Taiwán: sinónimo de dignidad

octubre 11, 2018

TEGUCIGALPA, HONDURAS

En el mundo hay de países a países, entre estos hay unos más admirables que otros, más democráticos y menos democráticos, pero hay una característica que está por encima de cualquier consideración y es la que tiene que ver con la dignidad que guarda un país por hacer valer sus derechos y sus posiciones frente a otros. Estados Unidos es para nosotros la nación más democrática del planeta, porque mantiene la esencia institucional del respeto a las leyes. Estados Unidos es ante todo, un país de leyes.



Pero en el mundo, entre los pequeños países, hay uno que se ha ganado la admiración general porque ha sabido defenderse de sus vecinos agresores a los cuales no les ha permitido el libertinaje de pisotear su dignidad. Hablamos de Taiwán, uno de los pequeños tigres asiáticos, que no obstante su pequeño territorio, gracias a la buena actitud de sus habitantes, en relativo corto tiempo se erigió como un país plenamente desarrollado, con una economía sólida y competitiva que le ha situado entre las pequeñas potencias del mundo.

Taiwán, cuyo territorio es más o menos del tamaño de nuestro vasto departamento de Olancho, nació cuando los chinos que no aceptaron vivir bajo la oprobiosa dictadura comunista que implantó Mao Tse Tung, liderados por dirigentes demócratas entre los cuales estaba el generalísimo Chiang Kai-shek, se refugiaron en la pequeña isla de Formosa, donde fundaron una nueva nación china, a la que denominaron la República China de Taiwán, que apenas con un siglo de fundación, gracias a la actitud de sus fundadores y su clase dirigente, llegó a ser pronto un país aventajado, por encima de otros países más antiguos.

¿Por qué Taiwan consiguió adelantar en tan poco tiempo? ¿Cuál fue la clave para que esta pequeña nación china prosperara en tan poco tiempo hasta convertirse en una de las potencias económicas del continente asiático? Cuando conversamos con los diplomáticos taiwaneses y les hacemos ambas preguntas, obtenemos como respuesta: por la actitud de la gente de la isla y por haber creído en que, un pueblo con buena educación está llamado a figurar entre los países adelantados del mundo.

Ambas respuestas son convincentes, pero no responden del todo para entender el estado de grandeza que ha logrado Taiwán en tan poco tiempo que tiene de existir como nación independiente. A mi juicio hay algo más que actitud y educación que hizo que Taiwán caminara a grandes zancadas para situarse en corto tiempo entre los grandes países del planeta. Mi padre, un ciudadano chino, me contó, apenas siendo yo un niño, que Taiwán subió a la escala de grandes países porque un líder tomó a ese país con mano fuerte para conducirlo con disciplina por la ruta de la educación y el trabajando incesante. Chiang Kai-shek fue una especie de dictador democrático, que condujo en sus inicios el despegue de Taiwán, quizás muchos chinos lo respetan con cariño, aunque otros lo tildaron de dictador, pero fue por el estilo de conducción de este hombre que el pequeño país asiático pronto no solo remontó la pobreza inicial sino que figuró entre los llamados tigres asiáticos, como una potencia comercial con espíritu competitivo.

A los hondureños nos cuesta entender porqué siendo Taiwán tan pequeño en territorio es una potencia en el Asia, con capacidad económica suficiente como para desprenderse de buena parte de su presupuesto para ayudar a los países subdesarrollados, entre los cuales Honduras es un gran beneficiario de los aportes humanitarios del gobierno y pueblo de Taiwán.

Es bueno preguntarnos, qué hace que los hondureños hagamos las cosas tan mal o dejemos de hacer lo que se necesita para salir adelante, para seguir siendo un país subdesarrollado, más antiguo que Taiwán, pero a la vez, en pobres condiciones como para envidiar que un país más pequeño, nos supera ampliamente en todas las escalas.

Es como para tener a Taiwán como país referente, estudiar sus pasos a lo largo de su corta historia, para imitarlo y alcanzar las metas que los taiwaneses se propusieron hasta convertirse en la nación desarrollada que es hoy. Somos país beneficiado por la cooperación de Taiwán, su gobierno y pueblo nos aportan con frecuencia ayuda para salud y educación. Y últimamente su mercado se ofrece para recibir varias exportaciones hondureñas.

Por el estado de dignidad que caracteriza a Taiwán como nación, los hondureños deberíamos tener como meta imitar la actitud de los taiwaneses, volvernos como ellos, hacer lo que ellos han venido haciendo hasta alcanzar sus niveles de grandeza y desarrollo.

Taiwán no debe ser desconocida en el mundo como país y como nación. Taiwán merece estar en un sitial de honor en todos los foros del planeta, se lo merece por el gran ejemplo de dignidad que ha dado al mundo entero.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 11 de octubre de 2018.

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