Repunte de COVID-19 en Alemania pone a prueba la transición

noviembre 13, 2021

 

Alemania



Alemania afronta una cuarta ola del COVID-19 con récords diarios de incidencia y bajo la situación contradictoria de un gobierno en funciones, parte del cual actúa ya como fuerza opositora, y una futura coalición aún en ciernes que tantea sus primeras pautas de actuación.

La canciller saliente, Angela Merkel, lanzó otra llamada de alerta en doble dirección, al estamento político y a sus conciudadanos, ante el repunte de contagios y tras registrarse el sexto máximo consecutivo de incidencia acumulada, 277.4 casos en siete días y 100 mil habitantes.

El Ejecutivo federal y los poderes regionales deben “actuar muy deprisa”, afirmó, a través de un videomensaje a sus conciudadanos y en vistas a la reunión que presidirá el próximo jueves con los líderes de los 16 estados federados. Es preciso adoptar “medidas inteligentes”, afirmó, para “romper la ola de contagios” antes del invierno.

Junto a la llamada a la cohesión política, Merkel apeló de nuevo a vacunarse, a quien no lo hizo aún, y a acelerar la dosis de refresco, a aquellos a quienes les corresponde organizarla. En los últimos meses la evolución ha sido “decepcionante”, añadió, en alusión al estancamiento de la vacunación en Alemania, donde apenas un 67.5 por ciento de los ciudadanos tiene la pauta completa.

El mensaje de Merkel se produce en un momento de alarma tanto entre el sector sanitario, expertos e incluso medios de comunicación, que a diario elogian los “milagros” -término empleado tanto por el sensacionalista “Bild” como por el semanario “Der Spiegel”, español o portugués, con tasas de vacunación más altos, una vida pública normalizada y una sanidad pública más eficiente que la alemana.

Alemania está en una situación parecida a otros países del centro europeo, con una proporción alta de ciudadanía reacia a vacunarse y, a la vez, con una virulenta cuarta ola de contagios. Mientras algunos socios apuntan a nuevos toques de queda o confinamientos para la población no vacunada, como propone Austria, Berlín se mueve aún con timidez.

Ni el gobierno saliente de Merkel ni la coalición que quiere liderar el socialdemócrata Olaf Scholz con verdes y liberales se plantean implantar la vacunación obligatoria siquiera a los sectores profesionales más sensibles.

Se han descartado nuevos cierres de la vida pública a escala nacional, aunque algunos gobiernos regionales ya aplican restricciones más o menos severas y aumenta la presión a los no vacunados, excluidos del acceso a bares, restaurantes y otros espacios cerrados.

La futura coalición de Scholz presentó hace unos días ante el Bundestag (Parlamento federal) un proyecto de ley contra la pandemia que deberá ser aprobado la próxima semana por esa cámara, donde esa alianza aún virtual tiene la mayoría necesaria.

El proyecto ha sido calificado de insuficiente por expertos, por no incluir medidas drásticas. El ministro de Sanidad saliente, Jens Spahn, como el jefe del grupo conservador en el Bundestag, Ralph Brinckhaus, lo han criticado duramente, mientras los Verdes les han recordado que siguen en funciones y, por tanto, teóricamente operativos.

El inapelable lenguaje de las cifras

Mientras el bloque conservador de Merkel empieza a comportarse como oposición y el socialdemócrata Scholz, vicecanciller y ministro de Finanzas saliente, negocia su coalición, las cifras evidencian que no hay tiempo que perder.

Alemania reportó este sábado su sexto máximo consecutivo de incidencia acumulada, con 277.4 casos en siete días y 100 mil habitantes. El viernes, el nivel estaba aún en 263.7 casos, una semana atrás se situaba en 183.7 y hace un mes en 65.4 casos semanales.

El número de contagios en un día fue de 45 mil 81, algo inferior al máximo absoluto del viernes, con 50 mil 196 casos, pero claramente superior al del sábado anterior, con 34 mil 1 casos.

Asimismo hay una fuerte progresión de fallecidos por o con COVID-19, con 228 víctimas mortales este sábado, frente a los 142 de hace una semana.

La situación es dramática en dos estados del este del país, Turingia y Sajonia, con una incidencia de 514.4 y 620.7 casos, respectivamente.

En Baviera, en el sur, ese factor se sitúa en los 478.7 contagios en siete días y por 100 mil habitantes. Las autoridades regionales bávaras se plantean implantar severas restricciones a los ciudadanos no vacunados, tal como están adoptando otros países europeos.

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