Romántica boda de la princesa Magdalena de Suecia y Chris O’Neill

junio 10, 2013

Una soleada tarde de verano fue el escenario perfecto para que la princesa Magdalena de Suecia celebrara su historia de amor al contraer nupcias con el banquero británico- estadounidense Christopher O’Neill, quien la hizo amar nuevamente luego de la terrible desilusión amorosa que vivió la princesa con su ex Jonas Bergström.

La cita para la esperada boda real sueca fue el pasado sábado 8 de junio, a las tres de la tarde en la capilla del Palacio Real de Estocolmo. Cinco minutos antes de las cuatro, el emocionado y nervioso novio arribó para esperar a su amada. Minutos después la princesa entró a la capilla, luciendo radiante y sobretodo, feliz, desfiló por el pasillo vistiendo un delicado diseño de Valentino con cuello de barco, manga corta y encaje. El velo recogido en una tiara y un moño bajo, maquillaje natural que resaltaba sus hermosos ojos claros y lo más importante, una sonrisa de felicidad, porque el amor ha triunfado en su vida.



El rey Carlos XVI Gustavo de Suecia, le dio su bendición y entregó a su pequeña princesa a Christopher O’Neill de 38, quien no pudo ocultar su emoción, y detrás de su aspecto serio y duro, mostró ser un hombre tierno y sensible, perdidamente enamorado de Magdalena.

El grupo Roxette, Mikael Bolyos y Marie Fredriksson, interpretaron una bella melodía. Seguidamente la princesa Victoria compartió una lectura en sueco dedicada a su hermana, mientras la pareja se mostraba muy emocionada.

Luego del intercambio de anillos, y los votos dichos en inglés y sueco, Chris no pudo contener su emoción y sus ojos se llenaron de lágrimas, para seguidamente sellar la unión con un beso.

Entre los 500 invitados a la ceremonia se encontraban la princesa heredera Victoria y su pequeña hija Estela, los príncipes herederos Federico de Dinamarca y Haakon de Noruega. La princesa Charlene de Mónaco asistió sin su esposo, el príncipe Alberto. No acudieron ni representantes de la casa real española ni tampoco de la holandesa, pero sí lo hicieron Guillermo y Stephanie de Luxemburgo, y Marie Chantal y Pablo de Grecia, entre otros miembros de las monarquías europeas.

En el ambiente reinó el amor y la alegría que fluía de los recién casados, quienes bajaron las escaleras para ser fotografiados y saludados por los ciudadanos que los recibían con un caluroso saludo y los banderines en colores azul y amarillo

Magdalena y Christopher realizaron un recorrido por la ciudad de Estocolmo, a bordo del mismo carruaje que transportó a los reyes de Suecia y la princesa Victoria en sus bodas. Ambos se dirigieron a Riddarholmen, un pequeño islote de la capital sueca, y a su paso saludaron a los ciudadanos. Tras llegar a Riddarholmen, la pareja subió al barco para dirigirse junto a sus invitados al catillo de Drottningholm, sitio donde nació Magdalena en 1982, y donde se celebró el gran banquete.

La princesa Magdalena y Chris O’Neill, luego de las celebraciones nupciales, instalarán su residencia en New York, donde O’Neill posee sus negocios En circunstancias normales, Christopher se convertiría tras su matrimonio, en Príncipe de Suecia y Duque de Gästrikland y Hälsingland. Sin embargo, seguirá siendo el «señor O’Neill», a secas, porque la Casa Real de Suecia le obligó a elegir entre el título o sus negocios.

 

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *