Solución a la crisis climática

diciembre 3, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La sequía que venimos arrastrando por la entrada tardía de las lluvias el año pasado, nos echó a perder muchas áreas de cultivo, además ríos y quebradas que se secaron, y escasez de pasto para el ganado. Este es el resultado que ha dejado en Honduras y gran parte de Centroamérica la crisis climática en los últimos años, siendo Nicaragua, Honduras y El Salvador los tres países más afectados. Siendo que una gran parte de nuestra población hondureña vive en la zona rural en situación de pobreza, apenas sobrevive de lo que produce en las siembras, generalmente maíz y frijoles, los productos de la siembra que constituyen la cultura alimenticia de nuestros compatriotas en la zona rural.



Sumada a la crisis climática, históricamente las malas prácticas de la agricultura que incluyen la deforestación y las quemas de tierras, dejan una terrible consecuencia que se agrava con las sequías que han sido más extensas en estos últimos años. El impacto que dejan la sequía y las lluvias torrenciales, producto de la inestabilidad climática, se puede observar en Honduras en los municipios y aldeas del corredor seco, una extensión en el litoral Pacífico que afecta a varios miles de hondureños a lo largo de nuestra zona sur.

Un alto porcentaje de las familias hondureñas que viven en ese corredor optaron por vender los animales y las herramientas de cultivo para comprar alimentos y hubo hasta quienes optaron por sumarse a las caravanas de migrantes para irse del país. Esta situación es la que los organismos internacionales como la ONU califican como inseguridad alimentaria, que no es una situación nueva porque en la zona sur, según la historia del clima que registra el Museo Smithsonian de Washington, ha existido un clima igual desde hace 20 mil años. Es una situación cíclica, para la cual los habitantes nunca se preparan porque los gobiernos no han establecido una política que haga cultura en la población de esta zona afectada, para prepararse como si viviéramos en un clima de desierto, donde la característica ambiental es la escasez de lluvias y, por lo tanto, carencia de agua.

La petición formulada por el gobernante hondureño JOH en la cumbre climática mundial, pidiendo un tratamiento a manera de condonación, quizás porque procede de un país pequeño, de poca o ninguna influencia en el escenario de estas cumbres, es difícil que sea atendida, pero tiene validéz porque estando nuestra zona sur en una franja geográfica que según el registro histórico del Museo Smithsoniano de Washington, es área de sequía y de pocas lluvias, amerita que el gobierno obtenga apoyo internacional para procurar soluciones que mitiguen la crisis climática, con almacenamiento de aguas y sistemas de riego que sustituyan la falta de lluvias para atender la agricultura y también las necesidades del bienestar humano.

Los cuadros dramáticos que se han visto en la zona sur del país, con ríos secos, vacas tan famélicas, que sirven para hacer el chiste de que en lugar de dar leche dan lástima de lo flaca que están casi todo el tiempo. En este sentido el museo Smithsonian califica a Honduras como el segundo país del mundo que cada año es más afectado por los eventos climáticos extremos que cada vez son más periódicos.

Se dan casos como el del año pasado, que estando en plena temporada lluviosa en casi todo el territorio hondureño, en el corredor seco de la zona sur no caía una tan sola de agua, en una de las peores sequías que recuerdan los compatriotas que viven en el mencionado corredor. Aunque la Secretaría de Agricultura, que es muy pobre en registro de estadísticas, no ofreció cifras oficiales sobre las pérdidas agrícolas, organizaciones campesinas estimaron en base a cálculos que nuestro país perdió más de 2 millones de quintales de maíz, producto que es alimento básico en la dieta de la población.

En cambio por la paradoja natural, los pobladores de la parte baja del departamento de Valle conocida como Costa de Los Amates, perdieron sus cultivos por las lluvias torrenciales en medio de la sequía, resultando afectadas miles de familias campesinas. Toda esta población, en la próxima temporada de época seca, tendrá problemas con los alimentos por la pérdida de los cultivos, situación que deberá ser afrontada por el gobierno para que estos compatriotas tengan alimentos, semillas y abonos para la próxima siembra.

Así que, la petición del gobernante hondureño es más que fundada, que tenga respuesta de los países y organismos internacionales es otra cosa. Necesitamos construir más represas de agua potable y almacenamientos de agua para riego. En pocas palabras, Honduras necesita recursos y apoyo técnico para contar con un plan hidrológico que es la solución a la crisis climática.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 3 de diciembre de 2019.