaño en la factura eléctrica? La vida se encarecerá en Honduras, los niveles de inflación subirán de manera inevitable, lo que vendrá es una presión social, en primer lugar en el sector público, donde los sindicatos por la fuerza consiguen mejorías a través de sus contrataciones colectivas, que las empresas privadas no pueden sostener, en medio de la pesada carga tributaria, de las cargas sociales que muchas empresas no pueden enfrentar, lo cual contrae el riesgo que muchas de ellas cierren operaciones, agravando los niveles de desempleo.

En materia financiera, un agujero gigantesco como la deuda de la ENEE no se puede resolver por la vía más fácil acudiendo al expediente de cargarle todo el peso a los sectores usuarios que no han tenido la culpa de los desaciertos y los problemas administrativos de la ENEE, empresa que en los últimos tiempos ha estado en manos de funcionarios inexpertos, sin el conocimiento fundamental para dirigir una empresa crucial en estado de agonía.

Toda la leche derramada en la ENEE obedece a la ineficiencia con que se ha manejado el sector eléctrico, y a los altos costos de su generación, lo cual está ligado en parte al aumento del precio de los combustibles, y la caída en la generación hidroeléctrica. Pero, hay expertos del sector, que señalan que el mayor lastre en esta crisis ha radicado en la ineficiencia del nivel gerencial, al ponerse en manos inexpertas.

Resultan impredecibles las consecuencias sociales y económicas que sobrevendrán sobre la nación con este incremento a la electricidad que entra en vigencia a partir de este día. Quisiéramos estar equivocados, pero los ejecutivos financieros de las empresas ya nos advirtieron las consecuencias económicas que se deberán afrontar.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 1 de abril de 2019.