Sin alergia a la transparencia

enero 11, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Después de despedir el 2020 y entrar al 2021 con una pandemia enrachada por la actitud de los hondureños en las fiestas navideñas, ahora la verdadera pulsión la está enfrentando el gobierno por el reto de ejecutar el plan de reconstrucción que deberá estar diseñado a finales de enero, a más tardar, puesto que si se quiere recuperar el lucro cesante que ha tenido la economía del país, debe empezarse cuanto antes la multitud de obras en las que deben destinarse cuantiosas inversiones, que es la gran esperanza para producir el circulante que se necesita para que se muevan todos los rubros de la economía nacional.



El asunto está en que el gobierno y sus aliados internacionales en esta gran empresa que es la reconstrucción de buena parte de Honduras, deben acogerse desde un principio a un sistema de auditoría internacional, que nos parece debe hacerla la CEPAL, por tener las normativas de transparencia más referenciadas en el continente. Esta normativa obligará al gobierno, al consejo consultivo y a los socios internacionales a informar a los hondureños y a la comunidad internacional sobre el paso a paso de las inversiones que se vayan haciendo y el manejo de los recursos que se reciban, según sea la calidad de los mismos, fuera cooperación o préstamos a determinado plazo e interés. No es correcto pedir que todas las obras deben ser adjudicadas a empresas extranjeras, ese pensamiento es apátrida, porque toda empresa extranjera no vendrá a invertir en nuestro país lo que ganará en Honduras, porque su objetivo será repatriar lo que gane a su país de origen.

En nuestro país hay empresas bien constituidas, con el respaldo necesario del sistema financiero hondureño, son las que generan empleo y reinvierten en Honduras, por lo que es inaudito que las mentes atrofiadas por el populismo descalabrado, que ven corrupción en todo lo que miran, estén pidiendo que todo el trabajo de reconstrucción se lo adjudiquen a extranjeros, como si ese extranjerismo es la panacea para curarnos de la corrupción, sin percatarse que ese pensamiento además de aberrado es dañino, porque es un palancazo a la corrupción, porque quien desdeña los intereses del país para entregarse a los brazos de lo extranjero es el más dañino de todos los corruptos.

Lo correcto en este momento es fijar la administración del proceso de reconstrucción en un procedimiento democrático, en el que el gobierno no maneje este proceso extenso y cuatro veces mayor que el Presupuesto de la República como si fuera un súper programa de gobierno, porque todo lo que haga caería en el campo de la sospecha. La filosofía conque debe trabajarse este proceso de reconstrucción es no tener alergia por la transparencia, que acepte las reglas del juego, especialmente la de respetar la crítica de la opinión pública y la libertad de información que en lugar de incomodar al gobierno le debe servir de apoyo, puesto que a cada objeción de lo que se esté haciendo habrá que mostrar los documentos de compra y contratación.

No se trata de que al gobierno le guste o no dar explicaciones, que este no es el caso, porque este gobierno es dinámico cuando se le imputa algo y no pierde un minuto para salirles al paso a las críticas. Lo relevante en el proceso de reconstrucción es que, a cada paso que se dé, simplemente el gobierno debe dar las explicaciones que sean necesarias cuando surjan cuestionamientos. Lo que importa es que una vez que comience el proceso de reconstrucción, que será a más tardar en la segunda quincena de febrero, el gobierno le demuestre a los hondureños y a sus aliados multilaterales que no se están usando en forma dudosa los recursos destinados a la reconstrucción, que en ese momento ya serán un bien público que nos pertenecerá a todos los hondureños.

Por estar en un año electoral, el gobierno debe darle satisfacción a todos los fundamentos de la democracia: a la prensa, a la opinión pública, y a los organismos extranjeros y la comunidad internacional. Es la ruta que debe seguir el gobierno y la nación entera, para poder recuperar la confianza como país y como nación, que es la estrategia clave para evitar que Honduras siga siendo un vivero de sospechas donde solo crece lo que los políticos de oposición riegan con sus enroques de oponerse a todo, aunque sea algo que abone al país.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 11 de enero de 2021.

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