Solución para el mayor desastre

diciembre 23, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El dicho, casi ancestral, de que la ENEE es la mayor empresa que tiene nuestro país, y al mismo tiempo, la que mayor estado de quiebra registra, es algo repetitivo que nos ha taladrado la cabeza, con el agravante de que ambas cosas son ciertas. Lo que nunca hemos atinado a entender es porque las administraciones hondureñas han manejado esta situación al estilo anacrónico de dejarla pasar, sabiendo que es una gangrena económica que por haberle hecho tanto daño al cuerpo que es el país, había que ponerle un coto cuando las grietas, producto de la mala administración, empezaron a mostrar que el perjuicio crecía y avanzaba de manera incontrolable por las últimas gerencias que fueron incapaces de encontrar soluciones acertadas.



Salvo alguna excepción, la ENEE ha sido destinada, como por encargo, a manos inexpertas en el ramo, por lo que no es raro que hoy sea la bomba de tiempo que, según la opinión de expertos internacionales, si se le deja por uno o dos años más, que siga por el mal rumbo que ha tenido, puede detonar en contra de toda la economía nacional. Esta vez no somos los usuarios los culpables, pero nos amenazan con ser los paganos de esta mala fiesta, cuando desde la administración de la ENEE se empieza a hablar que la salida de la crisis está en subir las tarifas. Y siendo que ya pagamos una de las tarifas más altas de la región, no nos queda más que poner el grito en el cielo y adelantarnos a protestar.

¿Cómo es que la ENEE, siendo la empresa más importante del Estado hondureño ha sido puesta en manos tan inoperantes, tan incapaces como tan inútiles, como para entender que no hay interés en rescatarla? No es la primera vez que se nombra una intervención en la ENEE, con este intento que anuncia el gobierno de Hernández suman varias, aunque esperamos que esta vez sea la que definitivamente encuentre la fórmula que lleve a la ENEE por la ruta correcta.

Para hundir a la ENEE se ha hecho de todo. Mel Zelaya fue el que comenzó la ruta del descalabro nombrando a la señora Riccy Moncada para gerenciarla. Y no conforme, el mismo Mel con su estilo ranchero rural se nombró el mismo para intervenirla. Aquello fue estrepitoso porque dos personas completamente incompetentes e ignorantes del ramo eléctrico llegaban como en el cuento del descuartizador, al que le encomiendan la triste tarea de destruir el cadáver.

La ENEE tiene entre sus obligaciones, la más pesada, una escalofriante deuda con los generadores térmicos, que han acumulado a su favor facturas multimillonarias, que al no ser honradas a tiempo devengan intereses que suman picos gigantescos, conformando una deuda que tiene en un estado de estrangulamiento a la empresa estatal eléctrica. La contratación de la empresa colombiana Energía Honduras ofreció un caudal de esperanzas por su vasta experiencia en ciudades suramericanas donde desarrolló soluciones para lograr sistemas eficientes de distribución, que es por donde se pensaba que la ENEE podía empezar la recuperación de sus pérdidas millonarias. Pero EEH no pudo lograr su cometido, en primer lugar porque, según funcionarios del estado hondureño, la empresa colombiana no trajo capital propio para cumplir las metas exigidas por el gobierno, sino que se nutría de los pagos que obtenía de la ENEE.

Como si fuera poco, EEH se distanció de los socios financieros hondureños que tienen suficiente capacidad para hacer posible el proyecto, pero los socios colombianos de EEH no quisieron tener el ojo controlador que ponen los bancos para asegurar sus inversiones. Y entre amenazas del gobierno y diputados del Congreso de cortar el contrato, EEH ha quedado naufragando, no por mejorar el servicio de distribución de la energía, sino dedicada por completo a defenderse, usando el mismo expediente con que se le ataca, es decir, amenazando con demandar al Estado.

En el plano de la verdad, en la forma como se ha estado tratando la crisis de la ENEE, hasta ahora no se ve la luz que alumbre una solución. Por el contrario, la situación de la estatal eléctrica cada vez es más complicada, la producción del país es afectada por los racionamientos extendidos y de remate los cerebros poco iluminados que la están administrando, dicen que la solución de la crisis pasa por incrementar la tarifa. Como si no vieran las explosiones sociales que han ocurrido en América del Sur, donde los incrementos a servicios públicos vitales han sido el detonante que ha estado a punto de derrocar gobiernos.

Sinceramente quisiéramos, que el intento que anuncia este día el gobierno para rescatar la ENEE, sea el punto de partida que efectivamente marque el inicio para solventar el desastre en que, administradores incompetentes, convirtieron a la principal empresa estatal hondureña ENEE.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 23 de diciembre de 2019.