Redes sociales facilitan la vida a refugiados

septiembre 14, 2015

El muchacho, un sirio de 26 años con un título en economía, sabía exactamente lo que debía hacer y adónde ir.
Amr Zaidah, con la ayuda de un GPS, le dio indicaciones al piloto de una lancha inflable que lo acercó lo más posible a él y a otras 30 personas a Molivos, en Lesbos, una de varias islas griegas que han pasado a ser la primera escala de decenas de miles emigrantes que tratan de llegar a Europa occidental.
Sabía que en Molivos había autobuses que llevaban a los refugiados a la capital de Lesbos, Mytilene, a unos 50 kilómetros al sur. La alternativa hubiera sido caminar por un sendero angosto a lo largo de la costa, rodeado de olivos, un tramo por una carretera y otro sendero estrecho entre varias colinas.
En Mytilene, Zaidah sabía que él y los ocho amigos con los que viajaba podían buscar papeles que les permitirían continuar su trayecto.
«Me informé de todo durante más de dos meses», relata Zaidah, oriundo de Aleppo, en el sur de Siria, y quien en los dos últimos años trabajó como contador en Estambul. «Usé las redes sociales para averiguar adónde íbamos, quiénes son los mejores contrabandistas de personas y lo que hace falta para el viaje», indicó mientras tomaba café y se servía una torta en un elegante café frente al mar, con las zapatillas todavía mojadas tras el desembarco.
«Averigüé los pronósticos del tiempo, los vientos y cómo evitar ser embaucado por los contrabandistas», agregó.
Zaidah es uno de miles de sirios e iraquíes mayormente jóvenes que están aprovechando las redes sociales y las aplicaciones de los teléfonos de usos múltiples para emprender su recorrido hacia Europa occidental, que comienza con una travesía marina e incluye un paso por Turquía.En un grupo de Facebook, por ejemplo, sirios y otros que han completado exitosamente el recorrido por el mar Egeo comparten los nombres y números de teléfono de contrabandistas confiables en Turquía, advierten sobre los problemas que pueden surgir y dan otros consejos.
El grupo se hace llamar «al-Mushantateen» –un juego de las palabras «valija» y «diáspora» en árabe– e incluye aportes de voluntarios que ofrecen servicios como llamar a la guardia costera si un pasajero en un bote pide ayuda.
Las recomendaciones abarcan también los recorridos por Grecia, Macedonia, Serbia, Hungría y Europa occidental. Zaidah y su grupo saben por dónde cruzarán las fronteras, los hoteles donde se pueden quedar y los negocios donde pueden comprar ropa cuando empiece el frío a medida que avanzan hacia el norte.
Las ventajas de contar con grupos como estos son obvias.



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