Sin disciplina no hay futuro

abril 28, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Oigo decir a menudo que esto pasará pronto, otros dicen que quisieran que esto ya hubiera pasado. Pero casi a nadie he oído decir que es lo que viene. Y lo que si podemos asegurar es que ya nada será igual que ayer, ya no regresaremos al punto de partida, los que así lo creen están viviendo fantasías. Tampoco es momento para filosofar, porque lo que se nos viene son tiempos donde la disciplina será fundamental para salir del hueco en que nos ha metido el coronavirus.



En la nueva era que esperamos, solo será posible sobrevivir y prosperar si todo lo hacemos con disciplina, para comenzar, desde ahora tenemos que vernos en aquellos espejos que son los países que a base de disciplina han evitado la propagación del coronavirus. Comencemos por ver como en Europa unos países gestionaron mejor que otros el tratamiento contra el virus. Alemania lo hizo mejor que España, Italia, Francia y Reino Unido. ¿Dónde estuvo la diferencia? Los alemanes escucharon a la señora Merkel, quien alertó a sus conciudadanos que si no mantenían la disciplina el país tendría millones de contagiados y varios millones de muertos. El resultado para Alemania es un número razonable de contagiados y pocos fallecidos. Por lo menos en relación con los miles de contagiados que han tenido Italia, España, Francia e Inglaterra, los alemanes hicieron la diferencia acatando las medidas sanitarias en forma disciplinada. Los demás países europeos se relajaron y han tenido que sufrir las consecuencias.

En Asia, China Comunista donde surgió el coronavirus, a pesar de su régimen autoritario ha tenido miles de contagiados y muchos muertos, que según algunas fuentes los datos ofrecidos por el gobierno de Pekín no son reales, porque se estima que las cifras son mayores que las dadas a conocer. En cambio Taiwán, Corea del Sur, Japón y Singapur, con la clásica disciplina oriental han gestionado la pandemia con la experiencia que han actuado en otras ocasiones.

Si los hondureños nos comportamos irresponsablemente ante la amenaza de la pandemia, nos tomará más tiempo de lo previsto superar la crisis, no se debe fantasear con tesis descabelladas que atribuyen al calor un poder especial para doblegar al virus, a este microscópico enemigo solo lo podremos eliminar en la medida que no le demos oportunidad de expandirse. Y eso solo lo podremos lograr con disciplina, ese comportamiento humano regido por la férrea decisión de no hacer lo que favorece  al virus.

Ya se demostró que la mascarilla es indispensable en todo momento, que el aislamiento que para muchos es un martirio, resulta vital para conservarnos libres de la posibilidad de contagio y que es imprescindible mantener la distancia de otras personas cuando se sale a la calle. Infortunadamente la disciplina no es algo que ha sido cultivado en la cultura del hondureño. Todo lo contrario, si hay algo que nos caracteriza a los hondureños es que somos indisciplinados en todo.

Y la disciplina es el antídoto para combatir el avance del coronavirus. Disciplina para no salir de la casa si no es necesario, disciplina para mantenernos aislados por el tiempo que sea necesario, hasta que la pandemia haya alcanzado el máximo nivel y las autoridades de salud identifiquen los focos de contagio para reducir el número de infectados. ¿Por qué Taiwán es citado como el país ejemplar que actuó de conformidad al detectar que sus ciudadanos se estaban contagiando? Fue porque sus autoridades impusieron el uso de mascarilla y guantes, y aquella persona que desatendía las medidas era detenido y confinado. Después de cuatro meses de la pandemia, Taiwán solo tiene 435 contagiados y seis personas fallecidas.

Igual que los que dicen que esto pasará pronto y los que quisieran que esto ya hubiera pasado, nosotros también quisiéramos estar en la vida normal, volver ir al supermercado a escoger los productos que queremos, a ir en forma tranquila a nuestra oficina para convivir con el personal, poder ir a Valle de Ángeles, Santa Lucía, volver a ir a las playas del West Bay, que es el futuro banal que nos depara disfrutar lo que tanto nos gusta.

Conviene recordar que la última pandemia que padecimos en nuestra niñez, en 1957, la famosa tosferina, mató infinitamente más personas que las que contabiliza hoy el COVID-19 y sin embargo hoy casi nadie la recuerda en Honduras, donde por excelencia somos indisciplinados. De aquella pandemia que afectó tanto a europeos, asiáticos, norteamericanos, suramericanos y centroamericanos, muchos nos salvamos y la vimos de largo con solo bañarnos en el mar durante media hora durante dos meses en forma consecutiva. Si hoy queremos superar el coronavirus lo más pronto o como si hubiera pasado, actuemos en forma disciplinada. No seamos imprudentes ni impacientes, esperemos ver el pico del virus, que será cuando sepamos cuantos hondureños están contagiados y si el sistema sanitario hondureño será capaz de darles el tratamiento efectivo.

Si queremos que el virus pase pronto, actuemos con disciplina. No desafiemos a la pandemia, no la toreemos, el virus no cabalga a nuestra vista, por invisible que es a veces lo podemos tener tan cerca por un descuido y con solo lavarnos las manos con jabón periódicamente y no tocarnos la cara con las manos sucias, lo destruimos, porque el virus también tiene sus flaquezas y como todo en el mundo, tiene su tiempo contado.

Si queremos llegar a un futuro para ver lo que viene, para ver crecer a nuestros hijos, a nuestros nietos, si queremos seguir disfrutando del calor amoroso de nuestra familia, si queremos seguir disfrutando con nuestros amigos, el secreto está en ser disciplinados. DISCIPLINA ES LA CLAVE.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 28 de abril de 2020.