Sin espacio para retroceder

diciembre 27, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

A pocas horas de que finalice el 2019, hay una dinámica en las esferas políticas, tanto en el sector oficial que administra el país como en los partidos políticos, que en su propósito de alcanzar el poder desde ya preparan sus baterías para posicionarse desde los primeros meses del próximo año en la nueva carrera electoral que cobrará bríos antes de que termine el primer semestre.



Para el gobierno hay tareas fundamentales en diferentes áreas, en las que deberá poner su mayor empeño por verlas cristalizadas antes de que finalice el 2020, como el proyecto Patuca III que promete reforzar el parque nacional de energía eléctrica, la conclusión del corredor logístico, una obra de dimensión regional que permitirá a El Salvador y Nicaragua, usar los servicios de Puerto Cortés, por su inmediata aproximación con la costa este de EEUU. Y el avance del aeropuerto Palmerola, que es una infraestructura aérea que nos pondrá al nivel de los países que se vuelven atractivos para invertir por tener buenos aeropuertos.

No hay espacio para retroceder, afortunadamente Honduras tiene un norte y quienes no lo quieran ver por la ceguera sectaria que los obnubila, tendrán que atenerse a las consecuencias que produce la desaprensión de la realidad que se está viviendo, que no solo hay que verla respecto a los hechos comunes que tienen que ver con la delincuencia y la violencia, porque aunque no se puede decir que Honduras va viento en poca, hay avances y son notables. Por ahora está en juego el futuro de la institucionalidad que no podemos entregarla como quisieran algunos personajes del país a organismos extranjeros, porque si bien las instituciones requieren potenciarse más, contando con el apoyo de los gobiernos amigos, no se puede aceptar que sean reemplazadas por misiones extranjeras integradas por personas que tienen un clarísimo propósito ideológico en estos países. La extensión de la MACCIH debe ser únicamente por un corto período más y con funciones debidamente perfiladas, que sean de apoyo y no sustitutivas del MP.

La situación de Honduras a partir del 2020 será muy compleja, porque además de los partidos históricos Nacional y Liberal, que tienen arraigo en el electorado, varios partidos nuevos entrarán al ruedo político, sobre todo dos de ellos, el Partido LIBRE y el Partido Salvador de Honduras, cuyos principales líderes son personajes ácratas, condición que no les permite reconocer a ninguna autoridad superior por lo que les resulta imposible relacionarse con las demás instituciones organizadas, que se rigen por reglamentos y dirigidas en forma jerárquica.

Tanto Nasralla como Mel Zelaya son dos ácratas con tendencia al anarquismo, con ellos o entre ellos no es posible pensar en un proyecto político serio que permitiera una alianza para aspirar al poder. El PL dirigido con una mentalidad afectada por una terrible miopía, correría el grave riesgo de desaparecer como partido decisorio si decidiera ser cola de una alianza con cualquiera de los dos partidos acráticos mencionados, sea LIBRE o Salvador de Honduras. El PN, aún con el desgaste natural que provoca la continuidad en el poder público por tres períodos, contando con el mejor censo político electoral, teniendo intactas sus estructuras a nivel nacional y manteniendo organizada la logística que le es posible gracias a su capacidad económica, solo tiene el dilema de escoger al candidato adecuado que unifique sus filas para perfilarse con posibilidades de renovar su permanencia en el poder.

Para que la oposición tenga posibilidades reales de asumir el poder, debe haber espíritu de sacrificio en cualquiera de los partidos para ceder la candidatura presidencial, que es lo que ninguno quiere hacer. Todos quieren aliarse, pero al mismo tiempo todos quieren la candidatura.

Y allí está el quid: todos quieren la alianza pero a su alrededor. Y en una alianza, el mayor perdedor sería el PL, porque no tiene un líder sobresaliente en estos momentos que supere a Nasralla ni a Mel Zelaya. En una alianza, el lugar que le asignarían al PL sería la cola. Entonces, al PL solo le queda mantener su reducto electoral que anda por los 900 mil electores y esperar que pase el 2021 cuando los escenarios cambiarán, con la perspectiva de que después de las próximas elecciones el bipartidismo cobrará nuevos bríos con los dos partidos acráticos seriamente dañados. Lo novedoso en estas elecciones, será el hecho de tener un nuevo documento de identificación bajo la responsabilidad del RNP, que permitirá ejercer el sufragio con la mayor transparencia al achicar al máximo la posibilidad de fraude.

Esta es la lectura más visible de los escenarios políticos, para los que quieren ver la realidad presente y al futuro. Los que no, pues, deberán atenerse a su extravío que les pasará factura como les sucede a los miopes. Así quedamos los hondureños al estar a pocos días de finalizar el 2019, cuando en general la gente se dedica más a los menesteres tradicionales de las fiestas de fin de año.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 27 de diciembre de 2019.

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