El rescate de la UNA de Catacamas

enero 11, 2017

La necesidad de rescatar la Universidad Nacional de Agricultura es apremiante, partiendo que este centro es el principal laboratorio de formación ​de​ las nuevas generaciones de profesionales hondureños, provenientes de los sectores de escasos recursos, donde existe la verdadera vocación para dedicarse a las labores de la producción en el campo.

Los jóvenes que acuden a la UNA de Catacamas proceden de las áreas donde las familias han hecho de la agricultura y la actividad agropecuaria su principal y en algunos casos, su única actividad de subsistencia. ​ ​Es bueno conceptualizar la importancia de un centro universitario como la UNA, que es la única universidad en el ​modelo ​propio de universidad formadora de profesionales en las ciencias agrícolas, porque la actividad agropecuaria no hay que verla como un simple oficio de subsistencia, ​sino como sustancial para ​el desarrollo del país​, que ​ exige que hay que tener la agricultura como un rubro indispensable para la producción de granos para la alimentación y para generar excedentes importantes para la economía nacional.



Los agricultores de hoy ya no son los labradores rudimentarios que se pasaban todo el día en el campo arando con bueyes y con los instrumentos más primitivos, ​ sacándole a la tierra las cantidades indispensables para el alimento diario.  Ahora los agricultores modernos egresan de centros universitarios como la UNA, la Escuela del Zamorano, el Curla, y dedican parte del tiempo a investigar las distintas clases de cultivo​s​, ​por lo tanto ​ya no se dedican a monocultivos como lo hacían sus padres y demás antepasados.

Por nuestra experiencia de doce años en el campo, donde trabajamos la agricultura, la ganadería porcina, sembramos diversos comestibles y frutas, aprendimos que la agricultura ya no es el simple oficio que ​solo ​incluye fertilizantes, pesticidas, lluvias, ​bueyes​ y mecanización. En la aldea Santa Rosa del Valle del Zamorano aprendimos que la agricultura es una importante fuente de ingresos para las familias y en general para la nación. Que la agricultura no es asunto solo de sembrar milpas y frijolares para la supervivencia diaria, sino que ahora trasciende por las cantidades de la producción para las industrias de alimentos. Y Honduras es un ​país con suelo fértil, variado, pero en su mayor extensión dotado con tierras cultivables, muy ricas para obtener cosechas con buenos resultados.

Si Honduras está dentro de las zonas agrícolas más fértiles el Estado tiene que establecer políticas de producción en el campo, ´para hacer de la actividad agrícola y agropecuaria una verdadera industria alimentaria que exceda a las necesidades alimenticias de nuestra población , para lograrlo se necesita que centros de educación agropecuaria como la UNA de Catacamas, que es un centro de educación superior, genuinamente hondureño, estén dedicados debidamente al ramo, rectorado​s por profesionales que tengan vocación para el trabajo del campo. Un político y sobre todo, un populista, no es el profesional que se requiere para rectorar la UNA.

El problema en que  el señor Marlon Escoto ha sumido  a la UNA​, ​ radica en la posesión  política que le ha impuesto al centro, que es absolutamente inconveniente, porque tal como se comporta el señor Escoto actúa  con ánimo de dueño de un establecimiento que es del Estado y no de un particular. Independientemente de la ideología del señor Escoto, que por su formación​ ​ marxista​ actúa de manera autoritaria, lo inaceptable de su comportamiento es que, sabiendo la importancia de la universidad que rectoraba, aceptó ser Ministro de Educación, que siendo la cartera que ​administra ​todo el sistema educativo, requiere del mayor tiempo disponible pa​r​a atender todos los problemas del sistema educativo del país.

Pero tan irresponsable fue el señor Escoto en aceptar el Ministerio, siendo rector de la UNA, como irresponsable fue el gobierno que lo insertó en una doble posición, sabiendo que una misma persona no puede desempeñar dos cargos con el factor eficiencia, sobre todo estando ambas a larga distancia. Haber tomado esa infortunada decisión, de nombrar a Marlon Escoto en dos cargos, fue una ineptitud de Estado en el gobierno de Porfirio Lobo.​ ​No es difícil demostrar que el señor Escoto descuidó la UNA, que al marcharse al Ministerio, quedó a cargo de mandos intermedios donde comenzó a gestarse la situación​ caótica en que finalmente cayó para llegar al lamentable estado en que se encuentra.

Hoy la UNA es un centro paralizado y aunque el señor Escoto renunciara al Ministerio de Educación, anunciando su regreso a la UNA, el ambiente que se vive ​en este centro ​ya no resiste su presencia, porque el mayor problema que tiene hoy la UNA e​s​ la presencia forzada que autoimpone el señor Escoto, por lo que la intervención decretada por el Congreso Nacional procede, como también  la presencia de la comisión nombrada por el Poder Ejecutivo con la tarea de normalizar las actividades del centro universitario. Porque, el daño del paro prolongado tiene sus efectos en los jóvenes que se están formando en la ciencia de la agronomía, en la cual está su futuro y el de sus familias.

Si el señor Escoto tiene alguna consideración por la UNA y por sus estudiantes, su mejor contribución será la de dar un paso al lado para dejar que tanto la Comisión del Ejecutivo como la Comisión Interventora del Congreso puedan restablecer la normalidad en​ ​aquel centro, de manera que no se interrumpa ni un día más la jornada formadora de nuevos profesionales agrónomos que necesita con urgencia la nación para seguir avanzando con crecimiento en la producción agrícola. No procede que el señor Escoto se acuartele con un grupo de simpatizantes e incondicionales en la UNA, porque este no es un establecimiento de un grupo de personas o de un profesional en particular. El señor Escoto debe entrar en razón y evacuar ​el ​ centro universitario que abandonó hace cinco años, dejándolo al garete cuando se marchó a Tegucigalpa a ocuparse del Ministerio de Educación.

La UNA no es el reducto personal de Escoto, es un centro universitario del Estado financiado con los impuestos que pagamos los contribuyentes que tributamos puntualmente,​ y ​ que somos los ​​ que tenemos toda la fuerza moral del país para decirle ​a ​Escoto que no tiene ningún derecho a apertrecharse en ​ella ​ como si fuera  de su propiedad. Y si su concepción profesional es la de un ciudadano hondureño que responde a los intereses del país, debe reconocer que él dejó de ser una parte importante de la UNA cuando hizo sus maletas y se marchó ​a​l Ministerio de Educación.

Ya no queda más tiempo para concederlo en perjuicio de la UNA, ​ que entre más días se mantenga ​ paralizada, mayor es el perjuicio para los estudiantes y en general para Honduras,​ que, requiere un rescate pronto de este centro​ universitario agrícola ​ para volverlo una universidad agronómica moderna, que haga de la agricultura una actividad con buena producción  que beneficie a la alimentación ​y salud ​de los hondureños.​  Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 11 de enero de 2017.

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