Sálvanos de Facebook, ¡Señor!

junio 8, 2017

Tegucigalpa, Honduras

La ingrata noticia que brindamos ayer, sobre que dos mujeres jóvenes que habían entablado amistad por Facebook aparecieron muertas en las orillas de la quebrada El Sapo de Comayagüela, ya en estado de descomposición, ha conmovido por los ribetes de ser una tragedia de puro contenido criminal.



Las dos jóvenes se relacionaron con un individuo a través de la reconocida red social del Facebook, y fue por ese medio por donde conectaron para reunirse y salir. A pesar de las innumerables advertencias que los medios venimos haciendo respecto a la inconveniencia de aceptar amistades por medio de las redes sociales, estas dos jóvenes de manera inconsciente se dejaron guiar por el entusiasmo juvenil de trabar amistades con desconocidos a manera de aventura, porque ambas muchachas recién habían conocido por Facebook a un muchacho (chavo) lo que les bastó para ir al encuentro con la muerte.

La sabiduría popular dice que las amistades se cultivan por la vía fraterna que es la que se entabla de manera directa. Un amigo es confiable cuando se conoce desde algún tiempo, las mejores amistades son aquellas que se extienden a lo largo de los años, y proceden por lo general de los tiempos de escuela, del colegio o de las convivencias sociales que surgen en los clubes y organizaciones donde los jóvenes se congregan para realizar distintas actividades.

Pero desde que surgieron las redes sociales, que prestan una gran contribución en materia de estrechar distancia y tiempo, las personas han desechado el código de la amistad que establece ciertos requisitos de rigor para confiar en la amistad con otras personas. Las redes sociales incitan a aceptar incluso los ofrecimientos amorosos que llegan a los ordenadores a manera de una propuesta de amistad. El rollo de fotos que diariamente me llegan a mi computadora es abrumador y hasta exasperante, porque incluso jóvenes y jovencitas que se publican en el Facebook lo hacen de manera tentadora y allá aquel o aquella, o aquellos o aquellas, que anden volando queriendo colgarse en una aventura.

Facebook es hoy un catálogo de fotos de toda clase de gente, de buen y mal aspecto, hay para gustos de toda clase y quien quiera escoger este tipo de amistades, rápido contesta y zas! El contacto está hecho. De esta forma, hay miles de personas que han resultado estafadas, terminan siendo extorsionadas y hasta asesinadas, como les aconteció a las dos muchachas. Pero no se sorprendan, también personas adultas caen en la tentación de ligarse con gente joven por medio del Facebook, es así que hace unos meses dos adultos mayores de 60 años interpusieron denuncias de haber sido timadas por dos guapas damas que les ofrecieron amistad amorosa por la conocida red social, resultando ser dos expertas timadoras que les desvalijaron fuertes sumas de dinero.

¿Cómo cree una persona adulta de buen juicio que se pueden exponer por una red social que es tan pública, asuntos que deben ser llevados de una manera íntima? Tiene que estar fuera de sus cabales, en cambio los jóvenes que son tan desenfrenados en sus impulsos son los que han desatado una verdadera fiebre de amistad por el Facebook. Y se airean por este medio, tambien a sus seres más queridos, a sus hijos pequeños, lo que puede ser aprovechado por delincuentes, muchos de los cuales están cometiendo sus fechorías, guiados por la estupenda exposición de gente imprudente que se publicita en el facebook.

El Facebook puede ser tan útil como peligroso, dependiendo del uso con buen juicio y con el mayor de los cuidados que tengan las personas. Aceptar la amistad de un desconocido por Facebook es la exposición más peligrosa y temeraria en que pueden incurrir jóvenes de ambos sexos. Porque el peligro no solo es para las mujeres sino también para los jóvenes que se dejan tentar a través del Facebook por elementos criminales que ofrecen negocios fáciles para ganar buen dinero. Asi se incauta a los jóvenes desempleados que andan buscando oportunidad de ganar dinero, en Facebook aparecen supuestos comerciantes ofreciendo falsos empleos que buscan enrolar a muchachos en el narcomenudeo.

Esta amenaza peligrosa es una tentación permanente que se reciben por Facebook. En mi computadora, tanto en mi oficina como en mi casa, recibo cada día por lo menos diez ofertas de Facebook, y no abro ninguna, aunque en el rollo miren caras conocidas. Pero, como a mi edad ya estoy curado de la curiosidad juvenil, el único movimiento que hago es borrarlas de inmediato. Y cuando me dicen que al no estar en Facebook me estoy perdiendo de una cantidad de información, les respondo y me digo a mi mismo, “es que estoy tan desfasado que lo único que me gusta es leer los periódicos del mundo” y para esto si abro mi computadora todas las noches en mi casa y mi oficina. Pero a mi no me atrapa de ninguna manera el Facebook. Y cuando me toman una foto personas que amablemente me lo piden, les acepto con la condición de que no la suban al Facebook.

No sucede lo mismo con las personas jóvenes, por lo que viendo las consecuencias que está dejando el uso de Facebook, no me queda más que implorar una letanía especial: DEL FACEBOOK, SÁLVANOS SEÑOR

 

 

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