Suavizan requisitos en refugios de niños migrantes

agosto 5, 2014

Desbordadas por la llegada de grandes cantidades de niños migrantes que no están acompañados, las autoridades de Texas eliminaron algunos de los requisitos para alojarlos, suavizando las reglas que estipulan el espacio que necesitan y el tipo de instalaciones donde pueden ser recibidos.
En algunos sentidos, la respuesta a la ola se asemeja a la reacción a un huracán, ya que refugios avalados por el estado solicitan que se eliminen temporalmente algunas regulaciones para acomodar a enormes cantidades de menores.
Igual que cuando ocurren desastres naturales, el presidente Barack Obama puso a la Agencia Federal de Manejo de Emergencias a cargo de la respuesta. Equipos para asistir a víctimas de desastres llevaron sus duchas y cocinas portátiles a la frontera, mientras que Catholic Charities acepta donaciones y distribuye ropa y otros artículos entre los desplazados.
Kyle Janek, director ejecutivo de los Servicios de Salud y Humanos de Texas, le pidió a los organismos estatales que conceden licencias a los refugios que colaboren con ellos.
Janek dijo que, «ante la gran cantidad de gente que hemos visto en un período tan corto», instruyó al Departamento de la Familia y Servicios de Protección de Texas que reduzcan los requisitos para los refugios al mismo nivel que se usa cuando hay huracanes.
Lo dijo a fines del mes pasado en una audiencia ante una comisión legislativa. Se redujo la cantidad de metros cuadrados requeridos para cada niño y se permitió más menores por cada inodoro, lavamanos y ducha.
Algunos refugios propusieron que algunos menores duerman en catres, y la idea fue aceptada. No se aprobó, en cambio, la propuesta de hacerlos dormir en colchones de aire, según documentos obtenidos por la Associated Press.
A pesar de que se hayan eliminado algunas restricciones, las condiciones de los refugios son mucho mejores que las de las atestadas celdas de la Patrulla de Fronteras donde los menores a veces pasan varios días.
En los refugios, los chicos asisten a clases, juegan y reciben comida caliente. Más de 57.000 menores, mayormente de América Central, ingresaron ilegalmente a Estados Unidos entre octubre y junio, sin un padre o un adulto a su cargo.
Eso es más del doble de la cantidad que llegó en el mismo período el año pasado.El vocero del Departamento de la Familia y Servicios de Protección Patrick Crimmins dijo que «estas no son situaciones normales. Y si alguien quiere alojar más menores, lo ayudaremos». Luego de ser registrados por la Patrulla de Fronteras, los chicos quedan a cargo de la Oficina de Reubicación de Refugiados del gobierno. Permanecen en refugios hasta que se reúnen con miembros de la familia o son entregados a alguna familia a la espera de una audiencia en los tribunales de inmigración.



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