Salvar vidas

marzo 17, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Hasta en las crisis creadas por una pandemia el pensamiento sectario y radical es patógeno. Lo estamos viendo con la cuarentena y el toque de queda que, a algunas personas que todo lo ven mal, les parecen una exageración.



Puede que a esas personas les incomode el toque de queda por la natural reacción que tenemos las personas de rechazar toda medida que limite nuestra capacidad de acción, pero en la presente situación de crisis mundial por la amenaza de la pandemia del coronavirus, no hay otra forma de atajar el entusiasmo libertino de nuestros compatriotas, tan acostumbrados como estamos, a vivir en el constante desplazamiento, a veces sin ninguna necesidad.

No atender las cuarentenas que contemplan los manuales de la OMS como una medida radical para evitar que por las aglomeraciones se propague más la pandemia, al haber más transmisores que transporten el virus en diferentes direcciones, es el antecedente funesto que llevó a los italianos a estar padeciendo días de plena angustia, cuando su sistema de salud ha colapsado, llegando al extremo de casi condenar a las personas adultas mayores de 85 años a un desenlace fatal por la falta de espacio en los hospitales y volver insuficientes los recursos médicos por tanto contagiado.

El toque de queda es una limitante que, por la indisciplina y la inconsciencia de las personas de no atender la cuarentena, a las autoridades no les queda otra que imponer de esta forma la obligación de acatar el protocolo sanitario de la OMS, so pena de vernos en una situación extrema como la que hoy sufre Italia.

Nuestro sistema de salud es débil y no está preparado para enfrentar el embate de una pandemia provocada por un virus de alta contagiosidad, por lo que, sin hacer proyecciones fatalistas que de manera irresponsable se divulgan en las redes sociales, hay que esperar que por la imprudencia y la ignorancia de muchas personas que vinieron contagiadas del extranjero, tengamos un número creciente de personas infectadas con el coronavirus.

Pero una cosa debemos entender todos los hondureños, la cuarentena y el toque de queda no es para incomodarnos y hacernos la vida de cuadritos. El trasfondo, el gran objetivo es «salvar vidas», y no de otra forma se podría lograr si no es conteniendo la propagación del coronavirus.

A veces la humanidad no tiene sentido del disfrute de la vida y desoye las prohibiciones y restricciones de las autoridades que como las del sistema de salud, tienen la ineludible obligación de prohibir ciertos desmanes que solo conducen a acortar la vida de las personas.

Puede que para muchos hoy el toque de queda sea una molestia, pero mañana, cuando la epidemia entre a una etapa de control y podamos respirar con más tranquilidad, serán muchos los que invocarán estos momentos y darán gracias a la cuarentena y al toque de queda por permitirles seguir vivitos y coleando en la vida.

Hay que recordar el sabio pensamiento de San Agustín, que con toda razón manifestó: «en lo esencial, la unidad». Y lo esencial en estos momentos es salvar vidas, y unirnos para hacer frente a una pandemia de la que el mundo científico todavía sabe muy poco.

El sectarismo y el egoísmo son pecados capitales en los momentos que vivimos, lo que queda es abrir una ventana a la esperanza esperando que, con todo lo que hacen las autoridades hondureñas, en consonancia con el protocolo de la OMS, se pueda contener el avance del coronavirus, y que el número de contagiados no rebase la capacidad de los hospitales en nuestro país.

Por lo demás, el tortazo económico que nos golpeará a todos como una de las consecuencias de la pandemia, es algo que debe ser manejado con toda la prudencia por el gobierno y el sector privado. Al final se busca salvar vidas, pero sin dejar que centenares de empresas mueran dejando en situación calamitosa a Honduras y a millares de hondureños.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 17 de marzo de 2020.

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