Sistemas de pesos y contrapesos

enero 13, 2022

TEGUCIGALPA, HONDURAS

En los países que viven bajo una verdadera democracia, existe lo que los norteamericanos y europeos denominan «sistema de pesos y contrapesos», que también es conocido como «controles y equilibrios», «frenos y contrapesos» o «frenos y contrafrenos» o «controles y balances», según sea el país donde se aplique, por lo general es un factor fundamental en Estados Unidos y en la mayoría de los países europeos, comenzando por Inglaterra y Alemania. Los electores están educados para elegir a un presidente o un primer ministro de un partido, teniendo el cuidado de repartir el poder, eligiendo a los congresistas o parlamentarios de otros partidos, de manera que para gobernar en función del país, los poderes se obligan a mantener relaciones mutuas de autoridad, lo que hace que se controlen unos a otros y de esta manera evitan los posibles abusos de un solo partido cuando este logra controlar dos o más poderes.



De lo que conocemos mejor, Estados Unidos tiene el sistema de pesos y contrapesos más ejemplar, que ha permitido que ese país se mantenga en democracia por mucho tiempo, no permitiendo que ningún presidente tenga espacio libre para cometer abusos, siendo el ejemplo más reciente el de Donald Trump, quién demostró una ambición abierta de reelegirse al margen de la ley, después de haber perdido las elecciones frente al actual presidente Joe Biden. Y antes, hemos visto como presidentes de EEUU que han cometido irregularidades en el mando, han sido obligados a renunciar o fueron emplazados por los mecanismos fiscales que han demostrado fidelidad a la ley, aun tratándose del presidente de EEUU.

En los próximos días los diputados hondureños elegirán la nueva directiva del Congreso Nacional, que a nuestro criterio como ciudadano, debe ser electa de acuerdo al interés del país y no de determinado partido político. Es inadmisible el criterio que oímos de muchas personas que dicen que la directiva del Congreso le pertenece al partido o a los dos partidos que gracias a una alianza ganaron la Presidencia de la República. Partiendo de estas opiniones lo que se pretende es perpetuar el vicio que tanto LIBRE como el PSH combatieron durante todo el período de campaña, al posesionarse como una oposición tenaz y feroz contra el control que tuvieron los nacionalistas de los demás poderes. Pero, cuando a los opositores les llega el momento quieren repetir lo mismo que han venido criticando, apoderarse del Congreso Nacional y desde allí controlar todas las demás instituciones que deben funcionar independientes, unas de otras, para garantizarnos a los hondureños vivir en una verdadera democracia.

En lo personal como ciudadano hondureño expreso mi criterio. No estoy de acuerdo con los que dicen que por haber ganado LIBRE y PSH el Poder Ejecutivo, tienen todo el derecho de tener el control del Congreso Nacional y todas las demás instituciones. Si una inmensa mayoría de la población votó por cambiar la situación actual, ese voto mayoritario debe ser respetado en todo sentido. Estamos seguros que la gente no votó para que se sigan cometiendo los mismos errores. Creo que la ciudadanía al emitir su voto pidió un cambio de verdad. Si antes la oposición criticó la ausencia de la división de poderes hoy no debería incurrir en la falla garrafal de querer controlar todos los poderes, que fue la fatalidad que le censuraron al Partido Nacional.

Si queremos ver un cambio en Honduras, los diputados deben esforzarse por establecer una verdadera división de poderes, a través de establecer el sistema de pesos y contrapesos, para lo cual deben hacer lo posible porque la junta directiva del Congreso Nacional quede en manos de los partidos de oposición. Lo deben hacer si es que saben interpretar y, quieren respetar el voto de los hondureños, que votaron mayoritariamente para el nivel ejecutivo por Xiomara Castro, pero repartieron el voto en cuatro partidos: LIBRE, PN, PL y PSH. Ninguno de los partidos obtuvo mayoría para erigirse dueño del Congreso Nacional, es fácil advertir que los hondureños enviaron un mensaje rotundo al repartir el voto en el nivel legislativo. La ciudadanía no le votó masivamente a un solo partido en el nivel legislativo, repartió el voto. Los electores fueron categóricos, votaron mayoritariamente por tener una presidente, pero para el Legislativo mandaron el mensaje al repartir el voto que el deseo popular es que el Congreso no quede en manos del partido gobernante, sino distribuido de tal forma que haya en Honduras una división de poderes, bajo el principio organizativo de los Estados Democráticos que las funciones legislativa, ejecutiva y judicial, se ejerzan a través de órganos distintos e independientes entre sí. Que el Poder Ejecutivo asuma la función de presidir y dirigir la administración del Estado, que el Poder Legislativo sea el encargado de hacer, corregir y derogar las leyes, mientras que el Poder Judicial sea el administrador de justicia.

En el momento que el partido que dirige el gobierno pase a controlar el Congreso Nacional, será imposible la división de poderes y Honduras seguirá viviendo bajo el mismo patrón donde el Ejecutivo es el mandamás en todos los demás poderes. Esto fue lo que se criticó durante 8 años y los hondureños no votaron para que Honduras siguiera bajo ese patrón anacrónico y maleficioso para la democracia, para los hondureños y para el país en general. Los diputados están obligados a cumplir el mandato de los electores que expresaron con claridad su deseo en las urnas por vivir en un país bajo un sistema de división de poderes. Para eso es fundamental vivir en un país donde exista un sistema de pesos y contrapesos. No cumplir ese mandato merecerá otro castigo en las próximas elecciones.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 13 de enero de 2022.

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