Salario mínimo y desempleo

diciembre 29, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Cuando los dirigentes de los sindicatos y las centrales obreras se sientan a negociar incrementos al salario mínimo, es difícil erradicar de la mente de las personas la idea de que, quienes proponen subir el salario mínimo son los héroes para los trabajadores y quienes se oponen al incremento atentan contra el bienestar de los empleados. Esto sucede con harta frecuencia porque los dirigentes de los sindicatos y las centrales obreras tienen hambre por incrementar la cuota sindical de la que se nutren y engordan los sindicatos y centrales. Pero en la trama del salario mínimo la opinión popular no alcanza a entender los papeles de los que son verdaderamente amigos y los que en el fondo son realmente enemigos de los trabajadores.



Para una buena parte de la opinión pública el salario mínimo siempre está muy por debajo de lo que debe ganar un trabajador, y culpan a los patronos o empleadores, porque consideran que los dueños de las empresas se bañan en dinero los 365 días del año. De manera que solo puede haber efectos positivos en favor de los trabajadores si al patrono o empleador la ley le exige subir el salario mínimo, sin importar las circunstancias que prevalecen en el país como en estos últimos dos años en que la economía ha sido arrinconada por una pandemia que por ahora no parece tocar fondo y de remate haber sufrido el año pasado el paso de dos huracanes que terminaron de quebrar el espinazo del aparato productivo y doblegar a la economía. Desde el 2020, la mayoría de las empresas están viviendo de lo prestado, es decir, de los auxilios financieros que otorgan los bancos, que a decir verdad, han actuado con mucha responsabilidad sin ningún tipo de aprovechamiento. Pero, todo auxilio financiero no es de gratis, hay que pagarlo para poder continuar recibiendo el soporte de las instituciones bancarias. Gracias a estas muchas empresas han podido sobrevivir y por lo que resta de esta interminable pandemia, en que la economía no termina de reabrir por los anuncios de nuevas cepas y más olas de contagio, la situación económica de ninguna empresa puede pregonar un estado de bonanza.

Partiendo de este axioma, cuando las empresas se han visto obligadas a reducir costos para sobrevivir, un incremento del salario mínimo en estos momentos es un aumento de los costos laborales que obligará a miles de empresas, sin ser arbitrarias, a seguir reduciendo su tamaño, lo que implica ajustar sus operaciones y contar con menos personal para poder afrontar cada quincena el pago de las planillas. Falta ver cuál es la mentalidad del nuevo gobierno porque la decisión le quedará a la Presidenta Xiomara Castro.

Para los sindicatos y centrales obreras que en su totalidad han sido copadas por personas de militancia izquierdista, subir el salario es ser de izquierda y cuanto más se suba es ser progresista, y oponerse a un incremento es ser de derecha y reaccionario. Este es un silogismo muy propio de las concepciones populistas, pero es tan falaz y falso desde su propio punto de partida. En las sociedades capitalistas y mal que bien, la sociedad hondureña se mueve en ese espíritu, como dice el presidente izquierdista uruguayo Pepe Mújica, los capitalistas son los que sostienen la economía de cualquier país; el salario no es arbitrario, sino que guarda una estrecha proporción con la capacidad productiva y la calidad del empleo que desempeña un trabajador. Los salarios nunca pueden ser iguales en una empresa de más de 50 empleados, porque hay quienes realizan labores más complejas y otros que realizan actividades más sencillas.

Las autoridades pueden subir el nivel del salario mínimo como se les antoje, pero si el incremento supera la contribución a la producción que realicen determinados trabajadores, los gerentes de las empresas se verán obligados a realizar ajustes en sus planillas reduciendo el número de puestos de trabajo y las empresas que no puedan reducir jornadas de trabajo se verán obligadas a despedir empleados. Y si la pandemia y los dos huracanes forzaron a los empresarios a tomar este tipo de medidas, y al no haber una recuperación de la economía porque las circunstancias siguen siendo desfavorables, un incremento al salario mínimo producirá más desempleo.

Lo que la nación hondureña debe saber es que cuando se decide subir el salario mínimo en las condiciones que atraviesa la economía, sin duda que para algunos la renta les subirá por el aumento del salario mínimo, pero habrá otros a los que se les reducirán los ingresos, ya sea porque se acorte su jornada o porque pierdan el empleo cuando la empresa, para poder sobrevivir, se vea obligada a reducir sus costos de todas maneras.

Sin entrar a fondo en las aspiraciones de todo trabajador a ganar más cada vez, las empresas por inercia tienen que buscar sobrevivir y defenderse de las incomprensiones del sector oficial y de las dirigencias sindicales que desconocen cómo se sustentan las planillas de las empresas que en estos tiempos nadan contra la corriente, con el agua hasta el copete, salvadas por los salvavidas financieros que les prestan los bancos para mantenerse a flote.

Discutir estos asuntos con personas que nunca han creado un puesto de trabajo es como pretender que un analfabeta brinde cátedra de matemática en un curso universitario. Los que desconocen el sacrificio que conlleva mantener una empresa en estos tiempos tan complejos, no querrán entender nunca las razones de los empresarios que viven angustiados los quince y los treinta de cada mes, cuando llega el día de pagar planilla y los recursos obtenidos por la empresa no ajustan para cumplir la obligación con los empleados.

Si el gobierno de Xiomara Castro llega a entender esta situación, es porque de verdad quiere lograr una estabilidad económica en Honduras. Caso contrario, con un incremento al salario mínimo como lo piden los dirigentes de los sindicatos y centrales obreras, lejos de lograr una estabilidad económica, lo que sobrevendrá en Honduras es un incremento de desempleo que terminará por agravar la situación económica y social. Desgraciadamente este es el panorama a que nos llevaría un incremento del salario mínimo como lo piden los dirigentes sindicales.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 29 de diciembre de 2021.

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