También entre los médicos se cuecen habas

junio 4, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

También entre algunos médicos hay excesos de vanidad, arrogancia y egoísmo, tres lunares peligrosos que arrojan terribles consecuencias en las sociedades cuando los profesionales con estas características lejos de abonar con argumentos razonables a los tratamientos de una enfermedad se convierten en un valladar negativo, en que no dan aportes pero tampoco permiten que otros lo hagan. En el devenir del Coronavirus, desde que la pandemia surgió en China y se expandió en forma vertiginosa por países vecinos y europeos, ha habido un auténtico descalabro de criterios, por culpa de la propia Organización Mundial de Salud que fue la responsable inicial de sembrar dudas respecto a la forma de tratar a los contagiados y la manera de cómo prevenir el contagio del coronavirus. El propio director de la OMS, un profesional de nacionalidad etíope de nombre enredado, en tono prohibitivo pedía a la gente que no usara mascarillas, que no eran necesarias, que bastaba no saludar con la mano, no saludar con besos en la mejilla, no dar abrazos, es decir mantener la distancia. Hay que aclarar que el director de la OMS no es profesional de la medicina y que su experiencia está vinculada nada más a cargos administrativos, y sus segundos en la OMS tampoco son médicos, es decir, son burócratas que acceden a estos cargos por influencia política de gobiernos poderosos como el de China Continental.



Como los errores hay que descubrirlos desde el origen, como aconseja la etimología, para poder descifrar sus causas, los críticos y analistas de las sociedades médicas europeas, han opinado sobre los desaciertos de la OMS en la gestión del COVID-19 y los han calificado de bulos que en un principio desorientaron a las comunidades médicas entre la verdad y la mentira, y miles de médicos y otras personas que seguían al pie de la letra las recomendaciones de la OMS, se escandalizaron después de que muchas personas murieron en sus manos aplicando los tratamientos del organismo médico mundial.

Como suele suceder, siempre hay profesionales que se atreven a nadar contra la corriente cuando ven que lo que se aplica no da resultados para frenar un mal, eso fue lo que pudimos apreciar en los médicos taiwaneses e italianos que decidieron salirse del marco de recomendaciones de la OMS y aplicaron sus propios protocolos, que si bien no han sido la panacea salvadora pero lograron un resultado impresionante al salvar a miles de personas que se fueron recuperando en pocos días para escapar de las cifras de la mortalidad. Taiwán es un ejemplo espectacular por la forma como contuvo al virus desde un principio, en cambio en Italia había una atribulación que puso a todo el país en sobresalto, por causa de una verdadera mortandad provocada por el COVID-19.

¿Qué sucedió en Italia? Los médicos italianos aplicaron sus propias iniciativas, contrarias a las que indicaba la OMS, y de manera progresiva fueron revirtiendo el panorama pasmoso para ponerse en control de la situación, hasta llevarla a un punto donde el sistema de salud pudo accionar con tranquilidad después de estar sumidos en un caos total en que los médicos no sabían qué hacer con certeza. Todavía no hay una cura para el coronavirus, pero han surgido protocolos que dan resultados para salvar vidas, y entre ellos están MAIZ y CATRACHO, iniciativas de médicos hondureños que han ofrecido buenos resultados. Pero, esto al Colegio Médico Hondureño no le ha gustado, porque siendo un protocolo producto de un médico hondureño que para ellos ahora es un «fuereño» por vivir y trabajar en una prestigiosa Universidad de Texas, y dos médicos sampedranos, y  que los tres están al frente de la batalla médica, atendiendo pacientes, enfrentados a la muerte, se han dedicado a echarle tierra a los dos protocolos por el hecho de que no tienen el aval científico de los organismos tecnócratas que operan como el gran oráculo de la medicina, aunque estén curtidos de desaciertos y errores como se ha demostrado en varias ocasiones.

Dicen que los tratamientos mencionados responden a los intereses de los fabricantes de los insumos que componen la fórmula de CATRACHO y MAIZ, ¿pero es que acaso los elementos que se usan en los demás tratamientos son fabricados del aire? Todos los elementos de la medicina son fabricados por las diferentes industrias farmacéuticas, salvo algunas fórmulas homeopáticas que son producto de extractos de plantas y yerbas medicinales, que no son usadas en el caso del COVID-19.

Lo crítico en el caso hondureño es que, el Colegio Médico, lejos de promover un acercamiento de altura profesional alrededor de los dos protocolos que están dando resultados, hace un planteamiento negativo, de eminente contenido político, criticando que al haber adoptado el sistema de salud ambos tratamientos, ha prevalecido una pleitesía al gobierno, cuando lo que ha habido es un análisis juicioso sobre los dos protocolos y sus resultados, qué es lo que cuenta. Por algo es que, hospitales de Ecuador y de México han pedido la fórmula de CATRACHO y MAIZ para aplicarlas en ambos países y los comentarios profesionales allá son favorables a los dos tratamientos.

Afortunadamente, profesionales médicos hondureños de gran calidad y credibilidad como la doctora Elsa Palau, respaldan el tratamiento sin más interés que el de ser leales a la vida de los hondureños, alejándose de la peligrosa vanidad de echarle tierra al producto de un colega que ofrece buenos resultados en beneficio de las personas contagiadas. El protocolo CATRACHO es agresivo, bombardea al virus desde un principio, esto lo ha dicho su creador el Dr. Sierra Hoffman, evitando que el paciente llegue a un estado crítico para no ir a parar a una unidad de cuidados intensivos.

El Colegio Médico Hondureño igual que el Hospital Escuela, se ha mantenido en una posición crítica al gobierno como lo hace cualquier sector político de oposición, se aferran a las recomendaciones de la OMS, pero si como lo demostraron los médicos italianos que mandaron a volar a ese organismo por ineficiente, con nuevos tratamientos que beneficiaron a la mayoría de los pacientes, sería irracional desechar lo novedoso que es prometedor para la vida de miles de hondureños.

Afortunadamente las leyes hondureñas castigan con cárcel y con la suspensión del ejercicio toda mala praxis médica, y si hay médicos en cualquier hospital que prefieren irse por el albedrío sectario, ya sabrán a qué consecuencias atenerse.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 4 de junio de 2020.