Sindicatos comprometidos

mayo 4, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La celebración del Primero de Mayo en medio de la pandemia se puede considerar un triunfo relativo de la dirigencia sindical por el apoyo que recibieron de las membrecías de los sindicatos, que aunque no todos, pero en una regular cantidad, acudieron al llamado para festejar la fecha que por excelencia les pertenece, de manera que poco a poco la sociedad pareciera ir perdiendo el miedo a la pandemia, con el atrevimiento de romper la advertencia de evitar las aglomeraciones de personas, que es donde existe la posibilidad del contagio. Los concurrentes, por lo que pudimos ver en la televisión y las fotografías, hicieron lo posible por protegerse, por lo que la marcha no fue lo angustioso que podía esperarse.



Ahora bien, los sindicatos que desfilan en esta fecha son los sindicatos sistémicos, los mismos que en un contubernio aberrante se han convertido en plataformas políticas del único partido de izquierda, el Partido Libertad y Refundación, que se convirtió en el redil de las organizaciones sindicales que se identifican con las ideologías de izquierda. Esto es lo que ha desprestigiado a la clase sindical, porque cuando uno mira la celebración del Primero de Mayo donde hay más pancartas políticas y las compara con las celebraciones de los años pasados, cuando los sindicatos actuaban y respondan a los intereses de los trabajadores, entendemos porque el festejo del primero de mayo ha venido en plena decadencia.

En los años 60, 70 y 80, los sindicatos no estaban comprometidos con los partidos políticos, eran cuerpos independientes y cuando celebraban el primero de mayo, sus mensajes eran de puro contenido sindical. Los discursos de Céleo Gonzales, Oscar Gale Varela, Andrés Víctor Artiles y más recientemente, Felicito Ávila, eran la expresión de los trabajadores, despojados de todas las consignas políticas de aquel tiempo. Céleo Gonzales, que fue uno de los pioneros del otrora poderoso SITRATERCO, cuando entró a la política abandonó el campo sindical. Y Felicito Ávila hizo lo mismo. Ahora los dirigentes sindicales manejan los sindicatos y las centrales obreras y a la vez están matriculados en el Partido LIBRE. Y entonces los sindicatos actúan como apéndices de Libertad y Refundación, que aun así, no ha logrado crecer en membrecía.

En este contubernio descarado entre sindicatos y el mencionado partido político, las organizaciones sindicales heredan un patrimonio negativo, porque Libertad y Refundación no está tan libre de que le caigan las suspicacias internacionales que están aflorando en varios libros que narran el perro mundo de los negocios ilícitos donde se describen con lujo de detalles los sobornos que han recibido los políticos de varios países, entre ellos hondureños y entre los cuales hay dos figuras destacadísimas del Partido LIBRE, propiamente los que se consideran los dueños de ese partido.

En esta condición los sindicatos actúan en forma sistémica al servicio de un objetivo político, y con sus ejecutorias atentan contra la economía nacional, al recibir la encomienda de engordar los sindicatos a costa de debilitar a las empresas, con exigencias como la de incrementar el salario mínimo en los momentos cruciales en que la mayoría de las empresas están luchando por sobrevivir, Nunca había habido una paralización de la economía como ahora, pero a los dirigentes sindicales pareciera no importarles que con una medida que pudiera favorecer a un sector laboral, dejaría en la calle a centenares o miles de trabajadores que perderían su puesto cuando las empresas tomen medidas de ajuste para sostener su operación en base a reducción de planillas.

Nunca la economía hondureña había caído en un estado de paralización como ahora, la pandemia del coronavirus no es una simple excusa, es la causa real que ha provocado la ruina de miles de pequeñas, medianas y grandes empresas, que al no poder producir los beneficios para obtener un crecimiento normal, su comportamiento natural es reducir gastos y esto es sinónimo de despidos de trabajadores y desempleo. Como los sindicatos adoptan la filosofía del azadón, y cada vez quieren tener más en su reserva económica sindical, las empresas quedan entre la espada y la pared, y del lado de la pared también está la pesada carga tributaria que fríe a las empresas por todos lados. Es decir, aparte de todos los costos que tiene una empresa, esta tiene que vérsela con el peso de los impuestos.

Caminando cuesta arriba las empresas apenas están sobreviviendo, de manera que la agónica economía productiva de Honduras sufrirá aún más una depauperación que solo podrá revertirse en el momento que avance de manera acelerada el proceso de vacunación para que haya más inversión nacional, y con mejores condiciones que atraigan la inversión extranjera. Y sin embargo, con la proliferación de sindicatos los inversionistas extranjeros prefieren instalarse en países donde no existen estos fantasmones de la izquierda que dificultan la operación de las empresas. Esto que decimos, que para los dirigentes de los sindicatos suena como tambores antisindicales, es una de las causas que hace que las inversiones extranjeras le rehuyan a Honduras como lugar atractivo para invertir.

Para ser destino de inversión extranjera, Honduras tiene que convertirse en un modelo diferente a lo que es ahora, y si la dirigencia sindical no entiende el asunto será uno de los meollos para que aquí no venga inversión extranjera importante.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 4 de mayo de 2021.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *