Si pudiéramos ver el virus

mayo 13, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Un viejo amigo de la infancia, con el que guardamos un afecto mutuo, me decía por un mensaje: «esto se está poniendo peor cada día» a lo que le respondí que apenas empezábamos a ver la subida de la curva del COVID-19, y que talvez para finales de mayo, si es que las autoridades de Salud logran practicar las pruebas suficientes para conocer el tamaño del contagio entre los hondureños, a lo mejor veremos la cresta del pico de la pandemia, pero como por la víspera se conoce la fiesta, cuando apenas se practican cerca de 500 pruebas por día y más de la tercera parte resultan positivos, significa que el tamaño del contagio en la población es bastante grande. Cuando mi amigo me expresa su temor que la cosa se está poniendo peor cada día, pudiéramos pensar que ese es el sentimiento popular, pero no es así, porque una inmensa parte de nuestra población pareciera no mantener el mismo temor por el coronavirus.



Si pudiéramos ver el virus y apreciarlo con nuestros ojos, verlo como es en su exacta dimensión y no como lo pintan en los dibujos que lo muestran como una de esas figuritas simpáticas que aparecen en las tiras cómicas, quizás nos daríamos cuenta lo espeluznante que es en realidad y entonces tal vez nuestros compatriotas tomarían conciencia para no actuar de la manera tan irresponsable como lo han venido haciendo, al lanzarse en forma desbocada a las calles cuando la autoridad permite salir a realizar las diversas gestiones.

La ausencia de un sentido real del peligro que encarna esta pandemia y que infortunadamente persiste en miles de hondureños, es lo que está incrementando la propagación del virus, más el indetenible deseo de desbarajustar que prevalece en muchos hondureños con instinto «pata de chucho» que no saben guardar el juicio que nos impone quedarnos en casa, en una época que ya está escrito en la Biblia es de obligatorio recogimiento, inquieta a los médicos y profesionales de la salud, que previenen que una apertura de la economía a estas alturas, puede producir un desparrame de contagiados que pondrá a médicos y hospitales arrinconados contra las cuerdas.

Hace falta poner en práctica una pedagogía con un mensaje que penetre profundamente en la mente de nuestros compatriotas sobre los riesgos letales que contrae precipitarnos a recuperar la normalidad cuanto antes. Ayer nada menos conversé con un apreciado colega que asesora al sector empresarial, invitándome a leer un comunicado del COHEP con un mensaje interesante que nos lleva a reflexionar sobre el pensamiento que expusimos ayer en el editorial, respecto a que cuidar nuestra salud hoy y siempre, es algo que está en nuestras manos, porque depende de nosotros mismos exponernos o cuidarnos para no contagiarnos.

Indiscutiblemente que para lanzar una campaña que llegue a los cuatro puntos cardinales del país en esta era de la cultura audiovisual la ruta para tener éxito y llegar a toda la población es mostrar lo peor de la pandemia usando las imágenes, las mismas que nos han mostrado la angustia de los italianos al ver la zona de Lombardía hirviendo de féretros y lo tétrico que resultaron los enterramientos masivos en Ecuador, que es lo mismo que podría ocurrirnos en Honduras si no guardamos las normas sanitarias: usar mascarilla, mantener la distancia física, lavarnos las manos con jabón o con gel alcohol.

El despliegue apocalíptico del virus ha llegado a la gran babel de hierro Nueva York, donde han habido miles de muertos por el coronavirus, pero está rondando en la Florida y en Los Ángeles, California, donde las autoridades anuncian que el confinamiento se extenderá hasta el 2 de julio, en fin no podemos asociarnos a la idea que como en España e Italia ya están volviendo a la normalidad, por imitación en Honduras tenemos que hacer lo mismo. No hemos medido el tiempo, en Asia y Europa la pandemia alcanzó el pico a finales de febrero y mitad de marzo, de eso hasta hoy casi han pasado dos meses, aquí ni siquiera tenemos idea de cuándo conoceremos el pico de la pandemia. Esto hace contraproducente presionar por una reapertura de la economía, que si hablamos de hacerlo en una forma inteligente, permitir a una persona que salga por un día y conforme su número de identidad asignado, hasta ahora es la manera prudente de hacer que la economía funcione gradualmente evitando las aglomeraciones humanas que es lo que propicia el contagio masivo del virus.

La hondureña no es una sociedad cohesionada por los buenos hábitos mucho menos por la disciplina, somos por excelencia irreverentes, desobedientes insensatos y muy mal educados al momento que nos piden hacer fila guardando la distancia para tener derecho a ingresar a determinado lugar, algo que respetan con fidelidad los europeos y los norteamericanos. Entonces como no tenemos la percepción objetiva del drama que ya vivieron otros países donde han habido millares de contagiados y miles de muertos causados por la pandemia, tampoco tenemos capacidad para comprender la persistencia de la amenaza del coronavirus que según los médicos asiáticos, europeos y norteamericanos recobrará fuerzas en pocos meses con rebrotes que ya se ven en Corea del Sur, China, Japón, España, Italia y EEUU.

Para hacer conciencia social de la persistencia de la amenaza se requiere de una campaña robusta que nos siembre en la conciencia a los hondureños, que cuidar de nuestra salud depende más de nosotros mismos, qué es la clave del éxito con que Taiwán ha parado al coronavirus.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 13 de mayo de 2020.