Riñas malintencionadas en el hemiciclo

diciembre 2, 2022

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El legislador ordinario, basándose en una supuesta confraternidad en el parlamento, aunque sea adversario de otros diputados, mantiene una relación cordial, de respeto entre sí, la rivalidad no se lleva al plano de la enemistad. Ese clima que antes era fraternal en el hemiciclo cambio con la llegada de los diputados de LIBRE, que adoptaron posiciones canibalescas, mostrando en todo momento una conducta agresiva, que no es propia de los políticos civilizados, porque la rivalidad en política no significa que los diputados por ser de diferente partido tengan que mantenerse en poses agresivas todo el tiempo.



Cuando llega el momento de deliberar con el criterio interpretativo que debe haber en las sesiones del Congreso, no hay razón para que los diputados se increpen como enemigos, aunque para que exista el clima de tranquilidad en el parlamento el diputado que preside las sesiones debe dar el ejemplo de liderazgo serio con una conducción ecuánime, que es la falla del actual Congreso, que al estar dirigido por un presidente que fue impuesto en una forma arbitraria, y estar respaldado en esa condición por el coordinador de LIBRE y por la Presidenta de la Republica, actúa como un mandadero del Poder Ejecutivo y del coordinador del partido de gobierno y no como un presidente legítimo del Congreso, porque en el fondo Luis Redondo sabe que su situación es completamente ilegitima y que en esa condición solo puede sostenerse con el respaldo de LIBRE y de la Presidenta Xiomara Castro.

El último bochorno que ha protagonizado Luis Redondo es haber despojado de su curul a una diputada del PSH, por el hecho de haberse ausentado unos minutos para ocuparse de procurar algún alimento, una acción que es normal en la cámara, y que nunca antes había sido objeto de un aprovechamiento maligno por quien preside la cámara para despojar de su curul a una diputada electa en forma legítima, para adjudicarle la silla otro diputado.

Estas riñas de mal gusto y que además son malintencionadas, producto de la mentalidad pendenciera de barrio que caracteriza a Luis Redondo, confirman ante la opinión pública nacional e internacional la mala imagen que irradia el parlamento hondureño, que no genera confianza en la comunidad internacional para que se le tome como un escenario serio para otros propósitos de alto contenido como el de instalar una comisión contra la corrupción y la impunidad, porque con esa conducta tan volátil el Congreso Nacional de Honduras es un referente para cualquier acto delictivo menos para que se le considere digno de ser el punto de partida de un organismo que debe luchar contra la corrupción y la impunidad.

Sobre Redondo recaen críticas y señalamientos severos, nada menos que los líderes de las organizaciones de migrantes hondureños en EEUU lo acusan de ser el responsable de boicotear las acciones gestadas en EEUU para gestionar un nuevo TPS en favor de miles de hondureños que podrían ser favorecidos con ese estatus temporal que conceden las autoridades estadounidenses.

En realidad el diputado Redondo, que asumió la presidencia del Congreso en forma ilegal, no está demasiado dispuesto a hacer cosas buenas para el país, lo que le importa es satisfacer a quienes lo mantienen en forma arbitraria al frente del Congreso, por lo menos hasta el momento que las circunstancias se lo permitan, porque hay recursos entablados en el Poder Judicial que tarde o temprano tendrá que resolver la Sala de lo Constitucional, que por honor a su nombre y por honra de la instancia de la que forma parte, debe pronunciarse en cualquier momento, porque no hacerlo significaría que los magistrados han renunciado a hacer cumplir la ley y que a partir de ahora los hondureños no debemos tener ninguna confianza en la cúspide del Poder Judicial, lo cual es condenar a la máxima instancia de la justicia hondureña al triste papel de órgano inoperante, y de remate aceptar la total inexistencia de justicia en el país.

Las riñas en el hemiciclo, producto de la mentalidad ratonil de Luis Redondo, como esa de arrebatarle la curul a una diputada, confirman la moderación fraudulenta que ha impuesto el ilegal presidente de la cámara en la conducción del Congreso Nacional. Quizás el común del pueblo hondureño no advierta estos asuntos penosos que se suscitan en el hemiciclo legislativo, y hasta las considere como rencillas banales que se suscitan en el Congreso todos los tiempos. Pero estas no son simples riñas de fogueo, es la realidad del bajo mundo que llego al hemiciclo para apoderarse de la conducción del principal poder del Estado hondureño. Porque una cosa son las escaramuzas entre diputados por las diferencias de opiniones, pero otra cosa es el atropello vulgar, como es el despojo del derecho de una diputada por el simple hecho de levantarse de su asiento por un momento.

En este clima de atropello a los derechos de los diputados no puede pensarse que puede funcionar una comisión contra la corrupción y la impunidad, pero si alguien cree que el Congreso Nacional de Honduras es ejemplar, es porque también es un entusiasta auspiciador de la corrupción y la impunidad.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 2 de diciembre de 2022.

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